La misteriosa desaparición de una ‘tuitera’ contra el narco en México

Un día después de ser secuestrada en Tamaulipas su cuenta publicó su supuesta muerte

Se hacía llamar Felina en la red social Twitter y usaba como avatar la imagen de Catwoman. La heroína de ficción que junto a Batman defendía Gotham City sirvió de inspiración durante más de un año a María del Rosario Fuentes para alertar de situaciones de riesgo en el convulso Estado de Tamaulipas, en el noreste de México.

Su identidad se conoció el pasado jueves, cuando desde su propia cuenta, en 140 caracteres, alguien afirmó (en primera persona) que había muerto. Tres mensajes que corrieron como la pólvora en redes y alertaron del destino fatal de la tuitera, quien un día antes había sido secuestrada en su puesto de trabajo.

“Amigos y familiares, mi nombre real es María del Rosario Fuentes Rubio, soy doctora. Hoy que mi vida ha llegado a su fin. Encontré la muerte a cambio de nada. Están más cerca de nosotros de lo que creen. Cierren sus cuentas, no arriesguen a sus familias como lo hice yo, les pido perdón”.

El último mensaje iba acompañado de dos fotografías espeluznantes. La primera es un plano medio donde se observa el rostro de la mujer de frente, desencajado. En la segunda, yace boca arriba en el suelo, con un reguero de sangre que emana de su nariz, aparentemente sin vida.

La Procuraduría (Fiscalía) del Estado confirmó el jueves a través de un comunicado que un familiar había denunciado su desaparición el miércoles, poco antes de las doce del mediodía. Dos personas armadas la habrían interceptado afuera de la empresa donde trabajaba en la ciudad de Reynosa, la capital del Estado. La última información oficial divulgada por la dependencia es del sábado 18.

“Se está siguiendo una línea de investigación que apunta a que Fuentes Rubio habría tenido problemas con civiles armados que llegaron al Hospital Miravalle de Reynosa, donde ella trabajaba”. Según esta hipótesis, la fiscalía explica que el pasado domingo 5 de octubre, alrededor de las tres de la madrugada, cuando la doctora se encontraba de guardia, llegaron varios civiles armados que se llevaron en una ambulancia a un presunto delincuente herido de bala, lanzando amenazas a quien se atreviera a denunciar el hecho. María del Rosario Fuentes renunció a su puesto en el hospital el día 8 y se incorporó a una fábrica de la ciudad, donde fue secuestrada el miércoles 15.

Las autoridades advierten de que su muerte no ha sido confirmada, ya que todavía no han hallado el cuerpo. La información en torno al caso es confusa. La revista Zócalo arrojó una versión incompatible con la de otros medios locales y la Procuraduría, asegurando que fue privada de libertad en compañía de un doctor y una enfermera cuando terminaba su turno en la Clínica Tierra Santa. Según Zócalo la desaparición estaría ligada a la muerte de un paciente, un niño de cuatro años que ingresó con convulsiones unas horas antes.

Desde la cuenta de Twitter Valor por Tamaulipas, que se define como una red integral para alertar de situaciones de riesgo en el Estado, se dio veracidad a las imágenes el mismo jueves. “Lamento mucho, y me duele tanto está maldita situación, ayer en la mañana fue privada de su libertad la compañera @Miut3 [usuario de Felina] hoy con horror veo que desde su cuenta colocaron mensajes y fotos de un ángel al que le arrebataron a vida”, escribió su administrador.

En entrevista electrónica, el mismo usuario ha explicado que hasta hace un año, Felina coadministraba la página de Facebook Reponsabilidad por Tamaulipas. No detalla su edad ni apenas datos personales por seguridad. “En esa página llegaban y llegan solicitudes de apoyo para conseguir donadores de sangre o plaquetas, recursos económicos, atención clínica, etc, y ella hacia llamadas a sus conocidos y amigos para conseguir lo que hiciera falta, medicamentos, tratamientos (…) yo le decía que no podía hacer eso, que eso le podía generar riesgos a ella y a la gente de la página”, describe Valor por Tamaulipas. “No soportaba la idea de que la fueran a secuestrar, o asesinar, me daba temor, yo no conocía a la gente que ella contactaba para conseguir la ayuda, no sabía si eran confiables o no, y terminé sacándola de la administración, ella pensaba que me estaba volviendo paranoico”. Sin embargo, dice, hace tres meses la doctora empezó a recibir amenazas directas. “Viendo que su identidad no estaba blindada me dio la razón, entendía por qué había actuado como lo hice, pero ya los errores se habían cometido”, concluye.

Valor por Tamapulipas tiene perfiles en varia redes sociales. En Twitter la cuenta supera los 100.000 seguidores y en Facebook alcanza el medio millón. El abogado especialista en Derechos Humanos Jesús Robles Maloof, quien reconoce que el anonimato de este tipo de grupos es un problema, defiende que goza ya de gran legitimidad” y su información tiene credibilidad.

El acoso a blogueros no es nuevo en el país y menos en una entidad como Tamaulipas. Sumido durante años en la violencia del narcotráfico y la guerra entre bandas rivales, el Estado fue intervenido por el Ejército en mayo pasado después de una escalada de violencia.

En el último trimestre de 2011, María Elizabeth Macías Castro, jefa de redacción del diario Primera Hora en Nuevo Laredo, apareció decapitada en una plaza pública de la ciudad. La periodista participaba en la web Nuevo Laredo en Vivo, donde denunciaba las actividades del crimen organizado de manera anónima. En ese mismo período otro hombre que usaba las redes sociales para denunciar actividades del narco apareció muerto.

El ejemplo de persecución más polémico ocurrió en Veracruz, cuando también en 2011 dos tuiteros fueron encarcelados durante un mes acusados del delito de terrorismo. El gobernador Javier Duarte promovió entonces una reforma del código penal para crear la figura de perturbación del orden público con la intención de castigar a quien, por cualquier medio, afirmase falsamente la existencia de aparatos explosivos, ataques con arma de fuego o sustancias químicas, biológicas o tóxicas. En 2013, sin embargo, la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional la ley.

“Estamos llegando muy cerca de muchos de ustedes, tenga cuidado, Felina”, reza un mensaje del 8 de octubre, el mismo día que Fuentes abandonó su trabajo en el hospital. Esa jornada ella y otros activistas recibieron avisos similares. Apenas unas horas después de la publicación de las fotografías en Twitter, su cuenta fue clausurada.