Los combates en Ucrania causan más de 300 muertos pese al alto el fuego

El líder rebelde Zajárchenko presume de haber conquistado 38 pueblos este mes

Soldados ucranios entierran en Dnipropetrovsk cuerpos de fallecidos. reuters

Las fuerzas leales a Ucrania y los insurgentes de las provincias orientales de Lugansk y Donetsk siguen combatiendo por el territorio, pese al alto el fuego del 5 de septiembre. Desde esa fecha y hasta el 6 de octubre, al menos 331 personas han perecido en Ucrania, según un comunicado difundido el miércoles por la ONU en Ginebra con motivo de la presentación de un informe del Alto Comisario de Derechos Humanos, basado en los datos de una misión sobre el terreno del 18 de agosto al 16 de septiembre.

La tregua firmada en Minsk por los representantes del grupo de contacto trilateral (Ucrania, Rusia y los insurgentes, bajo los auspicios de la OSCE) tiene en gran parte un carácter formal, a juzgar por las declaraciones de Alexandr Zajárchenko, el primer ministro de la denominada República Popular de Donetsk (RPD), al semanario Ruskii Reporter. "Desde el momento en que firmé el acuerdo del 5 de septiembre y hasta el 2 de octubre hemos conquistado 38 localidades", dijo el líder insurgente, que no considera estas conquistas como una violación del alto el fuego. "Siempre disparamos como respuesta y nunca en primer lugar", señaló el líder de la RPD, que se atribuyó además la autoría ideológica del humillante desfile de prisioneros (episodio recogido en el informe de la ONU), oficiales de las tropas leales a Kiev, que fueron obligados a marchar por el centro de Donetsk en agosto coincidiendo con el día de la independencia de Ucrania.

Cronología

  • 21 de noviembre de 2013. Kiev rechaza la asociación con la UE. Arranca el Maidán.
  • 22 de febrero. Yanukóvich abandona Kiev.
  • 27 febrero. Prorrusos armados toman Crimea, que el 16 de marzo acuerda unirse a Rusia en un referéndum ilegal.
  • 7 de abril. Se declaran las Repúblicas de Donetsk y Lugansk. En julio un avión es derribado con 298 personas.
  • 5 de septiembre. Kiev y los separatistas prorrusos anuncian un alto el fuego.

Zajárchenko contó que inicialmente quería exhibir a 700 prisioneros, pero finalmente la cifra se redujo a 68. El líder independentista afirmó que se había emborrachado tras el desfile, pero opinó que su ocurrencia fue útil para que el conflicto con la región de Donetsk fuera visto como una guerra.

El líder insurgente, que en el pasado trabajó como minero, critica al oficial ruso Igor Strelkov, al que acusa de haber querido volar varios edificios de nueve pisos habitados en Donetsk porque le resultaba más fácil resistir a las tropas ucranianas combatiendo entre las ruinas. Strelkov, un aficionado a las reconstrucciónes históricas de batallas procedente de los órganos de seguridad de Rusia, llegó a ministro de Defensa de la RPD hasta que aparentemente fue obligado a regresar a Moscú por sus tutores rusos en agosto.

Observadores informados opinan que las declaraciones de Zajárchenko están en sintonía con una campaña para desacreditar a Strelkov en los ambientes nacionalistas y ortodoxos rusos que apoyan al oficial. La campaña habría sido organizada desde sectores próximos a la administración presidencial del Kremlin y a Vladislav Surkov, el ayudante del presidente, Vladímir Putin, que tutelaba la política ucraniana durante la crisis en aquel país.

Las duras posiciones combativas e ideológicas de Strelkov no coinciden actualmente con las pragmáticas necesidades del Kremlin de calmar algo los ánimos en Donbás. Los dirigentes rusos tienen que vérselas con una economía cada vez más deteriorada a consecuencia de las sanciones occidentales y la disminución de los precios del petróleo (el principal producto de exportación de Rusia) y no desean tener durante el invierno un conflicto bélico abierto en sus fronteras, por los costes de seguridad, estabilidad y ayuda humanitaria suplementarios que ello seguramente les acarrearía.

Según el informe de la ONU, aunque no hubo ofensivas de envergadura desde que se anunció el alto el fuego, prácticamente a diario se ha registrado fuego cruzado con ayuda de artillería, tanques y armas de pequeño calibre, en zonas como el aeropuerto de Donetsk, la zona de Debaltseve y la ciudad de Schastia, en Lugansk. Al menos 3.660 personas han perecido y otras 8.756 han sido heridas en el este de Ucrania desde mediados de abril al 6 de octubre, señala el documento.

Si estas cifras son exactas, el porcentaje fallecidos desde que entró en vigor el alto el fuego supone algo más del 9% del total de las víctimas registradas en el conflicto desencadenado el pasado abril cuando fuerzas federalistas e independentistas del este de Ucrania intentaron afianzar posiciones frente a los nuevos dirigentes de Kiev, alentadas por el ejemplo de Crimea, que fue anexionada por Rusia.

Debido a la violencia, casi 40.000 pequeñas y medianas empresas de Donetsk han tenido que cerrar sus puertas lo que han dejado sin ingresos a miles de personas. A fecha del 2 de octubre había en Ucrania 375.792 personas desplazadas y quienes habían vuelto a sus hogares se enfrentan con falta de seguridad, viviendas destruidas y la perspectiva de un frío invierno por falta de gas.

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El centro comercial Amstor de Donetsk tras los bombardeos. REUTERS

El informe de la ONU constata que entre el 24 de agosto y el 5 de septiembre grupos armados de las denominadas RPD y de la República Popular de Lugansk (RPL) fueron "reforzados por un creciente número de combatientes extranjeros, incluidos ciudadanos de la Federación Rusa". "Grupos armados continuaron aterrorizando a la población en las zonas bajo su control, cometiendo asesinatos, secuestros, torturas, malos tratos y otros abusos de derechos humanos", se lee en el documento.

Al mismo tiempo las acusaciones de violación de derechos humanos afectan a los "batallones de voluntarios controlados por el Gobierno, que se han adjudicado funciones policiales en muchas de las ciudades y pueblos liberados", señala el informe que pide al Gobierno ucraniano ejercer un "mayor control sobre sus fuerzas" para asegurar que los delitos cometidos por sus miembros no queden impunes. En general se constata "un creciente número de informaciones sobre graves transgresiones" de derechos humanos en la zona del conflicto en el Este.