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Tsipras emprende una gira para ganar apoyos entre los socios europeos

A sólo 26 días de que expire la prórroga del rescate, el primer ministro griego viaja a Nicosia, Roma, París y Bruselas

Alexis Tsipras, este lunes en Nicosia. REUTERS-LIVE

Con el respaldo de la población –el 67% cree que Syriza está capacitada para gobernar, según una encuesta publicada este domingo- y el tiempo en contra, el Gobierno que preside Alexis Tsipras inicia esta semana una vasta ofensiva diplomática para asegurarse el apoyo de algunos socios europeos y, a la vez, corregir el tiro de algunas posturas maximalistas, como el portazo que el viernes dio el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, al presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Entre el seguidismo que Berlín o Bruselas pretenden de Atenas, y el abierto desmarque del Ejecutivo de Tsipras hay margen para un acuerdo, vino a decir el sábado el primer ministro en un comunicado destinado a apaciguar los ánimos tras el anuncio de ruptura con la troika de la víspera. “No habrá acciones unilaterales por parte de Grecia”, decía el texto, mientras Varoufakis, embridado, apuntaba la necesidad de más tiempo para devolver una deuda aliviada de parte de su carga nominal (ahora asciende al 175% del PIB).

Tras una primera semana de vértigo, esta estará marcada por la agenda internacional y, sobre todo, por la urgencia: la prórroga del rescate expira el 28 de febrero. Con Varoufakis en Londres y Roma, el propio Tsipras inicia este lunes su gira internacional con una visita a Chipre, primer destino en el exterior de los mandatarios griegos. Este martes se verá con su homólogo italiano, Matteo Renzi, en quien Atenas tiene depositadas esperanzas, y el miércoles, con el presidente francés, François Hollande –firme partidario de suavizar la austeridad y apostar por el crecimiento en Europa-, para rematar ese mismo día en Bruselas con una reunión con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Sea cual fuere el resultado de esos encuentros, la determinación de Atenas de hablar directamente con los socios europeos –y no con los tecnócratas de la troika, como subrayó este domingo el número dos de Exteriores- parece innegociable.

George Osborne, el ministro de Finanzas británico, saluda a su homólogo griego, Yanis Varoufakis, a su llegada a Downing Street, este lunes en Londres. AFP

Aún no hay fecha para una hipotética reunión de Tsipras o Varoufakis con la canciller alemana, Angela Merkel, o su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, respectivamente, pero los encuentros personales podrían demorarse hasta el próximo día 12, durante de la cumbre europea, ya que la semana próxima será la política interna la que marque la pauta en Grecia, con la sesión de investidura del Gobierno y el inicio de la elección parlamentaria del nuevo presidente.

Tras la reunión tumultuosa que el viernes mantuvieron Varoufakis y Dijsselbloem en Atenas, Tsipras, que goza de un inédito 70% de aprobación según el citado sondeo –publicado por el diario Afyí, afín a Syriza-, se ha encargado de recoger velas y asegurar, en conversaciones telefónicas con representantes de la UE, que Grecia tiene intención de negociar. Pero ni siquiera por parte de socios tradicionales como Chipre tendrá un apoyo fácil. Fuentes del Gobierno de Nicosia, que sabe lo que es sufrir un rescate y un corralito, han advertido a Tsipras que debe cumplir los compromisos adquiridos con la troika. Con sus anfitriones, Tsipras repasará asuntos bilaterales y europeos, así como la otra prioridad conjunta de sus relaciones exteriores, Turquía. Antes de viajar a Nicosia, Tsipras, que ha reiterado en ocasiones su deseo de estrechar la relación con Ankara, recordó las prospecciones sísmicas de un buque turco en octubre en aguas próximas a la isla y aseguró que no propician el necesario diálogo.

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