Marchas y cacerolazos en Argentina por el ‘caso Nisman’

Los manifestantes piden que se aclare la muerte del fiscal

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Miles de personas expresaron este lunes su malestar con cacerolas por la muerte del fiscal Alberto Nisman, encontrado sin vida en su apartamento, en protestas convocadas a través de redes sociales en Buenos Aires y en ciudades del interior del país como Salta, Mendoza. En la plaza de Mayo de Buenos Aires, los manifestantes portaban un cartel en el que se leían "Yo soy Nisman", en alusión al lema "Je suis Charlie Hebdo", que se popularizó tras los atentados de París.

El fiscal tenía previsto comparecer este lunes ante la Comisión de Legislación Penal en la Cámara de Diputados, a petición de varios grupos opositores, para exponer los términos de su denuncia contra la presidenta de Argentina y otros colaboradores, a los que acusó de “decidir, negociar y organizar la impunidad de los prófugos iraníes” acusados de perpetrar el atentado contra la sede porteña de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), donde murieron 85 personas.

El cadáver de Nisman fue encontrado en el baño de su casa de Buenos Aires. La puerta de la vivienda estaba cerrada con llave por dentro y los diarios del domingo estaban sin recoger. Nisman, de 51 años, tenía previsto comparecer este lunes ante la Comisión de Legislación Penal en la Cámara de Diputados, a petición de varios grupos opositores, para exponer los términos de su denuncia contra la presidenta de Argentina y otros colaboradores. El fiscal había acusado el pasado miércoles a Cristina Fernández de “decidir, negociar y organizar la impunidad de los prófugos iraníes en la causa Amia”, la investigación judicial sobre el atentado.

Alberto Nisman, divorciado y con dos hijas, fue designado por el presidente Néstor Kirchner (2003-2007) para investigar de forma exclusiva el atentado contra la AMIA. Era el fiscal especial de la causa Amia, ésa era su función exclusiva desde 2004. Y gozaba de excelente relación con el Gobierno. Hasta que Cristina Fernández firmó, en enero de 2013, un acuerdo con Irán para aclarar el atentado de 1994. El acuerdo se gestó sin el conocimiento de Nisman. Y una vez hecho público, el fiscal siempre manifestó su oposición.

Nisman basó su denuncia contra Fernández, sobre todo, en escuchas telefónicas. Disponía de un informe de 300 páginas que no había hecho público porque ofrecía nombres de los servicios de inteligencia que debían mantenerse secretos. No obstante, en el resumen de su denuncia acusaba a la presidenta de crear una trama diplomática paralela para negociar con Irán impunidad a cambio de petróleo. El 5 de octubre de 2006, Nisman acusó formalmente a Irán de ser el autor intelectual del atentado y a la agrupación Hezbolá de ejecutarlo. Solicitó una orden de captura contra cinco iraníes y un libanés. La supuesta negociación entre Fernández e Irán se materializó, según Nisman, en el principio de acuerdo que firmaron Irán y Argentina, en enero de 2013, y que aún no ha sido ratificado por Teherán.

Precisamente para proteger esas pruebas, el juez federal argentino Ariel Lijo dispuso, este lunes, medidas urgentes. Lijo, que interrumpió sus vacaciones para hacerse cargo del caso, envió personal a la sede de la Unidad Fiscal de Investigaciones del atentado a la AMIA para "incautar y asegurar todos los discos compactos donde están grabadas las intervenciones telefónicas y toda la documentación detallada en la denuncia", indicó el Centro de Información Judicial (CIJ) en su página web. Lijo, el mismo juez que dirige la investigación sobre el vicepresidente, Amado Boudou, por un caso de corrupción, será quien determine en el futuro si Nisman disponía de suficientes pruebas como para interrogar a Cristina Fernández, tal como solicitó el fiscal.

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