Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

“Hice lo que tenía que hacer como madre y como presidenta”

La mandataria chilena detalla sus planes para recuperar la confianza de sus ciudadanos

Ampliar foto
Entrevista a la presidenta de Chile Michelle Bachelet. Sebastián Utreras

Chile vive a golpe de escándalo diario. La presidenta, Michelle Bachelet, hija de un general que murió en una prisión pinochetista y tradicionalmente bien valorada, está hundida en las encuestas tras un caso que afectó a su nuera y a su hijo, que renunció como asesor de su Gobierno. En la entrevista, que se programó hace tiempo pero fue retrasada tras un radical cambio de Gobierno pensado para dar un giro, la presidenta detalla sus planes para recuperar la confianza de sus ciudadanos, en medio de una crisis política desconocida en un país habitualmente tranquilo.

Pregunta. ¿Qué le pasa a Chile, presidenta?

Respuesta. Chile ha pasado por situaciones de excepción. A nuestro Gobierno le ha tocado enfrentar desastres naturales como nunca. En 14 meses hemos tenido un terremoto, incendios enormes, aluviones, dos volcanes. Además, una economía en desaceleración con una desigualdad que no cambia a pesar de las medidas. Y un cuestionamiento de las instituciones políticas que viene de muy atrás, como médico diría que es una enfermedad crónica reagudizada. Los jóvenes no se sienten representados. En eso Chile no es distinto de España y otros países. Hay una crisis de confianza. En ese contexto aparecen estos hechos y aumentan la desconfianza.

P. ¿Es una tormenta perfecta?

R. Sí, exacto.

P. ¿De verdad no pensó en ningún momento en renunciar por el caso Caval, que afecta directamente a su familia, a su hijo, a su nuera?

R. Ni por ese caso ni por ninguno. Porque cuando uno es electo acá es para afrontar la situación.

P. ¿Se arrepiente de cómo lo ha gestionado, de seguir de vacaciones cuando saltó el escándalo?

R. No tuve la dimensión en su momento de lo que estaba pasando por falta de información. Si la hubiera tenido me hubiera vuelto de inmediato. Pero lamentablemente la información que me llegó fue mala, escasa.

P. Dice que nunca hizo gestiones para esa empresa. ¿Si no fueran su hijo y su nuera, habrían logrado ese crédito millonario?

R. Los bancos no son hogares de beneficencia. Ese banco hizo todo un chequeo técnico y dio el crédito a quien corresponde. La decisión la tomó un comité técnico, pero este tema está en manos de la justicia.

P. Su credibilidad, su gran activo, está dañada. ¿Los chilenos pueden percibir que sobrepuso su papel de madre a su papel de presidenta?

R. Uno no es una u otra cosa, uno hace las dos cosas. Madre voy a ser toda mi vida. Presidenta, estoy en mi segundo periodo. Como madre hice lo que tenía que hacer y como presidenta acepté la renuncia de mi hijo y además he tomado todas las medidas. También tomamos medidas el año

pasado, cuando esto no existía, para evitar la especulación de los suelos. La fiscalía determinará, yo como presidenta he tomado todas las medidas.

P. ¿Por qué la gente no acaba de creer que usted no supiera nada de esa empresa?

R. Porque como yo no conocí la dimensión, el hecho de haber llegado tarde ya había generado una percepción en la ciudadanía. Y eso ya está instalado, los comentaristas escribían cosas que no eran ciertas, como que yo había renunciado. Para la gente fue muy fuerte que fuera mi
familia. Yo eso lo entiendo, pero quiero decir que he actuado como presidenta, he hecho todo lo que tenía que hacer. Vamos a trabajar para reconstruir confianza pero no por mí, sino por el país. Voy a usar el capital que tenga y espero recuperarlo. Yo estoy aquí porque la gente me pidió que volviera, yo estaba en un cargo hermoso en Naciones Unidas. Voy a cumplir con mi palabra. Obras son amores y no buenas razones, pretendo demostrar a la gente que puede confiar en mí
porque voy a cumplir.

P. ¿Se ha arrepentido de dejar la ONU? ¿Se imaginó que iba a ser tan duro?

R. No, arrepentirme no. Ha sido más complejo de lo que imaginé, sí. Pero las dificultades no hacen que mis convicciones se debiliten.

P. Tienen reformas muy ambiciosas en su agenda para los próximos tres años. ¿Se pueden sacar en estas condiciones?

R. En todo lo que es probidad y transparencia hay mucho consenso, mucha voluntad de los parlamentarios de avanzar.

P. Ha hecho un cambio de gobierno radical tras los escándalos. ¿Es un giro al centro para buscar consensos?

R. Yo no quiero colocar un color al giro. Lo que hay es que tenemos conciencia que el diálogo es necesario. Pero si por ejemplo quieren que la educación persista como un bien de mercado, ahí no hay diálogo posible. Hay cosas que puedo cambiar y otras que son esenciales.

