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El canje de presos elimina el último obstáculo entre Cuba y EE UU

El contratista estadounidense cumplía 15 años de condena en La Habana. Ha sido intercambiado por tres espías cubanos. Cuba también ha liberado a un “agente” preso durante 20 años y a medio centenar de presos políticos

Alan Gross (izda), en 2012 con el abogado James L. Berenthal. Efe / Atlas

Alan Gross había prometido que no volvería a celebrar un cumpleaños más tras las rejas de prisión de La Habana en la que pasó los últimos cinco años de su vida. A sus 65 años, estaba decidido a morir si no recuperaba la libertad. Este miércoles, su deseo se vio cumplido.

A primera hora de la mañana, la Casa Blanca confirmaba los rumores: “Esta mañana, Alan Gross ha partido de Cuba en un avión del Gobierno estadounidense con rumbo a EE UU”, declaró un alto funcionario del Gobierno norteamericano.

Poco después de las 11 de la mañana, hora de la costa este de Estados Unidos, un Gross muy desmejorado, pero sonriente, bajaba por su propio pie las escalerillas del avión oficial que no perdió tiempo en sacarlo de la isla y que aterrizó en la base militar Andrews, en las afueras de Washington.

Con su llegada a territorio estadounidense, Alan Gross pone fin a una pesadilla que comenzó en diciembre de 2009, cuando fue detenido y acusado de espionaje por introducir equipos técnicos para mejorar -según la versión oficial estadounidense- el acceso a Internet de la pequeña comunidad judía cubana.

Desde entonces, cumplía una condena de 15 años “por violar las leyes cubanas, al implementar un programa subversivo financiado por el Gobierno de Estados Unidos, mediante el establecimiento de sistemas de comunicaciones ilegales y encubiertos, con el uso de tecnología no comercial”.

Pero su llegada significa mucho más: ha sido la pieza que faltaba para destrabar un proceso de normalización de relaciones congeladas desde hace medio siglo, cuando EE UU impuso un embargo comercial y económico a la isla para provocar un cambio de régimen en la isla dominada en ese entonces por Fidel Castro.

Cinco décadas más tarde, un presidente de EE UU, Barack Obama, y un Castro, esta vez Raúl, el hermano menor de Fidel y actual presidente de Cuba, conversaban directamente por teléfono para ultimar los detalles de la liberación de Gross que ha supuesto infinitas negociaciones secretas y un acuerdo que va mucho más allá del contratista.

De hecho, en medio del mediático anuncio de Gross se revelaba que en el “paquete” también se ha logrado negociar la liberación de un misterioso personaje que, desde las sombras, ha sido clave en la larga historia de espionaje entre Cuba y EE UU. Se trata de un “activo de inteligencia” de nacionalidad cubana pero cuya identidad Washington no quiere revelar más allá de que estuvo preso durante casi 20 años en Cuba.

El propio presidente Obama lo calificó durante su declaración sobre la liberación de Gross en la Casa Blanca este miércoles como “uno de los agentes de inteligencia más importantes que EE UU ha tenido jamás en Cuba”.

También el director de Inteligencia Nacional, James Clapper, destacó en un comunicado su importancia. Su labor, dijo el jefe de los espías de EE UU, permanecerá clasificada, pero su liberación constituye un "cierre apropiado a este capítulo de la Guerra Fría en las relaciones entre EE UU y Cuba", celebró.

Este hombre fue, según lo poco revelado, primordial para que EE UU descubriera y condenara a algunos de los principales espías cubanos en su territorio, entre ellos Ana Belén Montes, una exanalista de inteligencia militar estadounidense que cumple 25 años de cárcel por espiar desde el Pentágono para Cuba, y Walter Kendall Myers, un exfuncionario del Departamento de Estado que también espió durante tres décadas para la isla.

Las informaciones de contraespionaje de este misterioso agente fueron también decisivas para capturar a los cinco espías cubanos de la red Avispa que Cuba llama sus “cinco héroes”. Los tres miembros de este grupo que todavía cumplían penas de cárcel en EE UU, uno de ellos incluso de cadena perpetua, también fueron liberados este martes al igual que Gross y ya han llegado a Cuba. Mientras que la liberación de Gross ha sido definida oficialmente como por “motivos humanitarios”, los tres presos cubanos han sido canjeados por ese misterioso agente cuya identidad Washington sigue protegiendo.

Una pieza más de las negociaciones que arrancaron en junio de 2013 y en las que Canadá y el Vaticano han desempeñado un importante papel de apoyo es el acuerdo por el que Cuba se ha comprometido a liberar a 53 presos políticos, algunos de los cuales ya han salido de prisión, según Washington.

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