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China exporta cada vez más “instrumentos de tortura”

Amnistía Internacional denuncia fabricación y venta de porras con púas o esposas para pulgares

Esposas para piernas con pesas fabricadas en China, en 2009. AFP

China fabrica y exporta cada vez más equipos para las fuerzas del orden, lo que incluye material que puede utilizarse para la represión y la violación de derechos humanos. Según la organización no gubernamental Amnistía Internacional en un informe elaborado en colaboración con la Fundación Omega, más empresas chinas que nunca (muchas de ellas de propiedad estatal) fabrican esos equipos, que incluyen "herramientas de tortura" como porras con púas o grilletes con pesas. La ONG critica que China carezca de mecanismos que regulen y supervisen el uso y las ventas al exterior de este material.

El documento, titulado El comercio chino de instrumentos de tortura y represión, identifica 134 empresas del país productoras (48 de ellas, también exportadoras), frente a las 28 que existían hace una década. "Un número cada vez mayor de empresas chinas se benefician del comercio de instrumentos de tortura y represión, facilitando abusos de derechos humanos en el mundo", declaró el investigador de Amnistía Internacional Patrick Wilcken en un comunicado.

Aunque la ONG reconoce que parte de esos equipos pueden tener un uso legítimo entre las fuerzas del orden (por ejemplo, las porras o las esposas) otros instrumentos "se prestan intrínsecamente a abusos de los derechos humanos". Entre estos, identificó esposas para pulgares, porras eléctricas aturdidoras o inmovilizadores de cuello.

En China, puntualiza Amnistía, el desarrollo de este sector se ha producido "con el telón de fondo de incesantes prácticas represivas en todo el sistema de mantenimiento del orden". Material que se emplea en China y se presta a la comisión de abusos, como las sillas metálicas de sujeción, no se suele publicitar fuera del país, mientras que otros productos, como las sustancias químicas irritantes, se usan dentro y fuera del país.

No obstante, la ONG precisa que el sistema de exportación chino "no es el único" que deja de controlar de manera efectiva la venta de esos equipos. "El comercio mundial de estos productos está pobremente controlado, e incluso los países con regulaciones más desarrolladas, como en EE UU y la UE, necesitan introducir mejoras y eliminar vacíos legales a medida que nuevos productos y tecnologías entran en el mercado".

La organización insta a los Gobiernos a que prohíban la fabricación, promoción y venta de equipos que sea probable que acaben destinados a malos tratos y a que establezcan mecanismos de supervisión de las exportaciones del material para fuerzas del orden. Exhorta también al fin de todo tipo de tortura, trato abusivo o cruel, así como al uso de la fuerza excesiva, y a exige llevar a los culpables de ese comportamiento ante la justicia.

China, la segunda economía del mundo, se encuentra aún muy por detrás de los principales países fabricantes y vendedores de armas, como Estados Unidos, Rusia o Francia. Pero según el Instituto Internacional de Investigación de la Paz (SIPRI), con sede en Estocolmo, ya ha superado a otras potencias del sector, como el Reino Unido, y es el quinto país vendedor de armamento del mundo. Sus ventas suponen el 6% del total mundial.