P. ¿Cuánto le dolió sacar a Peñailillo, que era su delfín político?

R. Para mí el cambio de ministros es siempre muy doloroso. Son todos hombres o mujeres leales, que dieron lo mejor de sí. Es de las decisiones más dolorosas, pero a veces uno tiene que tomarlas. En esto también yo actúo como presidente.

P. ¿Hay un desencanto?

R. Hay un desencanto con todas las instituciones y con las personas, incluida yo, naturalmente, pero viene de antes, no es de ahora. Nosotros lo que hemos hecho es reconocer la situación, pero también decimos que Chile no es un país corrupto. Hay casos de corrupción. Puede haber casos de situaciones poco éticas, algunas legales y otras ilegales. ¿Qué hacemos? Convoqué al consejo asesor con expertos académicos, de gremios, especialistas en temas de transparencia, conflictos de intereses, tráfico de influencias. Y hemos hecho una lista de 14 medidas de mayor transparencia.

Esperemos que se apruebe la ley del aborto

P. ¿Puede un cambio constitucional volver a conectar a los ciudadanos con la política?

R. Primero hay que llenar los vacios legales para impedir que estas cosas poco éticas pero ahora legales puedan volver a pasar. Y fortalecer los organismos fiscalizadores, por ejemplo el servicio electoral, que fiscaliza cuanto se gasta en una campaña. Porque aquí el problema fundamental es el dinero, los negocios y la política. Ya antes de estos casos nosotros mandamos un proyecto de financiamiento público de la política. Si las empresas financian la política, aunque sea de manera legal, y los candidatos no saben quién les pone el dinero, ellos van al servicio electoral y colocan los recursos.

P. ¿Usted no sabe quién puso dinero en su campaña?

R. No, no tengo idea. Y eso fue el sentido cuando se legisló en 2003. Para evitar caer en un conflicto de intereses. Ningún candidato sabe cuando hay empresas que lo financian. Pero nosotros decimos que no es suficiente, hay que prohibir que las empresas entreguen aportes.

P. ¿Y la reforma constitucional devolverá la conexión con la política?

R. Nuestra Constitución viene de una reforma que Lagos hizo a la de Pinochet. Decidimos hacer una nueva Constitución para que sea nacida en la legitimidad de la democracia, y no de Pinochet, que se haga cargo de déficits que existen. Por ejemplo yo quise llevar una ley para que mujeres y hombres a igual trabajo cobraran igual salario y me dijeron que era inconstitucional. Ya hemos transformado el sistema electoral en un proporcional para que la gente sepa que su voto vale
la pena.

P. ¿Habrá en Chile una asamblea constituyente?

R. En septiembre vamos a empezar un proceso constituyente. Podemos discutir el mecanismo. Una Constitución no cambia todo, si hay un corrupto no le va a importar mucho que haya una nueva Constitución, pero queremos hacer un proceso que parta de la base. Si pregunta al chileno medio, una nueva Constitución es algo abstracto. Hay un distanciamiento enorme entre la élite y la gente. Quiero evitar la imagen de ocho constitucionalistas que se juntan y hacen una nueva Constitución. Queremos que la gente pueda participar, con cabildos, consultas, encuentros ciudadanos. 

P. ¿Buscan un proceso similar a Bolivia y Ecuador, que ha dado más poder a los presidentes?

R. Hemos mirado muchos modelos, Marruecos, Colombia, España, no hemos comprado ninguno entero. Es importante que la gente pueda decir qué país quiere. Algunos parlamentarios han hecho ese proceso en sus circunscripciones y ha habido un tremendo interés. Es una oportunidad
para acercar a las élites y las personas.

P. Las dos mujeres más poderosas del continente, Rousseff y usted –Cristina Fernández de Kirchner ya está cerca de dejar el poder- sufren problemas de imagen similares por la corrupción. ¿Lo ve comparable?

Hay un desencanto con las instituciones y las personas, incluida yo naturalmente

R. No me gusta comparar con otros países. No es justo. Tengo una gran confianza en la presidenta Rousseff, es una gran mujer, una gran presidenta, no me cabe duda de que va a seguir adelante. Lo importante es enfrentar los problemas. Yo no sé si ha habido corrupción en Chile,
por ejemplo, la justicia dirá. En algunos casos más se parece a evasión de impuestos, hay acusaciones de cohecho. Pero lo importante es que en Chile no hemos tratado de taparlo. La gente está enojada, indignada, y como Gobierno trabajamos para que no vuelva a suceder. Eso marca como es Chile, los temas se los toma en serio. Puede haber gente corrupta, actos corruptos, pero este es un país de gente esforzada y honesta, no es un país de personas corruptas. Aún así no basta con leyes, uno percibe que la gente se pasa en la cola, o en los restaurantes preguntan boleta o factura, o gente que no paga el transantiago. Aquí se trata de generar una cultura de respeto. Por eso vamos a empezar con dos programas, formación ciudadana y educación cívica, que se cortó durante la dictadura.

