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Costa Rica afianza su modelo medioambiental

El país centroamericano reúne halagos en cumbres contra el cambio climático

Confía en la recuperación de sus bosques, que suponen el 52% de su territorio, para lograr su meta de reducción de emisiones

Vista de la montañas de Pérez Zeledón, Costa Rica.
Vista de la montañas de Pérez Zeledón, Costa Rica.

Dicen tener la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado, se prohíbe buscar petróleo y desarrollar la minería a cielo abierto y también aplica una ley reciente impulsada por colectivos ciudadanos que declaró ilegal cazar con fines deportivos o lucrativos. Además, el 90% de su energía consumible se genera con fuentes renovables y la mayoría de la población quisiera seguir evitando el consumo de petróleo, pues existe conciencia generalizada del efecto de la contaminación sobre cambio climático. Quisiera, pero no lo hace.

Esto es Costa Rica, un pequeño país que ha logrado recuperar cobertura boscosa hasta alcanzar el 52,4% de su territorio con políticas de pago por mantener el bosque y que ha sabido exportar su imagen de conservacionista al punto de colocarse como modelo para avanzar en políticas ambientales en los foros internacionales, como la reciente conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), realizada este diciembre en Limá, Perú.

Reuniones y discursos abundaron en elogios a Costa Rica por la ambiciosa meta de convertirse en el año 2021 en un país “carbono neutral”, como se llamaría si logra remover de la atmósfera tanto dióxido de carbono como el que emite. El desafío, autoimpuesto por vía política en el año 2007, se considera un adelanto en la discusión mundial de este momento, pero internamente las autoridades reconocen que será difícil cumplirlo, sobre todo por la contaminación creciente que generan los vehículos cada día en las calles y el creciente consumo de petróleo.

“Es muy ambicioso”, reconocía en agosto el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, refiriéndose a la meta de Costa Rica, pero sin dejar de alabar el desafío de este país que ha construido sobre su imagen verde una dinámica industria turística, con más de dos millones de visitantes por año, casi el mitad de su población. La meta es quizás el comienzo de las “medidas urgentes y osadas” que pide Christiana Figueres, costarricense y secretaria ejecutiva del Convenio Marco sobre Cambio Climático.

Autoridades y colectivos son conscientes de que el abordaje ambiental es sobre todo un asunto sobre el desarrollo del país, comentó la periodista especializada Michelle Soto, quien durante su cobertura de la cumbre en Perú se topó varias veces con el dilema de explicar rezagos de su país en un tema en que los consideran un modelo. Los matices versus la imagen.

 Tiene la ambiciosa meta de convertirse en el año 2021 en un país de 'carbono neutral'

“Nos ven como pioneros, pero estamos caminando más lento de lo que deberíamos para cumplir la meta. Todavía no veo las políticas en el sector de transportes”, comenta Soto en referencia al origen del 70% de las emisiones contaminantes del país, pues aumentó un 700% entre 1980 y 2013, según datos del Banco Mundial. Por cada 100.000 habitantes la tasa es de 188 vehículos, frente a 70 en Guatemala, 67 en Perú o 54 en la vecina Nicaragua. Las atiborradas y centralizadas calles costarricenses abundan en carros sin más pasajeros que su conductor.

“Se ha propuesto avanzar en tecnologías como los vehículos híbridos, pero hay un solo taxi de ese tipo en el país. También se habla de mejorar el transporte colectivo, pero poco se avanza. La gente, mientras tanto, sigue comprando autos porque trabaja en un lugar distinto de donde vive, por un asunto de acceso a vivienda y costo de la tierra. Lo bueno es que se va tomando conciencia de que hablar de ambiente no es solo arbolitos y tucanes; es hablar de una agenda de desarrollo”, añade Soto. Alude a temas como la generación de energías limpias o el reprobable desempeño del país en el manejo de aguas residuales.

Costa Rica disfruta aún de la imagen y la credibilidad argumental que le dan los frutos de las políticas conservacionistas, pero “parece detenido en el tiempo”, concluye el informe anual académico Estado de la Nación, que sin embargo señala progresos como el 200% de aumento en el área marina declarada bajo protección legal como señal de relevancia de la “agenda azul” y no solo lo verde. También la apertura del Tribunal Ambiental Administrativo, una dependencia del Ejecutivo que cada vez recibe más denuncias. Más amenazas, sí, pero también mayor conciencia de denuncia, explican.

Lo señala una encuesta reciente de la oficina local del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La mayoría (75%) no ve justificable destruir bosque solo porque traiga desarrollo y siete de cada diez creen que Costa Rica está más afectado que otros países por el calentamiento global. Su preocupación por el tema llega incluso a creencias más allá de la ciencia, pues el 60% de los ticos sostiene que el calor incide sobre la probabilidad de terremotos. Es común que, cuando la temperatura local sobrepasa los 30 grados centígrados alguien exclamen “va a temblar”.