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Israel planea ampliar con mil casas más las colonias de Jerusalén Este

Netanyahu obvia las críticas de la UE y EEUU

El asentamiento de Pisgat Zeev, en Jerusalén Este, y el muro de separación. ap

El Gobierno de Israel ha ordenado planificar 1.060 viviendas más en los territorios ocupados por Israel. Con ello, el primer ministro busca contentar a los ultranacionalistas de Casa Judía —socios en el Gobierno—, si bien los ministros más centristas de la coalición critican la medida. Benjamín Netanyahu da este paso frente a las críticas internacionales. “Lucharemos contra cualquiera que nos dicte condiciones”, advirtió ayer en un claro mensaje a Estados Unidos, que, junto con la UE y la ONU, han criticado la ampliación de las colonias. Desde Bruselas, una portavoz de la jefa de la diplomacia comunitaria, Catherine Ashton, pidió a Israel que dé marcha atrás “urgentemente” en la decisión, “poco juiciosa e inoportuna”.

Las nuevas viviendas están previstas en asentamientos del este de Jerusalén, zona ocupada en 1967, reconocida como tal en sucesivas resoluciones de Naciones Unidas y espacio que los palestinos reivindican como capital para su futuro Estado. Unas 660 de esas viviendas se ubicarán en la colonia de Ramat Shlomo y 400 más en Har Homa, según ha precisado fuentes gubernamentales a la prensa local. Esta última fue señalada la pasada semana por la Unión Europea como uno de los puntos donde no debería avanzar más la colonización si aún se quiere mantener viva la posibilidad de trazar las fronteras de dos países vecinos, según un documento que publicó el diario Haaretz.

Desde Washington, la portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki calificó este lunes de “profundamente preocupante” el proyecto de construcción de más de mil casas en Jerusalén Este y dijo que este tipo de actuaciones serían “incompatibles con la búsqueda de la paz”, informa Joan Faus.

El tono empleado es similar al de ocasiones anteriores, pero llega un momento delicado de las relaciones entre los dos tradicionales aliados: después de que se filtrara que el Gobierno de EE UU impidió la semana pasada que el ministro israelí de Defensa se reuniera con altos cargos gubernamentales durante su visita a Washington. Pese a las críticas a la ampliación de las colonias, Psaki afirmó que la relación con Israel sigue siendo “fuerte y formidable”.

Saeb Erekat, en nombre del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), ha condenado "enérgicamente" el anuncio del Gobierno de Israel que, a su juicio, más que "evidencia" su "intención" de cometer "crímenes definidos y punibles bajo la ley internacional". Exige a la comunidad internacional que "tome medidas decisivas" que "salven" la solución de dos estados y empieza por rogarles que apoyen la resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que pone fin a la ocupación en noviembre de 2016 y por vetar productos que procedan de las colonias.

El Gabinete del primer ministro Benjamín Netanyahu aprobará, a la vez, un plan de infraestructuras, carreteras en su mayoría, para los asentamientos de Cisjordania, en las que se calcula que viven más de 300.000 colonos (hay casi 250.000 más en Jerusalén Oriental). Por estas vías, indican fuentes de su departamento, también podrán circular los palestinos, por lo que la propuesta se defiende como una "mejora" en la calidad de vida de todos los habitantes de la zona. "Lo cierto es que perpetúa las colonias y complica la partición del suelo en un acuerdo de paz", denuncia la ONG israelí B´tselem.

Los ministros más centristas han censurado la ampliación de estas colonias

Ni las críticas en cascada tras las últimas ampliaciones de colonias –de Estados Unidos, la UE o la ONU- ni la sensibilidad a flor de piel en Jerusalén Este, incendiada desde el verano por el asesinato de un menor palestino a manos de jóvenes israelíes en Shuafat, la ofensiva de Gaza o la entrada de judíos extremistas en la Explanada de las Mezquitas, ha refrenado al Ejecutivo israelí. La prensa local explica que Netanyahu anunciará públicamente su nueva apuesta por las colonias en el discurso que esta tarde debe dar ante la Knesset (Parlamento), que retoma sus sesiones de invierno.

Se trata, abundan, de un guiño a Casa Judía, su segundo socio en importancia, ultranacionalistas defensores de las colonias, donde tienen su principal granero de votos y a los que necesita para sacar adelante las leyes de este periodo. Este partido, liderado por el ministro de Economía, Naftali Bennett, había amenazado con romper la coalición si no se reactivaba la construcción en zona ocupada.

Ya anoche, el Canal 2 de la televisión israelí avanzó que Netanyahu tenía previsto aprobar hasta 2.000 nuevas casas en colonias para apaciguar a la ultraderecha. La cifra puede alcanzarse este martes, cuando ha de revisarse otro plan para levantar 1.531 viviendas en la zona palestina de Jerusalén, que tiene el visto bueno dado desde hace un año. Básicamente, explican en el Ayuntamiento de Jerusalén, están a falta de la licencia de obra.

Los ministros más centristas, como Tzipi Livni (Justicia) y Yair Lapid (Finanzas), han censurado la ampliación de estas colonias, "irresponsable desde el punto de vista de la diplomacia y de la seguridad", como la califica la negociadora con los palestinos. Lapid entiende que generará una "gran crisis" con Estados Unidos, con quien las relaciones son especialmente tensas tras el desaire de Washington de la pasada semana al titular de Defensa israelí, Moshe Yaalon, al que le vetaron hasta tres entrevistas. El Partido Laborista afirma en una nota oficial que Netanyahu "está bombardeando todos los intereses diplomáticos de Israel por unos cuantos meses más en el sillón".

A principios de mes, Israel anunció 2.500 nuevas casas en Givat Hamatos, un colonia de reciente creación al sur de Jerusalén, que la Administración Obama denunció como "un obstáculo para la paz". El secretario general de la ONU, Ban Ki moon, que el pasado día 13 estuvo en Jerusalén, dijo ante Netanyahu que las colonias son "una violación de la legislación internacional y de los derechos humanos". Toda la UE, incluyendo España, emitió comunicados de condena de estas construcciones ilegales según la legislación internacional.

El domingo por la noche, además, el embajador de Jordania en Israel, Walid Obeidat, añadió que los asentamientos son "incompatibles con el derecho internacional" y pueden "amenazar" el tratado de paz que ambos países tienen firmado desde hace 20 años. Obeidat alertó de que también hace "peligrar" el pacto la posibilidad de que se amplíe la presencia de judíos en la Explanada de las Mezquitas, lugar santo del Islam y gestionado por Ammán.