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Perú denuncia a Greenpeace por atentado contra el patrimonio

Los activistas entraron en las Líneas de Nazca y plasmaron un mensaje para exigir compromisos en la Cumbre del Clima

 Efe / Reuters-Live

Los misteriosos geoglifos de más de 2000 años de antigüedad que dibujan una zona desértica del sur de Perú, las conocidas como Líneas de Nazca, van camino de convertirse en los protagonistas de la Cumbre del Clima que se celebra estos días en Lima. El Ministerio de Cultura de Perú ha denunciado a activistas de Greenpeace ante la Fiscalía por atentar y causar “graves” daños en la zona considerada Patrimonio de la Humanidad al colocar sin permiso un enorme mensaje a favor de la lucha contra el cambio climático: “Time for change. The future is renewable. Greenpeace”.

El mensaje estaba dirigido a los representantes de los 195 países que estos días se reúnen en la capital del país para tratar de redactar un borrador del acuerdo global contra el cambio climático que se tiene que firmar en París en 2015. La frase fue colocada en la madrugada del lunes con letras de tela cerca del pico de la figura del colibrí y ese mismo día la organización distribuyó por correo electrónico fotos y vídeos de la acción.

Hasta ahora el mensaje de Greenpeace no parece haber calado entre los delegados, protagonistas de unas negociaciones que avanzan muy lentamente a dos días de que finalice la Cumbre, pero sí se ha convertido en la comidilla de los pasillos y de la capital peruana. “El Ministerio de Cultura expresa de manera enfática su indignación (…) Esta zona, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un área donde está estrictamente prohibido cualquier tipo de intervención dada la fragilidad que rodea las figuras”, dice el comunicado del Gobierno, que ha solicitado que se impida la salida del país a los responsables.

La fiscal de Nazca, Patricia Begaso, informó a medios locales que la zona afectada es de unos 1.600 metros cuadrados. Tras una visita con un arqueólogo y policías, aseguró que los activistas hicieron “un camino al entrar que ha dañado el pampa, el experto dice que es un daño irreparable pues han removido piedras y tierras ancestrales”. Por su parte Mauro Fernández, uno de los activistas que participó en los hechos, aseguró que la organización siempre se hace cargo de sus acciones y que fueron acompañados por un arqueólogo. “Entendemos la preocupación y estamos en absoluta disposición a las autoridades. Ingresamos por una huella de un automóvil que estaba allí hace tiempo, desplegamos 45 letras de tela no impactando para nada el territorio”, explicó.

Ofrecemos disculpas a aquellas personas que se hayan sentido moralmente afectadas

Greenpeace

Ante el revuelo causado, la organización distribuyó un comunicando. "Greenpeace está profundamente preocupado acerca de cualquier ofensa moral que se haya podido hacer al pueblo peruano. Una historia de más de 40 años de activismo pacífico claramente demuestra que hemos sido siempre muy respetuosos con los pueblos del mundo y su diverso legado cultural. Y es por eso que ofrecemos disculpas a aquellas personas que se hayan sentido moralmente afectadas".

Para los peruanos, los geoglifos son algunos de sus símbolos más preciados. Uno de ellos forma decora la letra P de la marca Perú que sirve de logotipo en camisetas o gorras y hasta la secretaria ejecutiva de la 20ª Conferencia de las Partes (COP) de las Naciones Unidas, Christiana Figueres, se refirió en la inauguración de la cumbre a las figuras del cóndor, el mono y el colibrí como símbolo de la necesidad de cuidar el medio ambiente.

La acción ha generado un profundo rechazo entre la sociedad y la clase política peruana. “No se puede consentir. No se aceptan solo unas disculpas”, decía el locutor de Radio Exitosa este miércoles mientras jaleaba la decisión gubernamental. En la calle, que hasta ahora había vivido bastante ajena a lo que sucede en el Cuartel General de Ejército de Lima donde se celebra la cumbre, el tema ha tomado impulso. Al profundo enfado contra la organización ambiental, algunos han empezado a recordar que en la zona que ocupan las Líneas de Nazca, de más de 5.500 kilómetros cuadrados, también operan mineros ilegales o plantas informales de procesamiento mineral, lo que ha obligado al Ministerio de Cultura a abrir diez procesos judiciales.

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