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Venezuela es el segundo país más peligroso del mundo

Una ONG calcula que hubo 24.980 homicidios en 2014, 68 al día

Un ciudadano frente a tumbas de fallecidos por violencia en Venezuela

Con una tasa estimada de 82 asesinatos por cada 100.000 habitantes, Venezuela cerrará el año en el segundo puesto de la clasificación mundial de homicidios, solo por detrás de Honduras. La cifra forma parte de las proyecciones del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), una ONG que el lunes presentó en Caracas su informe de 2014.

La organización calcula que este año se han producido 24.980 homicidios en Venezuela (30 millones de habitantes), 68 al día. El número se obtiene mediante la aplicación de modelos matemáticos de proyección sobre una base de datos que la ONG alimenta desde hace años con informes oficiales obtenidos por vías informales, seguimiento a las informaciones de prensa y reportes de primera mano. El director del OVV, el sociólogo Roberto Briceño-León, explica por teléfono a EL PAÍS que sus cifras pueden tener un margen de error del 5% al 10% respecto al número real de homicidios. Frente a las previsibles críticas gubernamentales al informe de su organización, replica: “El mejor desmentido que el Gobierno puede hacer de nuestras cifras es abrir los archivos oficiales”. Desde 2004, el Ejecutivo ha prohibido a los cuerpos policiales y otros organismos del Estado difundir estadísticas sobre muertes violentas y criminalidad.

Los datos recopilados por la organización, ya de por sí alarmantes, representan un incremento del 4% respecto a 2013, cuando el mismo observatorio calculó una tasa de 79 homicidios por cada 100.000 habitantes, con un total de 24.763. El aumento de la violencia se percibe en la abrumadora presencia del crimen en la vida cotidiana. Un toque de queda virtual se impone sobre las ciudades, donde la vida pública se ha reducido por el miedo a la delincuencia.

El país tiene una tasa estimada de 82 asesinatos por cada 100.000 habitantes

El Gobierno eludió el tema durante años, a pesar de que el grueso de los homicidios se comete en las zonas pobres de las ciudades, baluartes de la base electoral del chavismo. El auge del crimen —que precede al proceso revolucionario, pero que se ha disparado en los últimos 15 años— amenaza con desmentir los logros sociales que las cifras oficiales proclaman. Hugo Chávez se refirió en muy contadas ocasiones al tema, siempre al final de su vida. Su exdirector de Inteligencia y recientemente destituido exministro del Interior, el general Miguel Rodríguez Torres, llegó a afirmar que la inquietud ciudadana sobre el crimen era efecto de una “sensación de inseguridad” azuzada por los medios opositores con fines conspirativos.

Pero la realidad sigue empeñada en desmentirle. El viernes, el Gobierno inauguró una morgue para Caracas, que sustituye a la anterior, siempre congestionada. Solo en diciembre, 364 cadáveres por muertes violentas arribaron a la morgue de la capital.

Las cifras revelan un incremento del 4% respecto a 2013

En 2014, 250 agentes policiales fueron asesinados en todo el país —130 en Caracas—, admitía hace unos días en Twitter el propio Comisionado Presidencial para la Reforma Policial, Freddy Bernal. “Y si los maleantes matan a los policías, los policías salen a matar a los delincuentes”, explica el director del OVV. “En 2014 se reportaron más de 3.000 muertes por concepto de resistencia a la autoridad. Es una cifra significativa que demuestra que tampoco los policías confían en la justicia en Venezuela”.

Briceño-León subraya que, al contrario del discurso oficial, no son ni la pobreza ni la exclusión, sino “la impunidad, la destrucción de la institucionalidad y la ruptura del pacto social que regulaba la convivencia” los catalizadores de la violencia homicida. Si no, se pregunta el investigador, “¿cómo explicar que fue durante los mayores ingresos petroleros en la historia venezolana, y justo en el momento en que —según cifras oficiales— el Gobierno redujo la desigualdad social, cuando experimentamos el mayor repunte de la tasa de homicidios?”. El sociólogo teme, en cambio, que la crisis económica que empezó en 2014 y que promete recrudecer en 2015 incentive un auge de lo que llama “el crimen amateur”.

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