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Más de la mitad de los eurodiputados hacen labores externas

Una ONG denuncia en un estudio lleno de errores los intereses de los políticos

A pesar de tener un sueldo de 8.000 euros, la mitad declara actividades paralelas

Parlamentarios europeos, en una sesión de septiembre.

Más de la mitad de los eurodiputados (el 53% de los 751 que existen) desempeñan actividades ajenas a su labor parlamentaria. Son datos extraídos de la declaración de intereses que están obligados a presentar en el Parlamento Europeo y que Transparencia Internacional ha recopilado para demostrar que esos intereses son muchos. La ONG asegura que las labores externas les reportan hasta 18 millones de euros al año en conjunto, aunque la cifra es imposible de justificar: invalidan el resultado múltiples errores de los eurodiputados al rellenar sus formularios, además de aclaraciones que Transparencia no ha tenido en cuenta al sumar las cifras.

El principal mensaje de este estudio, que se presenta el lunes en Bruselas y al que ha tenido acceso EL PAÍS, es claro. Los eurodiputados presentan posibles conflictos de intereses difíciles de aclarar con la documentación que desde este año presentan de forma homogénea. La actividad parlamentaria está bien pagada —8.020 euros brutos al mes, que se quedan en 6.250 después de impuestos, además de otros 4.299 para gastos de sus oficinas y otra cantidad en dietas— y no deja mucho espacio a ocupaciones externas. Aun así, 398 parlamentarios participan hasta en 1.210 actividades, en muchos casos no retribuidas.

Un vistazo a la herramienta que ha elaborado Transparencia revela múltiples errores. El presidente de los socialdemócratas en la Eurocámara, Gianni Pittella, figura a la cabeza de los eurodiputados con más actividades regulares remuneradas, por las que la organización le atribuye unos ingresos anuales de hasta 4.491 euros. Aunque las incluye en un apartado concebido para labores retribuidas, el texto del eurodiputado detalla que solo cobra por dos de ellas, que en ningún caso ascienden a esa cantidad.

Algo similar ocurre con la socialista española Inmaculada Rodríguez-Piñero. Pese a que se le atribuyen ingresos extraparlamentarios de 6.496 euros, en realidad Transparencia está incluyendo remuneraciones de años anteriores. En el caso de Pablo Iglesias, líder de Podemos, ocurre al contrario: apenas le adjudican 1.000 euros anuales extraordinarios, cuando declara percibir más de 5.000 por un programa televisivo (aunque no son ingresos ordinarios, sino ocasionales, como figura en su declaración).

Transparencia Internacional argumenta que su base de datos clasifica los ingresos de los eurodiputados en función de las casillas estandarizadas que el Parlamento les ha dado para que aclaren sus actividades externas. “Si los eurodiputados los han rellenado mal, esto también demuestra que la declaración de intereses debe mejorarse y esperamos que el Parlamento reflexione sobre ello”, explica Daniel Freund, responsable de Integridad en la UE de la ONG.

La ley permite a los eurodiputados desempeñar cuantas actividades deseen, siempre que las comuniquen a la Eurocámara, que no comprueba la veracidad de los datos. “El Parlamento Europeo no puede comprobarlo. Es una declaración que se basa en la buena fe de los eurodiputados para detectar posibles conflictos de intereses”, argumenta un portavoz de esta institución.

Con todas las cautelas, los eurodiputados que más ingresos declaran son, en la banda baja, los no inscritos (incluyen grupos extremos como el Frente Nacional de Marine Le Pen) y, en la alta, los del Partido Popular Europeo. Por países, Austria y Francia figuran a la cabeza. España está algo por detrás de la media.