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Desaparecido un periodista y activista mexicano que había sufrido amenazas

Moisés Sánchez dirige un diario comunitario en Veracruz, al oriente del país. La Fiscalía ha anunciado una investigación

Moisés Sánchez Cerezo.

El primer periodista mexicano desaparecido en 2015 se llama Moisés Sánchez Cerezo. Sus familiares han descrito que un grupo de hombres armados vestidos de civil entró por la fuerza a su casa en Medellín de Bravo, un municipio de 2.500 habitantes en Veracruz, al oriente de México, la noche del viernes. Le quitaron su cámara, su ordenador, su teléfono móvil y se lo llevaron. Es fotógrafo, reportero y director de La Unión, un pequeño gratuito que se distribuye en su comunidad. El periódico es más una labor de activismo que un sustento, así que para mantener a su familia también es conductor de taxi y tiene una pequeña tienda de alimentos. También participa en las guardias vecinales para la protección de su comunidad y ha denunciado la espiral de violencia que sufren sus habitantes. El martes de esta semana, un hombre se acercó a su casa y le dijo que “le iban a dar un susto”, cuenta uno de sus hijos. Tres días después, desapareció.

La Procuraduría (Fiscalía) veracruzana anunció este sábado que trabaja por su localización a través de un comunicado. La desaparición de Moisés Sánchez trae a la memoria el asesinato de Gregorio Jiménez, ocurrido en febrero de 2014, que evidenció los riesgos que corren quienes se dedican a informar en Veracruz, un crimen que además permanece impune. Diez periodistas han muerto en el estado durante el Gobierno del priista Javier Duarte, que asumió el cargo en diciembre de 2010.

Duarte se refirió este sábado a Sánchez como “un conductor de taxi y activista vecinal” y reiteró su apoyo a sus familiares. Jorge Sánchez, hijo del desaparecido, tiene la certeza de que el ataque está relacionado con su trabajo periodístico y social. “Es más que evidente que se lo llevaron por eso, no se llevaron las teles, ni las plasmas, sólo vinieron por él, su cámara y una computadora donde él guarda sus archivos”, relató a la agencia Imagen del Golfo. También contó que el trabajo de su padre en el periódico era más una actividad por ayudar a su comunidad que un asunto que le dejara alguna retribución económica. Comenzó en el oficio repartiendo ejemplares de Notiver, el medio más popular de la zona, hace 25 años.

Sánchez también organizó manifestaciones para denunciar abusos del alcalde de Medellín, Omar Cruz Reyes, del conservador Partido Acción Nacional (PAN). La más reciente, el 13 de diciembre, para protestar por un ataque que causó la muerte de un comerciante. “Hay mucha inseguridad, los vecinos trabajadores luchan día a día para ganarse sus alimentos y aquí las autoridades no han hecho nada”, declaró entonces una mujer a La Jornada Veracruz. Cruz, señalado desde el primer momento por los familiares como uno de los principales sospechosos de la desaparición, ha sostenido que tiene la conciencia tranquila. “Si me llaman, estaré presente en toda la investigación”, añadió en un comunicado. El gobernador Duarte afirmó que no descarta ningún indicio que lleve a la localización de Sánchez. “Se siguen todas las investigaciones y se incluye al alcalde de Medellín”.

Medellín es un municipio situado en la zona metropolitana del puerto de Veracruz, que da nombre al estado que bordea el golfo de México. La región es uno de los principales corredores para los inmigrantes que buscan llegar a Estados Unidos. También un camino estratégico para el tráfico de droga hacia el mismo país, lo que le ha convertido territorio en pugna entre organizaciones criminales como los cárteles del Golfo, Jalisco Nueva Generación y Los Zetas.

México es uno de los países más peligrosos para ejercer periodismo, según Reporteros Sin Fronteras. Desde 2010, al menos 31 periodistas han sido asesinados.

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