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Netanyahu salva su investidura con un Gobierno débil y ultraconservador

Los palestinos temen una expansión de las colonias judías con el nuevo Ejecutivo

Benjamin Netanyahu saluda a su aliado Neftalí Bennett. AFP

Benjamín Netanyahu capituló la noche del miércoles cuando estaba a punto de expirar el plazo para formar Gobierno. Ante la presión de los nacionalistas religiosos de Hogar Judío, partido que defiende a ultranza la colonización en Cisjordania, les cedió carteras clave en el Ejecutivo surgido de las elecciones del 17 de marzo con tal de salvar su cuarta investidura como primer ministro. Israel va a contar a partir de la próxima semana con un Gabinete de coalición marcadamente conservador, ultrarreligioso y refractario al proceso de paz con los palestinos, pero también políticamente frágil al estar sostenido por una mayoría de un solo voto en la nueva Knesset.

“Netanyahu no ha podido formar el Gobierno que buscaba, pero ha ganado tiempo para formar otro equipo más adelante”, explicaba un analista político en el diario Haaretz. El Likud, partido del primer ministro, ha trasladado a los medios de comunicación su intención de ampliar la base de apoyo de la coalición con la incorporación del centroizquierda a un Ejecutivo de unidad nacional, pero el líder laborista, Isaac Herzog, insiste en que su partido va a permanecer en la oposición.

Poco después de que se cerrara el pacto de coalición tras 42 días de negociaciones, la ONG Paz Ahora anunciaba que las autoridades habían autorizado la construcción de 900 viviendas en Ramat Shlomo, un asentamiento judío en Jerusalén Este.

Los responsables políticos palestinos expresaron su preocupación ante la composición del nuevo Ejecutivo israelí, ya que temen que defenderá la expansión de las colonias en Cisjordania. “Este Gobierno extremista no va a ser un socio para el proceso de paz”, pronosticó el negociador jefe de la Organización para la Liberación de Palestina, Saeb Erekat.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó el jueves a Netanyahu por haber conseguido formar Gobierno en Israel, y le invitó, según el portavoz de la Casa Blanca, a seguir manteniendo consultas sobre la situación en Oriente Próximo, la “solución de los dos Estados” al conflicto palestino y “las negociaciones para prevenir que Irán obtenga armas nucleares”.

El primer ministro del Likud va a mantener bajo su control la cartera de Exteriores –en previsión de tener que negociar la inclusión de un nuevo socio de Gobierno-, pero ha tenido que ceder parcelas de poder a sus cuatro socios de coalición.

Los centristas reformistas de Kulanu han acaparado el control del área económica, con su líder, Moshe Kahlon, al frente de un superministerio de Finanzas. Este partido dirigirá también la política de planeamiento urbano con el objetivo de rebajar el precio de la vivienda. El aumento de los precios en el sector inmobiliario en más de un 50% durante los dos anteriores mandatos de Netanyahu ha generado un amplio movimiento de malestar social en Israel.

Los ultraortodoxos, que habían permanecido alejados del poder en la anterior legislatura, se reincorporan ahora al Gobierno con los partidos Unión de la Torá y el Judaísmo, askenazi, y Shas, de los sefardíes. Los haredim, que suponen un 10% de la población israelí, pretenden revertir las leyes aprobadas por el anterior Gabinete que sancionaban con penas de cárcel a los ultraortodoxos que se negasen a cumplir el servicio militar obligatorio, que en Israel tiene una duración de hasta tres años. También aspiran a recuperar las subvenciones estatales para los centros educativos que gestionan.

El partido nacionalista que representa los intereses de los colonos de los asentamientos en Cisjordania ha salido reforzado de las negociaciones políticas para formar Gobierno. Su líder, Neftalí Bennett, será el nuevo ministro de Educación. Su posición contraria a la solución de los dos Estados es conocida. “Haré todo lo que esté en mi mano para que los palestinos no tengan nunca un Estado”, declaró en 2013 a la revista New Yorker.

La número tres de su lista electoral, Ayelet Shaked, que será la responsable del estratégico departamento de Justicia, también se ha caracterizado por oposición a la creación de un Estado palestino, y por sus choques directos con el poder judicial en Israel. Shaked, que dirigirá también las comisiones de legislación y de nombramientos judiciales, quiere impulsar una reforma para que el Tribunal Supremo vea reducido su papel de contrapoder al Ejecutivo y el Legislativo.

Un tercer diputado de Hogar Judío, Uri Ariel, ocupará la cartera de Agricultura, lo que permitirá controlar al partido de Bennett los fondos de División de Asentamientos de la Organización Mundial Sionista, que financia las infraestructuras en las colonias.