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Radiografía del votante del sí y del no

Las escocesas mayores de 65 dieron el impulso clave al triunfo unionista

Una operaria cuenta votos en Edimburgo. AFP

El perfil del votante del no en el referéndum de Escocia es el de una mujer de más de 65 años que en las legislativas británicas de 2010 votó al Partido Conservador, que siempre supo que votaría contra la independencia, que no veía nada claro que Escocia pudiera seguir utilizando la libra si se marchaba de Reino Unido, cuya razón más importante para votar no eran las dudas sobre la pertenencia a la UE, la economía, el empleo y los precios y que cree que la cuestión escocesa está resuelta por una generación.

El perfil del votante del sí en el referéndum del jueves es el de un hombre de entre 25 y 34 años, que decidió el voto entre el último año y el último día de la votación, que no se fía de los políticos de Westminster, cree que todas las decisiones que afectan a Escocia se han de tomar en Escocia y entiende que puede haber otro referéndum dentro de cinco años.

Así se desprende del sondeo realizado después de la votación entre 2.047 personas que votaron en la consulta del jueves, de los que 831 respondieron a un cuestionario por Internet y 1.216 por teléfono el 18 y el 19 de septiembre en una encuesta encargada por lord Ashcroft, un multimillonario activista y donante del Partido Conservador especializado en los sondeos políticos.

El sondeo revela que, aunque tanto hombres como mujeres votaron contra la independencia, ellas lo hicieron en una proporción más alta (56 en contra por cada 44 a favor) que ellos (53 a 47). El 62% de los votantes del no decidieron su voto nada más convocarse el referéndum y solo un 3% en el último día, otro 3% en los últimos días y otro 3% en la última semana. Entre el sí, solo un 38% sabían desde siempre cómo votarían, un 8% lo decidieron el día del referéndum, un 7% en los días previos y un 6% en la última semana. Unos datos que confirman el espectacular avance del sí en el último mes: el 39% de los síes fueron de votantes que se decidieron en el último mes, frente al 19% de los noes.

El 74% de los votantes del sí citan la desafección a los políticos de Westminster entre las dos a tres razones más importantes que le impulsaron a apoyar la independencia, un 54% cita el servicio público de salud (NHS), un 33% los impuestos y el gasto público y un 20% el petróleo escocés. Entre los votantes del no, un 57% cita la libra, un 37% las pensiones, un 36% el NHS y un 32% los impuestos y el gasto público.

En el campo independentista, si han de elegir en orden de importancia las tres razones para explicar su voto, un 70% elige el principio de que todas las decisiones sobre Escocia se han de tomar en Escocia, un 20% que el futuro de Escocia es más prometedor como país independiente, y un 10% que la independencia significará que nunca más les gobernarán los conservadores.

En el campo del no hay mayor división de opiniones. Un 47% cree que la independencia es excesiva en cuestiones como la moneda, la UE, la economía, el empleo y los precios. Un 27% apoyó el no por el vínculo con Reino Unido y la historia, la cultura y las tradiciones que han compartido juntos, y un 25% elige el no porque seguirá significando poderes adicionales para el parlamento escocés junto a la seguridad que da el seguir formando parte de Reino Unido y teniendo lo mejor de dos mundos.

Finalmente, el 45% de los votantes del sí cree que el resultado del referéndum significa que la cuestión de la independencia no se volverá a plantear hasta dentro de cinco años, un 16% cree que en 10 años, un 18% que hasta la próxima generación, un 12% cree que nunca más y un 9% no lo sabe. Entre los votantes del no, un 20% cree que cinco años; un 18%, 10 años; un 28%, una generación; un 25%, nunca más y un 8% no sabe.