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El iPhone 6 se blinda ante el espionaje

Apple no facilitará las claves de sus clientes a la agencia de espionaje de EE UU

El bloqueo del nuevo teléfono inquieta a los servicios de seguridad

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Un grupo de personas espera para poder comprar el iPhone6, en Berlín.

El flamante iPhone 6, recién lanzado al mercado, es el primer teléfono inteligente a prueba de espías. Un algoritmo en su sistema operativo hace que solo el usuario tenga acceso a los contenidos protegidos, con lo que Apple no podría entregar información ni siquiera por orden judicial.

“Si no eres el cliente, eres el producto”, una máxima de Jan Koum, fundador de la aplicación de mensajería móvil WhatsApp, para defender la privacidad de los usuarios vuelve a estar de actualidad. Apple se ha sumado a este principio con iOS 8, el sistema operativo que viene por defecto en los nuevos modelos de iPhone, 6 y 6 Plus.

Tim Cook, consejero delegado de Apple, rompe así el axioma general de Internet. Lo ha explicado en una carta incluida en los cambios de su política de privacidad: “A diferencia de nuestros competidores, Apple no va a pasar por encima de tu contraseña y, en consecuencia, no puede acceder a esos datos. Técnicamente, ya no podremos asumir las peticiones del Gobierno para capturar datos de aparatos que estén en posesión, siempre que tengan instalado iOS8”. No habrá posibilidad, por tanto, de que Apple colabore con la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en caso de que se lo requiera.

En los aparatos de Apple habrá una única manera de descifrar los contenidos protegidos: la clave que da acceso a su identidad de usuario. Hasta ahora, solo el correo @me.com, la cuenta que ofrece a los clientes, seguía esta dinámica. Con el iOS 8 esta función se hace extensiva a mensajes (aplicación que une tanto SMS, WhatsApp..., pero solo entre dispositivos de Apple), calendarios, contactos y fotos.

El nuevo sistema pone la responsabilidad final en cada cliente individual. Antes de la actualización, Apple podía descifrar claves, contraseñas y códigos de bloqueo bajo petición judicial. Ahora ya no podrá hacerlo y derivará las peticiones a los dueños de los móviles.

El 6 de junio de 2013, el exanalista de la NSA Edward Snowden desveló la existencia del programa secreto de vigilancia PRISM, que autorizaba a la NSA y al FBI a acceder a los datos de los servidores de las principales empresas de Internet de EE UU, entre ellas, Apple, Microsoft, Facebook o Google.

Jaime Blasco, director de la empresa de seguridad Alienvault, explica la relevancia del cambio: “Antes del iOS8 los datos ya estaban cifrados, pero Apple contaba con una llave maestra para saltárselo. En caso de que la NSA, el FBI o la policía se lo pidiese, accedían. Pero esa llave ya no existe. Solo se podrá acceder con la clave del dueño o su huella dactilar”.

Aunque Apple insiste en que violar la encriptación de sus móviles tardaría más de cinco años, Blasco cree que ya existe tecnología capaz de lograrlo en mucho menos tiempo. “Estoy seguro de que las autoridades tienen algoritmos para poder descifrarla”.

En declaraciones a The Washington Post, Ronald T. Hosko, exresponsable de investigación del FBI, estima que la iniciativa de Apple traerá consecuencias, e insiste en que la cooperación con las autoridades es clave para resolver y prevenir crímenes. El propio director de la agencia, James B. Comey, explicó el jueves en una conferencia de prensa su preocupación por este tipo de movimientos, al considerar que terroristas y criminales usarán el iPhone6 para ocultar datos. “La forma de evitarlo es contar con nuestra ayuda”, dijo.

Apple, que no ha hecho más comentarios al respecto, no solo piensa en EE UU, sino también en China, Brasil y Alemania, tres mercados clave con clientes especialmente preocupados por su seguridad.

Google, de manera tímida y limitada, se ha sumado a esta espontánea protección del consumidor. Los datos privados serán solo del usuario siempre que usen Android L, su nuevo sistema operativo, presentado en junio y que estará disponible a finales de año.