Bernie Sanders, el socialista que quiere desafiar a Hillary Clinton

El senador independiente por Vermont anuncia su intención de optar a la candidatura demócrata para la Casa Blanca. Se convierte así en el primer rival interno de Clinton

El senador independiente y ahora candidato demócrata Bernie Sanders AP

Socialista o hippy no son dos calificativos que en Estados Unidos liguen bien con aspiraciones presidenciales. Que se lo digan al actual presidente, Barack Obama, quien tras seis años en la Casa Blanca sigue aún teniendo que escuchar cómo le lanzan la palabra socialista como si fuera el peor insulto o pecado del mundo.

Pero el senador por Vermont Bernie Sanders, que este jueves confirmó su intención de aspirar a la candidatura presidencial demócrata de 2016, presume con orgullo de ser tanto socialista como un antiguo hippy. Y de nadar a contracorriente de todos o casi todos en un Congreso en el que lleva más de dos décadas defendiendo, como congresista primero y como senador ahora, pero siempre como independiente, las causas casi perdidas del Estados Unidos más progresista y liberal.

¿Sobre el debate en la Corte Suprema acerca del matrimonio igualitario? “Por supuesto que todos los ciudadanos merecen tener los mismos derechos. Es hora de que la Corte Suprema se ponga al día con la población y legalice el matrimonio gay”, respondía Sanders esta misma semana. ¿Aprobar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP)? “No tiene sentido” que el Congreso dé su visto bueno a un acuerdo que “permitirá que las multinacionales exploten la mano de obra barata en Malasia, Vietnam y otras naciones que pagan poco” a sus trabajadores, contesta sin dudar Sanders. El veterano político, de 73 años, es por supuesto un firme defensor del salario mínimo o de aumentar las prestaciones sociales, mientras clama por recortes de presupuesto y exenciones fiscales que, sostiene, solo benefician a los de siempre.

“El principal tema en el país es cómo podemos crear una economía que beneficie a todos”, dijo este jueves en una rueda de prensa en los jardines del Capitolio tras anunciar su candidatura.

La mayoría de los analistas lo considera una manera de forzar a Clinton a que defienda posturas más progresistas

“Esta es una economía fraudulenta que funciona para los ricos y poderosos, pero no para los estadounidenses de a pie”, había argumentado previamente en una entrevista con la agencia AP, en la que denunció los “obscenos niveles” que afirma ha alcanzado la desigualdad salarial en el país los últimos años.

“¿Cómo puede ser que el 1 % en lo más alto posea lo mismo que el 90 % de los que están en la escala más baja de la economía?”, insistió el jueves.

Reconocer y combatir el cambio climático o practicar una política internacional no intervencionista —Sanders protestó en los 70 contra la guerra de Vietnam y votó en contra de la de Irak en 2002, “no como Clinton”, recuerda ahora— son otros de sus sellos políticos.

Un programa y, sobre todo, unos principios que tienen al ala más liberal del Partido Demócrata celebrando la entrada de un rival a la izquierda para la hasta hoy candidata única Hillary Clinton. Sobre todo después de que la otra esperanza progresista de los demócratas, la senadora Elizabeth Warren, siga insistiendo en que no tiene intención de luchar por la Casa Blanca.

Tras conocerse sus aspiraciones presidenciales, la mayoría de los analistas dio por descartado que Sanders vaya a llegar lejos en la carrera por la candidatura demócrata, aunque lo consideran una manera de forzar a Clinton a que defienda posturas más progresistas.

Sanders, el hijo de un inmigrante polaco nacido en Brooklyn, educado en Chicago e instalado, desde los años 60, en la entonces cuna de la cultura hippy, Vermont, asegura sin embargo que está dispuesto a luchar hasta el final.

“La gente no debería subestimarme”, advirtió a AP. “He combatido fuera del sistema bipartidista y he derrotado a demócratas y republicanos, acabando con candidatos con mucho dinero”, recordó. “Estamos en esta carrera para ganar”, reiteró este jueves.