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Tsipras pide mayoría absoluta para acabar con “las órdenes extranjeras”

Pablo Iglesias vincula el cambio y la esperanza con Syriza y Podemos

Alexis Tsipras saluda a sus seguidores en el mitin de Atenas. Atlas / AFP

Alexis Tsipras, líder de la izquierdista Syriza y, según todas las encuestas, próximo primer ministro de Grecia, ha echado el resto para convencer al mayor número posible de indecisos en el mitin de cierre de campaña de su partido en Atenas, con el objetivo de alcanzar una mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario. “Ni un voto perdido, ni uno solo. Quedan cuatro días, las papeletas deben ir de casa en casa, de barrio en barrio, para dar a Syriza la mayoría absoluta. La patria y el futuro están en vuestras manos”, dijo Tsipras como colofón a un discurso marcado por la apelación a la esperanza y al cambio, no sólo en Grecia, sino también en Europa, tras un lustro de austeridad y dictados económicos. “Con Syriza, la democracia vuelve al país donde nació”.

Con continuas referencias al lunes, el día después de las elecciones, “cuando emprenderemos un camino lleno de obstáculos, en el que necesitaremos contar con el apoyo decidido y firme del pueblo”, el presidente de Syriza ha asegurado que la victoria de su partido “no sólo supone pasar página, sino el inicio de una nueva época”, de un cambio histórico, en el que “Grecia recuperará su autonomía en Europa”. “Necesitamos esa mayoría absoluta para restaurar la dignidad [del país] y para asegurar la salvación social”, dijo, en un discurso en el que la crisis humanitaria que padecen 300.000 familias (un tercio de la población griega) ha estado muy presente, con continuas referencias a los desempleados, las casas sin electricidad o los desahucios, los niños que pasan hambre o los cientos de miles de jóvenes, —“vuestros hijos, vuestros nietos”— que han tenido que emigrar.

Cuando las encuestas le dan entre 146 y 147 escaños (es decir, a un paso de la mayoría absoluta de 151), cada voto de más que pueda cosechar hasta el domingo resulta clave para lograr esa “mayoría amplia y fuerte” que Tsipras viene solicitando desde hace días en sus mítines, y así poder “negociar con la troika sin tener las manos atadas”; un reclamo que se ha hecho más claro a medida que aumentaba su ventaja sobre el segundo partido, la conservadora Nueva Democracia, y que ahora oscila entre cuatro y ocho puntos (hasta 15 en la isla de Creta, según una encuesta publicada este jueves). Para evitar compartir el timón del país con “aquellos que ponen proa a Berlín”, en referencia a los miembros del Gobierno bipartito, Tsipras ha fiado su victoria a un “mandato claro, fuerte y sólido” de las urnas para recuperar “la dignidad, la justicia y la democracia”. “Para que Grecia vuelva a ser un país europeo; un país que no sienta vergüenza de serlo, sino orgullo”, recalcó.

Sin ninguna referencia explícita al anuncio del plan de estímulos por parte del Banco Central Europeo —que sí fue acogido por la dirección del partido como “una importante decisión que será utilizada por el próximo Gobierno en beneficio del país”— Tsipras ha desgranado algunas de las ideas que dan forma a su programa de gobierno, el llamado Programa de Salónica, y, entre ellas, la idea de una conferencia europea sobre la deuda, similar a la que en 1953 alivió a la derrotada Alemania. "Un Gobierno de Syriza negociará firmemente, con determinación y con aliados en Europa, su onerosa e insostenible deuda", ha dicho.

En continua clave europea Tsipras subrayó: “Este país vive un momento histórico. Este mensaje de democracia va a oírse en Europa; un mensaje contra la austeridad y por la soberanía”. Al mitin acudieron delegaciones procedentes de varios países de Europa, entre ellos el líder de Podemos, Pablo Iglesias; Cayo Lara, de Izquierda Unida, y Ada Colau, de Guanyem.

En una comparecencia ante medios españoles en la sede de Syriza, Iglesias ha vinculado el cambio y la esperanza a Syriza en Grecia y a su formación en España y dio por termina la era de los conservadores Mariano Rajoy y Andonis Samarás. “Forman ya parte del pasado”, dijo. Pero se esforzó en subrayar las diferencias entre la situación griega y la española. “Es muy diferente: España es la cuarta economía del euro y la situación económica y política es distinta”.

A diferencia de las últimas tribunas de Tsipras en medios de comunicación extranjeros, como EL PAÍS y el Financial Times, en las que garantizaba a Bruselas y Fráncfort el respeto a los compromisos y el mantenimiento del equilibrio presupuestario (eso sí, a su manera “soberana y democrática”, con el mandato de las urnas), el discurso de Tsipras ha sonado más en clave interna, aunque sin perder de vista Europa. “A partir del lunes terminaremos con la humillación nacional y con las órdenes del extranjero”, en una singladura difícil que será pilotada “con una visión clara, pero también con programa”. “Una visión de un Estado de derecho, con un Gobierno que acabará con el partidismo y las patologías que llevaron a la crisis como la corrupción y el clientelismo de los partidos políticos tradicionales”.

Tras lanzar varias andanadas con su principal rival, el primer ministro conservador Andonis Samarás, Tsipras ha instado a su partido, Nueva Democracia, a que a partir del lunes “elija un nuevo líder, para poder tener enfrente una oposición sana”.

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