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El apoyo al proceso de paz en Colombia alcanza su nivel más bajo

Por primera vez desde que se iniciaron las negociaciones, en 2012, el respaldo a una salida militar es el mismo que a una dialogada

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El equipo negociador del Gobierno llega a La Habana. AFP

El proceso de paz en Colombia pasa por uno de sus momentos más críticos. Mientras en La Habana, donde el Gobierno y las FARC negocian ahora cómo se reparará a las víctimas, los avances son ínfimos, el respaldo de la opinión pública colombiana a una salida negociada al conflicto, que dura más de 50 años, es cada vez menor. Por primera vez desde 2012, cuando se inició el proceso, los colombianos son más partidarios de una solución militar (46%) que de una pactada con la guerrilla (45%), según los datos de una encuesta de Gallup, que, con el margen de error, arrojaría un empate técnico.

El repunte de los atentados de las FARC tras poner fin al cese unilateral de la violencia, el pasado 22 de mayo, han minado aún más la paciencia de los colombianos. En febrero, el respaldo al proceso era del 69%, por el 25% que se mostraba en contra. Después de cinco meses de desescalamiento del conflicto, gracias a la tregua unilateral de la guerrilla y la posterior suspensión de bombardeos por parte del Ejército, la opinión pública no ha digerido ese retorno de la violencia. En poco más de un mes las FARC han vuelto a matar a militares e intensificado los ataques contra las infraestructuras. En algunos casos, las consecuencias han sido desastrosas. La voladura de parte de un oleoducto ha provocado que el vertido de petróleo llegase a las costas de Tumaco, en el Pacífico, afectando a una de las zonas más deprimidas del país.

Las consecuencias se han hecho notar, según los resultados que se desprenden de la última encuesta de Gallup, publicada este miércoles. Mientras que en febrero pasado, el 72% de los consultados se mostraba favorable a una negociación con las FARC, ese porcentaje ha caído hasta el 54%. Por el contrario, hace cuatro meses, apenas el 26% se mostraba contrario a entablar un diálogo, mientras que ahora esa opinión la sustenta un 45%. También se ha visto dañada en estos últimos meses la confianza sobre un posible fin al conflicto que asola Colombia desde hace cinco décadas y que deja siete millones de víctimas. En febrero, el 53% confiaba en que esta era la oportunidad definitiva, por el 44% que se mostraba contrario. Ya en abril, esas tornas se invirtieron y el porcentaje de optimistas cayó hasta el 40%, mientras que el 56% daba por perdida la esperanza. La diferencia, ahora, es aún mayor: seis de cada diez colombianos (62%) cree que no se llegará a un acuerdo con las FARC que ponga fin al conflicto. Solo el 33%, siete puntos menos que en abril, se mantiene optimista.

Al repunte de la violencia se une el estancamiento en la mesa de negociaciones en La Habana. Ni siquiera el acuerdo sobre la creación de una Comisión de la Verdad ha conseguido inyectar algo de euforia. Aunque necesaria, no es una promesa que se venda bien a los ojos de una opinión pública escéptica.

Pese a la coyuntura gris, los analistas aseguran que no se está ante el fin del proceso y que aún queda oxígeno. “La única forma de recuperar la confianza es volver al desescalamiento, lo cual no implica necesariamente el cese bilateral del fuego”, opina María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz, quien pretende buscar el lado positivo a los resultados de Gallup: “Es una muestra de civismo de la sociedad colombiana el que, después de tantos años, sea intolerante a cualquier acto terrorista”. Por su parte, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) considera “normal que en una negociación tan prolongada se pierda la fe” y ve como algo positivo que la opinión pública “lance un mensaje a La Habana”, donde, asegura, se han de llegar a acuerdos tangibles cuanto antes, sobre todo en materia de justicia transicional.