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Unas 25.000 personas han dejado su patria para unirse a la yihad

Proceden de 100 países y la mayoría viajan a Siria e Irak

Simpatizantes del grupo radical Sharia4Belgium, desarticulado por la policía belga hace dos años.
Simpatizantes del grupo radical Sharia4Belgium, desarticulado por la policía belga hace dos años. AFP

Más de 25. 000 combatientes extranjeros de 100 nacionalidades distintas se han sumado a las filas de Al Qaeda y del Estado Islámico (EI), según un informe presentado al Consejo de Seguridad de la ONU y filtrado por la agencia de noticias Reuters. Siria e Irak acogen a la gran mayoría, 22.000, mientras que unos 6.500 luchan en Afganistán.

“Los miles de combatientes extranjeros que han viajado a la República Árabe Siria y a Irak, viven y trabajan en una verdadera escuela internacional”, apunta el informe. “La entrada del EI ha supuesto un cambio radical en la yihad global internacional a nivel operacional, educacional, social y bélico”, afirma Mario Abou Zeid, investigador del centro de estudios Carnegie en Beirut, que cifra en unos 70.000 los combatientes yihadistas en las filas del EI. El número de combatientes extranjeros ha aumentado un 71% desde mediados de 2014, según la ONU. Una vertiginosa globalización de la yihad en menos de 10 meses desde que Abu Baker al Bagdadi se autoproclamara califa de un Estado que se extiende entre Siria e Irak.

“Las nuevas tecnologías, y en especial las redes sociales, desempeñan un papel clave en el reclutamiento de extranjeros antes desconectados de la realidad del terreno sirio o iraquí”, explica Hassan Hassan, analista político y coautor del libro ISIS, Inside the Army of terror (EI, dentro del Ejercito del Terror). “El EI atrae a miles de foráneos con un mensaje purista del islam y también una brutalidad hasta ahora nunca vista. Una vez en Siria e Irak conviven en campos de entrenamiento entre dos semanas y seis meses”, dice. Y aquellos yihadistas que han logrado abandonar el EI afirman que huir es tan difícil como fácil unirse.

Entre los principales países exportadores están Túnez y Marruecos. También hay rusos y de países subsaharianos. Entre los combatientes de nacionalidad europea que se suman a la yihad global, y que los expertos cifran en unos 5.000, también va en auge el número de franceses o finlandeses. Estas huestes de combatientes extranjeros proveen una nueva generación de milicianos radicales con un discurso, técnicas de combate e ideología unificados. Y ello, dicen los expertos, con el peligro de que exporten la brutal yihad a sus países de origen. “El EI es como una franquicia que puede ser exportada y extendida a cualquier país por uno de sus adeptos”, dice Abou Zeid.

El número de combatientes extranjeros sube un 71% en 10 meses

La nueva yihad global no sólo es más numerosa en comparación con la era talibán de la década de los noventa que habría de nutrir las filas de Al Qaeda, sino que ha cambiado de estrategia. A pesar de que Al Bagdadi se clama como heredero directo de Bin Laden y por lo tanto de Al Qaeda, adopta otras dinámicas, como batir estructuras para controlar los territorios y las poblaciones que conquista. “Ya no se trata como en Afganistán de combatir fuerzas de ocupación extranjera, o luchas propias de la Guerra Fría, sino que hay un objetivo mayor; el de crear una comunidad musulmana internacional de yihadistas”, concluye Abou Zeid.

También tiene otras prioridades entre sus objetivos. “Al Qaeda se ha centrado principalmente en combatir a Occidente siendo prudente con las poblaciones locales. El EI se centra en su particular depuración entre los musulmanes, combatiendo a regímenes locales y enemigos internos como los chiíes”, dice Hassan.

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