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El pacto petrolero entre Bagdad y los kurdos facilita la lucha antiyihadista

El Gobierno central acepta que la región autónoma exporte 250.000 barriles por Turquía

Un peshmerga kurdo, en septiembre cerca de Mosul.
Un peshmerga kurdo, en septiembre cerca de Mosul. AFP

El Gobierno central de Irak y el de la región autónoma de Kurdistán han alcanzado este martes una solución salomónica para desbloquear la disputa por la venta de petróleo que les enfrentaba desde principios de año y limitaba su cooperación en la lucha contra el Estado Islámico (EI). Bajo los términos del acuerdo, Bagdad acepta que Kurdistán exporte 250.000 barriles de petróleo a través del oleoducto que lo une con el puerto turco de Ceyhan, pero será la compañía nacional de Petróleo, SOMO, la que se hará cargo de su comercialización desde allí. Además, Bagdad volverá a recibir el petróleo de Kirkuk, y Erbil, su cuota del presupuesto nacional. Sin embargo, no se aclara qué pasa con el resto de la producción kurda.

“El Consejo de Ministros ha aprobado un acuerdo (…) que estipula que la región kurda facilitará al menos 250.000 barriles de petróleo diarios al Gobierno federal para su exportación. También incluye la exportación de 300.000 barriles de petróleo diarios de los campos de Kirkuk (…). Además se ha acordado, atribuir una parte del presupuesto del Ejército de tierra iraquí a los Peshmerga [fuerzas kurdas]”, asegura el comunicado difundido por la oficina del primer ministro iraquí, Haider al Abadi.

“Hemos concluido un acuerdo que beneficia a ambas partes”, declaró el primer ministro kurdo, Nechirvan Barzani, quien participó en la reunión ministerial. “Vamos a enviar al Gobierno federal 250.000 barriles de petróleo de Kurdistán, así como 300.000 barriles de los pozos de Kirkuk”, explicó citado por los medios kurdos. Barzani añadió que el convenio incluye la asignación de 200.000 millones de dinares iraquíes (unos 136 millones de euros) para los Peshmerga, extremo que Bagdad no precisó.

Ambas partes han confirmado que el Gobierno central volverá a pagar al regional kurdo el 17% del presupuesto nacional que le corresponde según la Constitución. Desde el pasado enero, Bagdad suspendió esas transferencias por el empeño de los responsables kurdos de vender directamente el petróleo que obtienen en su territorio. La medida puso a Erbil en una situación muy difícil al no poder abonar los salarios de sus funcionarios.

Tras el ataque del EI el pasado junio, los kurdos han repetido una y otra vez que ese agujero presupuestario dificultaba su respuesta por falta de medios. La situación se complicó además porque ante la huida del Ejército iraquí, los Peshmerga tomaron los campos petrolíferos de Kirkuk, cuya titularidad es otro punto de disputa con Bagdad, privando al Gobierno central de esos ingresos. A mediados de noviembre, alcanzaron un preacuerdo que abrió el paso para el actual entendimiento.

“El convenio anunciado resuelve los principales problemas: cómo hacer que el presupuesto fluya hacia el Gobierno de kurdo y qué pasa con el petróleo de Kirkuk, pero queda pendiente el derecho kurdo a vender su propio petróleo”, interpreta el economista Roger Guiu, del centro de estudios kurdo Middle East Research Institute (MERI).

Los 300.000 barriles de Kirkuk, que se exportarán a través de Basora, constituyen el total de lo que a diario se extrae de esos depósitos. Sin embargo, las estimaciones de producción para Kurdistán varían de 300.000 a 400.000 barriles; con lo que si cede 250.000 al Gobierno central aún le quedan entre 50.000 y 150.000 cuyo destino no se ha aclarado.

 

 

 

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