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Una nueva polémica inmobiliaria sacude al Gobierno de Peña Nieto

'The Wall Street Journal' revela que el zar de la economía adquirió una vivienda del mismo constructor que la esposa del presidente

Luis Videgaray, secretario de Hacienda de México.

El mandato de Enrique Peña Nieto no abandona la zona de turbulencias. Tras el reciente escándalo de la casa de su esposa, ahora es el todopoderoso Luis Videgaray, el zar económico de México y uno de los políticos más cercanos al presidente, quien ha entrado en el ojo del huracán. Una investigación de The Wall Street Journal ha revelado que el secretario de Hacienda compró una vivienda en el exclusivo Club de Golf Malinalco (Estado de México) a una empresa propiedad de Juan Armando Hinojosa, uno de los grandes contratistas de la Administración mexicana y dueño a su vez de la compañía que construyó y vendió a plazos la polémica mansión de la mujer de Peña Nieto.

Hinojosa es una persona cercana a Videgaray y también al círculo del presidente, al menos en su época de gobernador del Estado de México (2005-2011). Muestra de esta proximidad es que Peña Nieto asistió al funeral de su hijo, muerto en accidente de helicóptero en 2012. “Conozco a Hinojosa desde hace una década, tengo una relación social tanto con él como con su familia. Le comenté mi interés por una propiedad de fin de semana. La operación es legal y dentro de los parámetros de mercado”, ha señalado Videgaray. En su defensa, el prohombre de Peña Nieto apuntó indirectamente a una mano oculta en la publicación de los escándalos al recordar que las reformas que ha puesto en marcha han “afectado intereses y generado resistencias”.

Desde la vuelta del PRI al poder federal en diciembre de 2012, las empresas de Hinojosa, aglutinadas en el Grupo Higa, han obtenido contratos por valor de 3.400 millones de dólares. Una de sus compañías, Constructora Teya, formaba parte del consorcio chino que ganó el concurso para el tren rápido a Querétaro (4.800 millones de dólares) y fue abruptamente anulado por orden del jefe del Estado a los tres días de su licitación y dos antes de que saliese a la luz el caso de la esposa del presidente, Angélica Rivera. Oficialmente, la adjudicación fue revocada con el objetivo de iniciar otro proceso “más transparente” tras las quejas de las firmas competidoras.

Conexión Hinojosa

  • El secretario de Hacienda compró una vivienda en el exclusivo Club de Golf Malinalco (Estado de México) a una empresa propiedad de Juan Armando Hinojosa, uno de los grandes contratistas de la Administración y dueño a su vez de la compañía que construyó otra mansión a la mujer de Peña Nieto.
  • Hinojosa es una persona cercana a Luis Videgaray y al círculo del presidente desde que éste fue gobernador del Estado de México.
  • Las empresas de Hinojosa han obtenido contratos públicos por valor de 3.400 millones de dólares (2.744 millones de euros). Una de ellas, Teya, formaba parte del consorcio chino que ganó el concurso para el tren de alta velocidad que luego fue abruptamente anulado.

La casa fue comprada a la empresa Bienes Raíces H&G en octubre de 2012, cuando Peña Nieto ya había ganado las elecciones pero aún no había asumido el poder. En esas fechas, Videgaray, que había sido secretario de Finanzas en el Estado de México y posteriormente había dirigido la campaña electoral del PRI, tenía asegurado un lugar en el olimpo gubernamental. “Hice la operación antes de ser servidor público, precisamente para evitar el conflicto de interés”, ha indicado Videgaray.

El precio de compra fue de 581.000 dólares (7,5 millones de pesos de entonces). Para la adquisición de la vivienda, la compañía de Hinojosa le facilitó un préstamo hipotecario de 532.000 dólares a pagar en 18 años y que fue satisfecho en su totalidad el 31 de enero pasado. Este crédito no fue presentado en la declaración oficial de bienes. “No tenía yo trabajo, no tenía un ingreso fijo, era una persona públicamente expuesta, no era tan fácil acceder a un crédito bancario”, ha alegado el secretario de Hacienda.

En la medida en que Videgaray no ocupaba cargo oficial alguno en el momento de la operación no hay, desde el punto de vista penal, conflicto de interés punible. Pero políticamente el descubrimiento del vínculo entre el zar económico y el contratista Hinojosa sitúa al Gobierno otra vez en el disparadero.

El caso llega en un momento en que la desconfianza ciudadana hacía sus dirigentes avanza a pasos agigantados. La tragedia de Iguala, con su venenosa combinación de impunidad y corrupción, ha provocado una explosión de descontento social, reflejada en una bajísima valoración de los partidos y sus líderes. A este malestar su suma un horizonte económico cada vez más oscuro. El peso ha empezado a desnivelarse con exceso respecto al dólar, y el petróleo, que aporta un tercio de los ingresos del Estado, no deja de perder pie. El precio del barril (52 dólares el jueves) ha registrado un descenso del 47% respecto a su máximo del año. Este desplome, además, ha coincidido con el fin de 76 años de monopolio estatal del petróleo. Un cambio de enorme simbolismo que no ha podido tener peor arranque y que el jueves, precisamente el día en que se alcanzaba el mínimo del barril desde 2009, tuvo su presentación oficial con la salida a concurso del primer paquete de yacimientos para explotación público-privada.

El caso llega en un momento en que la desconfianza ciudadana hacía sus dirigentes es enorme

En este escenario tan inestable, los nexos de la cúpula dirigente y especialmente la del cerebro económico con conocidos contratistas como Hinojosa no hace sino arrojar más leña al fuego. En el caso de Angélica Rivera el escándalo obligó a la antigua actriz de telenovela a dar explicaciones en un vídeo y anunciar la venta de sus derechos sobre la casa donde pensaba retirarse con su marido al acabar el mandato. Videgaray, en su defensa, ha apuntado indirectamente en que los escándalos proceden de “intereses que buscan que el país no cambie”.