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París reajusta otra vez su presupuesto para calmar a Bruselas

Sapin rebaja dos décimas el déficit con 3.600 millones más de ingresos

El primer ministro francés, Manuel Valls, se dirige a la asamblea nacional. afp

Francia anunció este miércoles un tercer ajuste de su presupuesto en dos meses en un nuevo intento de eludir el castigo de la Comisión Europea. El ministro de Finanzas, Michel Sapin, aseguró que el déficit público en 2015 será del 4,1%, y no del 4,3% como figura en los presupuestos que presentó en octubre. Bruselas ha dado tres meses a París para que transmita “precisiones” sobre unas cuentas que incumplen el compromiso de Francia para dejar el año próximo el déficit en el 3%. “Bruselas no nos da más tiempo, sino que se da más tiempo para tener información”, bromeó el ministro.

“Anuncio oficialmente que hemos revisado el déficit, pero sin que afecte a los fundamentos de la política económica”, comentó Sapin para aclarar que esas “precisiones” no incluirán ningún recorte suplementario de gasto más allá de los 21.000 millones previstos en los presupuestos. Y se reafirmó en que no habrá subidas de impuestos hasta el final de la legislatura, en 2017. “Ese año tendremos un déficit por debajo del 3%”. O sea, dos años más tarde que lo comprometido.

Las inusitadas tensiones entre empresarios y Gobierno zarandean el plan estrella de la política económica

Esa reducción de dos décimas del déficit se debe, explicó, a nuevos ingresos de 3.600 millones con los que no contaba: más dividendos de empresas públicas, menor aportación a la UE, tasas a centros comerciales, menor carga de la deuda por los bajos tipos de interés o una mayor recaudación por la eficacia de la lucha contra el fraude.

El anuncio del nuevo reajuste coincide con una inusitada explosión de tensiones entre Gobierno y empresarios que hace temblar los cimientos del Pacto de Estabilidad, el programa estrella del presidente François Hollande sobre el que gira estos años la política económica. El primer ministro, Manuel Valls, ha calificado de “provocaciones” las protestas que los patronos han organizado esta semana por todo Francia porque dicen sentirse “asfixiados” por los impuestos y las “trabas” a la actividad económica.

Ese pacto prevé ventajas de 41.000 millones en tres años para las empresas y el ministro de Economía, Emmanuel Macron, habla ya de un “fracaso” del proyecto si, a cambio, los patronos no aceleran la creación de empleos facilitando las bloqueadas negociaciones con los sindicatos.

A las malas noticias para Hollande se sumó la dimisión de Fauzi Lamdaui, uno de sus colaboradores más próximos, acusado de fraude por el irregular manejo de fondos en una empresa de transportes que creó. El Elíseo anunció que se va para defenderse mejor. El día 21, dimitió Kader Arif, secretario de Estado para Antiguos Combatientes, otro amigo de Hollande, por favorecer a empresas de familiares. En verano, lo hizo Thomas Thévenoud, secretario de Estado de Comercio, que pasó años sin declarar sus ingresos. Y antes lo habían hecho, también por irregularidades, el asesor presidencial Aquilino Morelle, el secretario de Estado Jean-Marie Le Guen o el ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, con cuentas ocultas en Suiza.

Mientras, Nicolas Sarkozy, que estrena despacho en la sede de la UMP como nuevo presidente del primer partido de la oposición, acaba de entregar a la formación un cheque por 363.615 euros. Compensa así la multa que le impusieron por superar el límite de gasto en su campaña de 2012 y que la había pagado el partido.