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Macri, el alcalde que aprieta el paso hacia la presidencia argentina

El regidor de Buenos Aires capitaliza su alianza con el mayor partido de la oposición

Mauricio Macri en una imagen de 2011.
Mauricio Macri en una imagen de 2011. REUTERS

“Soy Mauricio Macri, tengo 54 años y nací en Tandil. Estoy felizmente casado con Juliana y tengo cuatro hijos, tres mujeres: Agus, Gime y Antonia, y un varón al que le decimos Caico”. Así se presenta en su página de Facebook uno de los grandes favoritos para ganar las presidenciales del 25 de octubre en Argentina. Macri es el fundador del partido de centroderecha PRO (Propuesta Republicana) y alcalde de Buenos Aires desde 2007. Hasta hace una semana era un gigante con pies de barro: triunfador por dos mandatos en la capital del país, tercero en las encuestas por detrás del peronista-kirchnerista Daniel Scioli y del peronista disidente Sergio Massa. Pero sin aparato de partido en las otras 23 provincias de Argentina.

Mucho Facebook, mucho Twitter, mucha presencia en los medios de comunicación, sobre todo en los más críticos con el Gobierno, pero en la capital solo habitan tres millones de personas. Y en el resto del país, allá donde su partido no tiene casi ninguna representación, viven 37 millones.

Macri tenía los pies de barro hasta que hace ocho días se produjo un vuelco en el mapa electoral. El centenario partido de centroizquierda Unión Cívica Radical, al que pertenecía el presidente Raúl Alfonsín (1983-1989), el mismo que integra la Internacional Socialista desde 1996, acordó en una convención nacional acudir a las primarias de agosto junto a Mauricio Macri. Costó más de 12 horas de debate y hubo radicales que acusaron a los vencedores de entregar el partido a la derecha. Pero los partidarios de aliarse con Macri vencieron por 186 votos frente a 130. Y ahora, la euforia dentro del PRO es tan alta que Macri se esfuerza en calmar los ánimos y decir a sus cuadros que falta una eternidad de siete meses hasta las presidenciales.

Decíamos que Macri es alcalde de Buenos Aires. Pero, en realidad, es mucho más que eso. Es el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ostenta funciones de alcalde y gobernador, con sus ministros de Hacienda, de Salud, de Seguridad, con la renta per cápita más alta del país y una de las más altas de Latinoamérica. La sede del Ayuntamiento o Cabildo, se encuentra frente a la Casa Rosada, al otro lado de la Plaza de Mayo, a unos pasos.

“Soy ingeniero civil”, continúa su biografía en Facebook, “y estudié Economía y Finanzas en Argentina y también en el exterior. A los cinco años acompañaba a mi papá a las obras, y ya de más grande empecé mi carrera profesional en empresas relacionadas a la construcción y después a la industria automotriz”.

Su papá, Franco Macri, es uno de los empresarios más ricos del país y cumplirá 85 años en abril. Fue menemista con Carlos Menem (1989-1999), kirchnerista con Néstor Kirchner y cristinista con Cristina Fernández. Creó un emporio de la construcción y la industria automotriz gracias a que siempre supo llevarse bien con los inquilinos de la Casa Rosada. Y nunca expresó el apoyo político a su hijo. Al contrario, hace poco declaró que lo mejor que le podría pasar al país es que el nuevo presidente saliera de La Cámpora, la agrupación juvenil que fundó Máximo Kirchner, hijo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Sigamos con Mauricio Macri: “De chico quería ser futbolista, pero como eso era claramente imposible, soy un pata dura, quise trabajar por el club que me apasiona: Boca. Fui elegido tres veces presidente del Club Atlético Boca Juniors, una experiencia que me dio grandes satisfacciones en lo personal y profesional y mi primera experiencia en lo público!”. Boca es, junto con River, el equipo con más seguidores en un país donde el fútbol se vive con una intensidad poco común. Y bajo su presidencia, Boca conoció su época más gloriosa. Ganó 17 títulos, 11 de ellos internacionales. Hay millones de personas que nunca olvidarán ese dato.

Macri no tiene dotes de orador, ni tampoco le acompaña la voz. Pero pudo dar el salto a la política en 2001 gracias a la inmensa popularidad que consiguió con su equipo de fútbol. Ahora está más cerca que nunca de gobernar al otro lado de la Plaza de Mayo, más cerca que nunca de darle el gran disgusto a su padre de que no haya un kirchnerista en la Casa Rosada.

No será fácil. Para el kirchnerismo y para los opositores de izquierda, como el Partido Socialista, o el ala progresista de la Unión Cívica Radical, Macri representa lo peor del neoliberalismo y el capitalismo salvaje. La prensa afín al Gobierno suele recordar que está procesado en un juicio que investiga escuchas ilegales organizadas dentro de su Gobierno. Su bloque de diputados fue el único que de forma unánime rechazó la nacionalización de YPF. Y sus diputados votaron mayoritariamente en contra del matrimonio gay. Sin embargo, para sus defensores, Macri hace”. En seis años ha construido más de cien kilómetros de ciclovías o bicisendas. Pero lo que más imagen positiva le ha dado es la construcción de un carril exclusivo para buses en medio de la Avenida 9 de Julio que ha descongestionado el tráfico en la principal arteria de la ciudad.

Ahora llega el momento de negociar. Los radicales de la UCR irán con él a las primarias de agosto, obligatorias para todos los partidos. También le acompañará la Coalición Cívica de la diputada de centroizquierda Elisa Carrió. Y si gana Macri en esas primarias, cosa que todas las encuestadoras dan por hecho, Carrió y los radicales votarán por él en octubre. Pero no será a cambio de nada. Macri tendrá que conceder cargos y, tal vez, adecuar su programa a los nuevos socios.

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