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Varias ciudades progresistas de EE UU defenderán la reforma de Obama

Los alcaldes de Nueva York, Atlanta, San Francisco elaboran sus propios planes

Manifestación por el fin de las deportaciones en Chicago. AP

Nueva York, Atlanta, Portland, San Francisco, Providence, Dayton y otras muchas ciudades de Estados Unidos con alcaldes progresistas se han unido para convertirse en la primera línea de combate de las medidas del presidente Barack Obama en favor de millones de inmigrantes indocumentados. Los regidores de una veintena de municipios importantes del país se reunirán el 8 de diciembre en Nueva York, bajo la presidencia del demócrata Bill de Blasio, para implementar la acción ejecutiva de Obama, dar alivio a millones de sin papeles y adoptar un cuerpo de políticas consensuadas que den “la bienvenida y abracen a los inmigrantes”.

Es la primera vez que se celebra una reunión semejante. Los alcaldes se arman así ante la que se anuncia una inclemente batalla entre demócratas y republicanos tras la decisión unilateral de Obama.

La iniciativa no sólo busca apoyar al presidente en un momento clave, con la batalla por la presidencia a punto de comenzar y con los republicanos a días de tomar el control del Congreso, sino también dar continuidad a acciones adoptadas desde los Ayuntamientos en los últimos años ante la parálisis de Washington.

El alcalde Bill de Blasio proclamó: “La cumbre que vamos a celebrar en diciembre es una oportunidad única para los alcaldes de nuestras ciudades progresistas de reafirmar nuestro liderazgo y nuestra responsabilidad en este importante asunto. Vamos a lanzar un plan imbatible que nos prepare para los cambios que se avecinan tras la orden del presidente”.

“Estos acuerdos envían un mensaje muy claro a Washington. Las ciudades estamos listas para una reforma migratoria y no vamos a esperar a que Washington salga de su bloqueo. Cuando el presidente actúa, no lo hace sólo. Nueva York y nuestras ciudades hermanas estamos con él. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que sus medidas sean un éxito”, señaló la responsable de inmigración de Nueva York, Nisha Agarwal.

El objetivo de la cumbre de diciembre es crear las condiciones en las ciudades para que las medidas adoptadas por Obama puedan aplicarse de la mejor manera posible y promover el consenso sobre la necesidad de una solución legislativa integral al problema de la inmigración. Cada alcalde debe acudir a la cumbre con un plan concreto de cinco puntos para conseguir estos objetivos. Una campaña de información y comunicación apoyará todas estas iniciativas.

Los alcaldes, asimismo, crearán un fuerza de choque formada por docenas de departamentos municipales para dar respuesta en términos de integración, educación, salud y otros servicios a todos los inmigrantes que vean regularizada su situación temporalmente. “No podemos esperar más tiempo. Me alegro de que el presidente haya tomado una decisión que sin duda tendrá un gran impacto. Estoy encantado de unirme al alcalde De Blasio y a la coalición de alcaldes que por todo el país apoya estos esfuerzos”, declaró el regidor de Portland, Michael Brennan.

Ed Lee, alcalde de San Francisco, añadió: “Nuestra ciudad es ya un modelo a la hora de dar la bienvenida a los inmigrantes, pero tenemos que hacer más. Como hijo de inmigrantes, quiero que todos sepan que San Francisco continuará dando la bienvenida a todos aquellos que vengan, sin importarnos su lugar de procedencia”.

“Nuestro país se ha levantado sobre el trabajo duro de generaciones de inmigrantes. Hoy, uno de cada cinco residentes en mi ciudad es extranjero. Cada día vemos la contribución económica de los inmigrantes a nuestras ciudades”, enfatizó el alcalde de Seattle, Ed Murray.

“La ciudad de Atlanta está comprometida a trabajar con otras para desarrollar las medidas de alivio para los inmigrantes dictadas por el presidente Obama. Como alcaldes sabemos de primera mano que mejorar las condiciones de nuestros ciudadanos más marginalizados refuerza nuestras comunidades”, declaró el máximo mandatario de Atlanta, Kasim Reed. “Es un honor colaborar con el alcalde De Blasio en la tarea de arreglar nuestro sistema de inmigración”, coincidió el alcalde de Providence, Angel Taveras.

La iniciativa de De Blasio no cae en terreno yermo. Antes de él, una cincuentena de municipios, en línea con Welcoming America, una organización que trabaja para facilitar la integración de los extranjeros, se habían declarado abiertos a los inmigrantes y adoptado medidas e alivia para los sin papeles. No se trata sólo de metrópolis acostumbradas a tratar con el fenómeno, sino comunidades de todo el país, incluidos el medio oeste y el sur. Baltimore, Detroit, Nashville, Dayton, Charlotte, Minneapolis o Saint Paul están entre los ayuntamientos que han adoptado medidas a favor de los inmigrantes por considerarlos una bendición para sus economías.

“Las ciudades han descubierto que con los inmigrantes son más competitivas. A nivel local se ven mejor las ventajas que a nivel nacional. Los barrios experimentan mejoras, se abren pequeños negocios, se revitalizan. Sobre este tema hay una narrativa falsa que domina en la prensa y en las ideas de muchos estadounidenses. Es un efecto del miedo de algunos al cambio demográfico que está experimentando EE UU”, afirma Kate Brick, investigadora del Americas Society / Council of the Americas.

Según un estudio de esta organización con datos de 3.000 condados durante el periodo que va desde 1970 a 2010, por cada 1.000 inmigrantes residentes se crean o conservan 46 puestos de trabajo. Cada inmigrante aumenta el valor de la casa que ocupa una media de 11,6 centavos (solo el 35% de los inmigrantes indocumentados son propietarios de las casas). Esto significa un aumento de 3,7 billones de dólares al valor inmobiliario residencial del país. Por cada 1.000 inmigrantes que llegan a un condado, 270 estadounidenses nativos se instalan allí para atenderles (comercios, despachos de abogados…).

En Nueva York los inmigrantes han revitalizado barrios enteros. Si los 11 millones de sin papeles de Estados Unidos fueran deportados, el sector inmobiliario caería por valor de un billón de dólares y medio millón de trabajadores estadounidenses del sector manufacturero perderían su trabajo. Por el contrario, según AS/COA, atrayendo 100.000 nuevos inmigrantes cada año se crearían o mantendrían 4.600 de esos puestos de trabajo.

De los 8,4 millones de habitantes de Nueva York, tres han nacido en el extranjero. Según el informe de AS/COA, fueron los llegados de fuera los que evitaron el declive demográfico de la ciudad. Sin ellos y sus impuestos se calcula que el Ayuntamiento habría recaudado unos 500.000 millones de dólares menos, lo que habría hecho muy difícil satisfacer los servicios municipales.

También han ayudado a hacer una ciudad más segura. Por cada 1% de aumento de la población inmigrante de una comisaría de policía se cometen casi 1.000 crímenes menos al año. Esto significa que casi dos tercios de la reducción de la criminalidad se pueden atribuir a los inmigrantes.