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Un ataque de EEUU mata a un dirigente de Al Qaeda en Pakistán

Otro destacado miembro de ese grupo terrorista murió la víspera en una operación del Ejército paquistaní

 Un paquistaní contempla en la televisión la noticia de la muerte del líder de Al Qaeda Adnan El Shukrijumah, el sábado, en Islamabad. Ampliar foto
Un paquistaní contempla en la televisión la noticia de la muerte del líder de Al Qaeda Adnan El Shukrijumah, el sábado, en Islamabad. AFP

Un destacado miembro de Al Qaeda y al menos otros tres correligionarios resultaron muertos este domingo en un bombardeo estadounidense en Pakistán, según fuentes militares y de los talibanes. Se trata de un paquistaní identificado como Omar Faruq, quien se ocupaba de las operaciones y finanzas del grupo en su país y el vecino Afganistán. El ataque, llevado a cabo por un avión no tripulado (dron), se produjo al día siguiente de que el Ejército paquistaní matara a otro dirigente de esa organización terrorista. Ambas operaciones indican un repunte del hostigamiento contra los santuarios de Al Qaeda en la frontera entre ambos países.

“Es el primer paquistaní que alcanzó un cargo de nivel en Al Qaeda”, explicó a Reuters una fuente militar en referencia a Faruq, también conocido entre los suyos como ustad Faruq, usando un apelativo de respeto árabe. “Fue clave en que Al Qaeda se centrara en el sur de Asia y específicamente en sus actividades contra India. También estuvo detrás de que Al Qaeda declarara apóstata al Ejército de Pakistán”, añadió el oficial.

Su muerte fue confirmada por miembros del movimiento talibán paquistaní, un grupo, como el afgano de la misma ideología, muy próximo de Al Qaeda. Según estas fuentes, Faruq, originario de Karachi donde enseñó islam antes de unirse a ese grupo tras los atentados del 11-S, había dirigido ataques contra las fuerzas de la OTAN.

El bombardeo que mató a Faruq se produjo en una aldea del distrito de Datta Khel, en Waziristán del Norte, una de las siete áreas tribales administradas federalmente y conocidas como FATA por sus siglas inglesas. Estados Unidos lleva una década bombardeando esas regiones montañosas del noroeste de Pakistán, en la frontera afgana, convencido de que allí han encontrado refugio muchos de los líderes de Al Qaeda que escaparon de Afganistán cuando en 2001 derribó al régimen talibán en castigo por proteger a los responsables del 11-S.

Esas intervenciones le han granjeado tensión con los sucesivos Gobiernos paquistaníes, cuya población los ve como una violación de soberanía y denuncia las víctimas civiles que causan. A principios de este año, Washington cesó los bombardeos para dar una oportunidad a las conversaciones de paz que Islamabad emprendió con los talibanes paquistaníes. Sin embargo, los reanudó a mediados del pasado junio cuando una nueva operación del Ejército paquistaní en Waziristán del Norte dejó claro que el diálogo no había llegado a ninguna parte.

Significativamente, el sábado, el Ejército paquistaní anunció haber matado a Adnan el Shukrijumah. Este dirigente de Al Qaeda de origen saudí, pero con pasaporte de Guyana, tenía fijada una recompensa por el FBI estadounidense de cinco millones de dólares (unos cuatro millones de euros) en relación con un plan para atentar contra el metro de Nueva York.

En las últimas semanas, los drones estadounidenses han intensificado sus operaciones contra los talibanes paquistaníes en Afganistán, en cuya provincia de Kunar llevaron a cabo un bombardeo el sábado. Además, también se ha sabido ahora que el Gobierno de Kabul entregó el viernes a Islamabad a Latif Mehsud, antiguo número dos de los talibanes paquistaníes que fue detenido el año pasado por tropas norteamericanas.

Todo parece indicar que EEUU trata de fomentar un acercamiento entre las autoridades afganas y las paquistaníes como vía para derrotar a los talibanes una vez que las fuerzas de la OTAN completen su retirada de Afganistán a finales de este mes. De momento, el nuevo presidente afgano, Ashraf Ghani, recibió una buena acogida del primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, durante su visita a Islamabad en noviembre. Hasta ahora, cada país ha acusado al otro de dar cobijo a sus respectivos talibanes.

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