P. La clase media chilena, o brasileña, ¿se ha hecho más exigente con el crecimiento económico?

R. Es verdad que la clase media se ha ido expandiendo, ha habido importante movilidad social. Gente que ha salido de la pobreza. Un proceso de mayor conciencia de derechos. Tenemos una ciudadanía más empoderada, más exigente, más demandante. Es una legítima aspiración,
si vemos en la tele que al país le van bien queremos que nos vaya bien. Eso también es producto de lo que ha avanzado la democracia en Chile.

P. Entre estas paredes, Allende hizo uno de los discursos más célebres del planeta sobre la democracia, aquel de “se abrirán las alamedas por donde pase el hombre libre”. Chile es una democracia, tiene una presidenta de izquierdas, y la hija de Allende preside el partido. ¿Qué ha pasado para que haya esa desconexión?

R. Lo que pasa es que lo que antes fue suficiente ya no lo es. Un ejemplo. Cuando fui presidenta en la otra etapa, mandé una ley para establecer una administradora de fondo de pensiones estatal. Las pensiones son muy bajas. La gente se jubila y termina en pobreza relativa. La mandé y todo el mundo feliz, pero no pasó la votación del Parlamento. Cuando volví ahora, planteé lo mismo y me dijeron: no, no es suficiente, queremos cambiar todo el sistema previsional. La gente
está menos paciente. La gente quiere un cambio y lo quiere ya. 

P. Hemos visto que el exyerno de Pinochet, a través de Soquimich, es un gran financiador de la política. ¿El pinochetismo sigue mandando de alguna manera?

R. Bueno, él ha vivido fuera de Chile muchos años. Aún hay personas que tienen una valoración positiva de Pinochet pero ya no tiene una influencia real. Hasta el partido que estaba muy cercano está buscando nuevas referencias. Habrá nostálgicos por muchos años pero no es un factor relevante.

P. Chile mantiene una de las mayores desigualdades de la región. ¿Qué hace para corregirla?

R. Primero la reforma tributaria, que aprobamos en pocos meses. Y después la reforma educacional para garantizar acceso a derechos.Tenemos una de las educaciones más segregadas, los ricos estudian con los ricos, los pobres con los pobres. Yo vengo de otra época, estudié en un liceo público y ahí había gente de todo tipo. Eso fue cambiando. Estamos promoviendo una educación de calidad y gratuita, sobre todo en la educación superior.

P. Pero tiene muchas resistencias. ¿Por qué es tan difícil en este país tan rico implantar la educación superior gratuita y en Argentina, que sufrió el hundimiento de 2001, han conseguido mantenerla?

R. En Argentina nunca tuvieron un modelo mixto como el nuestro, donde hay colegios particulares subvencionados por el Estado que además cobraban a los padres, un sistema público y otro privado. Nosotros hemos dicho que la educación no puede ser un negocio, y eso despertó
mucha reacción por los que tienen esos colegios.

P. ¿Su gran legado será la universidad gratuita?

R. Mi compromiso es que al término del mandato el 70% de los estudiantes tendrá gratuidad y en seis años llegaremos al 100%. Tienen que comprometerse, claro, no vamos a regalar los recursos.

P. ¿Le preocupa el enorme poder que China está alcanzando en Sudamérica con su chequera ilimitada?

R. No, Chile fue el primer país en reconocer a China. Tenemos un tratado de libre comercio desde hace 10 años, China es nuestro primer socio comercial. Ha sido beneficioso para Chile. Ellos quieren participar en inversiones, van a abrir un banco para toda América Latina en Chile. Es importante aprovechar su voluntad de acercarse a América Latina. Chile es el país con más tratado de libre comercio del mundo.

P. ¿Aceptaría a Mujica como mediador para el conflicto por la salida al mar de Bolivia?

R. En 1904 nos comprometimos a una salida al mar no soberana, y eso está funcionando. Bolivia ha demandado a Chile ante La Haya y Chile está defendiendo los intereses nacionales.

P. ¿Logrará aprobar la ley del aborto?

R. Esperemos que sí. Queremos que las mujeres en algunos casos puedan decidir si quieren continuar con el embarazo. Si por razones emocionales o de salud no pueden continuar, una sociedad más democrática es la que les da a las mujeres esa posibilidad.

P. ¿Cómo le gustaría ser recordada?

R. Como una presidenta que busca el bienestar de sus ciudadanos, la ampliación de sus derechos, y que solo ha buscado eso. Una persona que quiere a su pueblo, a su gente, y por eso está aquí, si no podría estar en alguna otra parte.

Más información