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Correa intensifica su pulso a la prensa

El Gobierno impuso este año 57 sanciones a medios, incluidas 28 multas

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El presidente de Ecuador, Rafael Correa. EL PAÍS

El sector de la comunicación en Ecuador ha registrado varias bajas a lo largo de 2014: la suspensión de dos ediciones regionales del diario La Hora, en julio; el cierre del periódico Hoy, en agosto; y el cese en noviembre del programa de comedia La pareja feliz tras recibir una multa equivalente al 5% de la facturación media de los últimos tres meses por la emisión de cinco capítulos que difundían "contenidos discriminatorios por razón de sexo y orientación sexual".

La Superintendencia de la Comunicación ha sido la encargada de imponer y de cobrar las multas que han terminado por asfixiar económicamente a estos medios y programas. El diario Hoy, incluso después de cerrar, recibió una multa de casi 60.000 dólares (49. 000 euros) por no publicar en su portada el número de ejemplares que había puesto en circulación en algunas ediciones.

César Ricaurte, director de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios), considera que "el hostigamiento a los medios de comunicación privados ha sido una constante" en 2014. Esta organización ha contado 57 sanciones a medios de comunicación hasta la fecha. De ellas, 28 corresponden a sanciones económicas impuestas, en su mayoría, por no entregar copias de ejemplares o grabaciones de programas, por tomar posición institucional sobre algún proceso judicial o por no difundir el tiraje en portada.

El superintendente de la Comunicación, Carlos Ochoa, informó en octubre, cuando cumplió su primer año de gestión, que había recibido 162 denuncias, pero no detalló las sanciones ni el destino del dinero que ingresa a sus arcas. Su discurso habitual se limita a asegurar que la comunicación es un derecho, y que los medios deben estar al servicio de la ciudadanía.

Con esta lógica se organizó en noviembre la II Cumbre de Periodismo Responsable, cuyo invitado de honor fue el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, que dio una charla magistral sobre Política y periodismo, periodismo y política y enfatizó que los propietarios de los medios, ante el "derrumbe y debilidad de la derecha", han convertido a empresas en partidos políticos.

Para César Ricaurte, director de Fundamedios, estas cumbres deslegitiman la labor del periodismo. "Es tétrico que el poder empiece a dictar los parámetros de lo que es periodismo, cuando el Gobierno habla de periodismo responsable habla de periodismo domesticado, sin dientes, un periodismo afín, que no investiga, que no cuestiona".

Los medios poco a poco han dejado de registrar las sanciones a los periodistas y medios. Han pasado por alto casos como el del diario La Verdad de Machala (provincia de El Oro), al cual se le impusieron dos amonestaciones escritas y cuatro multas económicas que suman unos 8.000 dólares, el doble de su patrimonio, por lo que corre el riesgo de desaparecer.

Los denunciantes —según el registro de Fundamedios— han sido en su mayoría ciudadanos con alguna vinculación con la esfera pública, o que han sido candidatos a alguna dignidad local (18), seguidos de funcionarios (17), y de organizaciones sociales afines al Gobierno (9). Las denuncias en contra de los medios del oficialismo han sido descartadas por meros formalismos.

El presidente, Rafael Correa, no ha dejado de etiquetar a los periodistas y a los medios como "la prensa corrupta". Su programa de televisión semanal tiene una sección titulada "Por un verdadero Estado de derecho y no de opinión", donde Correa cuestiona y ridiculiza a periodistas reconocidos, como Diego Oquendo, que tiene un programa de radio de gran audiencia, o al caricaturista Bonil, primer sancionado por la Ley de Comunicación y que ahora tiene otro proceso congelado hace casi dos meses. Un colectivo afroecuatoriano lo denunció por una caricatura en la que satirizó las destrezas de leer de un asambleísta negro. "El Cordicom (Consejo de Regulación de la Información y la Comunicación) debía pronunciarse en 30 días, pero no se ha sabido nada. Yo creo que esto es una forma de presión: si te portas mal, bajan el interruptor", dice el caricaturista.

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