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El expresidente egipcio Morsi, sentenciado a pena de muerte

El líder supremo de los Hermanos Musulmanes ha sido condenado a la misma pena

Morsi, durante la vista judicial. REUTERS-LIVE!

El expresidente egipcio Mohamed Morsi ha sido condenado este martes a pena de muerte por un tribunal egipcio. Los cargos están vinculados al asalto a varias prisiones durante la revolución de enero de 2011, lo que permitió la liberación de cientos de reos, entre ellos varios dirigentes de los Hermanos Musulmanes, incluido el propio Morsi. El líder supremo de la hermandad, Mohamed Badie, también ha sido condenado a la pena capital. El clérigo musulmán Sheikh Youssef al-Qaradawi, junto a otras 80 personas, han sido condenados a muerte por este caso in absentia. El veredicto puede ser recurrido, informa Reuters.

Esta mañana, el tribunal condenó tanto a Morsi como a Badie a 25 años de prisión por un caso de espionaje, según informó la televisión estatal egipcia.

Esta sentencia llega después de que el tribunal pospusiera su dictamen definitivo el pasado 25 de mayo, una vez recibida la opinión del gran muftí de la república. Según la ley egipcia, esta autoridad religiosa debe siempre emitir su juicio ante una condena a la pena de muerte, si bien no es vinculante. El aplazamiento del veredicto el mes pasado creó la impresión de que el muftí podría ser contrario a la condena a la pena capital.

Además de Morsi, entre las más de 100 personas procesadas fueron también condenados varios lideres de la Hermandad, entre ellos Badie, el guía religioso del grupo político al que pertenece  Morsi. Badie ya cuenta con una condena a la pena de muerte firme y está imputado en otros 40 casos.

40.000 encarcelados y 3.000 muertos

Si bien la cofradía islamista era una organización ilegal durante la época Mubarak, el exdictador nunca se atrevió ni tan siquiera a arrestar al guía supremo, lo que muestra que la severidad de la actual ola represiva no tiene precedentes cercanos.

Se calcula que cerca de 40.000 personas han sido encarceladas tras el golpe, y otras 3.000 han muerto a causa de la violencia que se desató, la mayoría simpatizantes o miembros de los grupos islamistas.

Esta es la segunda sentencia dictada contra Morsi de los cinco procesos abiertos contra él tras su derrocamiento. En el primer fallo, dictado el pasado mes de abril, el expresidente fue sentenciado a 20 años de cárcel por haber ordenado intimidar y torturar a decenas de opositores en unos disturbios callejeros sucedidos en diciembre del 2012, durante su presidencia.

Los cargos del presente juicio están vinculados al asalto a varias prisiones egipcias durante la revolución de enero de 2011, lo que permitió la liberación de cientos de reos, entre ellos varios dirigentes de los Hermanos Musulmanes, incluido el propio Morsi. Según la versión de la policía, los lideres de la Hermandad conspiraron con la milicia palestina Hamás y la libanesa Hezbolá e idearon el ataque a las prisiones, con la consiguiente muerte de varios agentes. Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que se infiltraron en Egipto unos 800 militantes a través de los túneles de la franja de Gaza.

No obstante, tanto los responsables de la Hermandad como de Hamás siempre han negado estas alegaciones. El propio Morsi explicó en una entrevista telefónica concedida a la cadena de televisión Al Jazira poco después de su liberación que fueron los familiares de los presos quienes, aprovechando el caos en el que se sumergió el país, irrumpieron en las prisiones. Durante la revolución, el régimen de Mubarak ya atribuyó la revuelta a una conspiración extranjera, pero no fue hasta después del golpe de Estado ejecutado por el presidente Al Sisi, entonces ministro de Defensa, cuando se abrió una investigación.

El fallo coincide con la reciente publicación por parte del diario egipcio al Shuruk de una filtración sobre la existencia de una propuesta de mediación entre los Hermanos Musulmanes y el régimen de Al Sisi por parte de Rashid Gannouchi, el veterano líder islamista tunecino. La propuesta, apadrinada por Arabia Saudí, consistiría en la liberación de los presos islamistas a cambio de que abandonaran sus actividades políticas. Desde el reciente ascenso al trono saudí del rey Salmán, circulan rumores de que el monarca quiere relajar la represión hacia los Hermanos Musulmanes al considerar que el conflicto entre la cofradía y Al Sisi divide al islam suní en un momento en el que debería unirse frente a la amenaza que representa el expansionismo iraní. Las petromonarquías del Golfo Pérsico, con Riad a la cabeza, han aportado al Gobierno egipcio más de 25.000 millones de euros desde el verano de 2013, manteniendo a flote su economía.

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