Pequeños agricultores de América Latina llegan a Wall Street

Miles de campesinos de Nicaragua aprenden a operar en los mercados internacionales para protegerse de las fluctuaciones de precios

 Cynthia Flores Mora/ Banco Mundial

Un traje bien planchado, corbata, uno o dos móviles que suenan sin parar. Esa es la imagen que tenemos de los típicos corredores de bolsa en las grandes ciudades. Ellos saben interpretar los miles de números que aparecen en su pantalla, comprar y vender acciones, y hacer que sus clientes ganen – o pierdan – millones de dólares al año.

¿Y si estos saberes llegasen al alcance de pequeños campesinos? Puede parecer ficción, pero aprender a desenvolverse en la bolsa es una de las alternativas que los productores agropecuarios de Nicaragua tienen para enfrentar a uno de sus más grandes enemigos: las fluctuaciones de los precios de los productos básicos.

En la actualidad, se calcula que un 20% de la población de América Latina vive de la agricultura y millones de campesinos dependen de sus cultivos no solo para generar ingresos, sino también para proveer de alimentos a sus familias. Y el impacto de los caprichos de los mercados – muchas veces provocado por los inesperados y bruscos cambios del clima - se hace notar en países como Nicaragua, donde esta combinación explosiva afecta a los más pobres.

Ante esta situación, la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua y la Bolsa Agropecuaria con apoyo del Banco Mundial y el Fondo de Desarrollo Social de Japón, capacitarán a tres mil productores agrícolas para comprender cómo fluctúan los precios de los granos básicos, las hortalizas y el café y así utilizar mecanismos de la bolsa como contratos de compra/venta de sus cosechas a futuro. Esto les permitirá a los campesinos tener certezas para saber y decidir cuándo comprar y cuándo vender sin que eso afecte sus ingresos y su seguridad alimentaria.

ampliar foto

Más información