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Los 11 soldados asesinados por las FARC sufrieron una emboscada

El informe forense señala que los militares fueron atacados con granadas mientras descansaban y no pudieron reaccionar

Traslado de los soldados caídos en Colombia.
Traslado de los soldados caídos en Colombia. REUTERS

Los colombianos han empezado a enterarse de cómo ocurrió el ataque de las FARC en el que murieron 11 militares y más de 20 resultaron heridos en la madrugada del miércoles. Dicha acción provocó que el presidente Juan Manuel Santos reanudara los bombardeos a campamentos de la guerrilla, suspendidos desde el 10 de marzo.

Después de casi 12 horas de autopsia, Medicina Legal, el organismo estatal forense, aseguró que los militares que perdieron la vida no pudieron reaccionar y que los atacaron con granadas de mano, lo que confirmaría la versión de que no murieron en combate sino en una emboscada de la guerrilla. “Tenemos los elementos probatorios para confirmar que el ataque se dio por artefactos explosivos y se combinaron con armas de alta velocidad y desde diferentes ángulos, características que pueden corresponder a una situación de emboscada”, dijo Carlos Valdez, director del organismo.

El dictamen forense, en el que también participaron expertos en balística y explosivos, concluye que todos los soldados que murieron, los cuales permanecían en una instalación deportiva resguardándose de un aguacero y descansando a la media noche del martes, tenían lesiones ocasionadas por granadas de mano. En seis de ellos se encontraron heridas causadas por proyectiles de alta velocidad y solo uno tuvo lesiones por proyectiles de baja velocidad.

Los hallazgos de Medicina Legal confirmarían la tesis lanzada por sobrevivientes, testigos y por el mismo Gobierno, de que los soldados fueron víctima de una ataque deliberado de guerrilleros de las FARC en un poblado del municipio de Buenos Aires, en el departamento del Cauca, al sureste de Colombia. También, que con este hecho se violó la tregua que la guerrilla anunció de manera unilateral e indefinida desde el 20 diciembre. “Qué difícil no morirse de rabia cuando uno ve a esos soldados asesinados por las FARC”, dijo Santos este jueves, al describir lo que vivió cuando tuvo que decidir reactivar los bombardeos, y añadió que la construcción de la paz es un “camino tortuoso”.

El Fiscal General, Alejandro Montealegre, quien calificó la matanza como un crimen de guerra porque la guerrilla usó artefactos no convencionales (artesanales), también insistió en que la guerrilla emboscó a los militares mientras estos se encontraban descansando. “Un ataque donde se causan daños y sufrimientos innecesarios está prohibido por el Derecho Internacional Humanitario, por lo que las FARC también deberán responder por la forma en la que realizaron esta emboscada contra la Fuerza Pública”, dijo.

Sin embargo, las FARC han insistido en que esta tragedia no ocurrió en medio de una acción ofensiva sino defensiva “resultado del asedio militar del Ejército”, por lo que no violaron la tregua. También negaron que desde La Habana los jefes guerrilleros coordinen ataques en territorio colombiano y llamaron al Gobierno a mantener “la cabeza fría” insistiendo en un cese bilateral del fuego. “Con la negativa del Gobierno a firmar el cese bilateral del fuego, el único responsable de las víctimas que se están generando por la persistencia de la guerra, es el Estado”, dijo a la prensa el guerrillero Pablo Catatumbo desde La Habana.

El equipo negociador de las FARC ha pedido que se pongan en marcha mecanismos de verificación y distensión en la zona donde fueron asesinados los 11 militares. Además solicitó al Frente Amplio por la Paz, que ha venido haciendo la verificación de su tregua y a otros organismos internacionales, que conformen una misión para hacer un informe de lo ocurrido.

Las negociaciones de paz continúan, por ahora, sin interrupción, pero el asesinato de los militares es sin duda un paso atrás en el desescalamiento del conflicto armado en que el se venía avanzado en los últimos meses. También es un duro golpe a la confianza de los colombianos en el proceso de paz. Así lo cree el general Jaime Lasprilla, comandante del Ejército, para quien las FARC deben cesar toda acción criminal. "Lo que pasó ayer (miércoles) es un hecho violatorio de esos compromisos (la tregua), frente a la mano tendida del señor presidente de la República y la confianza del pueblo colombiano", dijo.