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Grecia pide a Europa un rescate completo de al menos tres años

El importe está en el aire, pero las fuentes consultadas lo sitúan en torno a 50.000 millones

 ATLAS

Grecia pedirá un tercer rescate en las próximas horas. Atenas y los socios empezaron este martes a recomponer relaciones después del impago al FMI, el final del segundo rescate, la puesta en marcha del corralito y, finalmente, la convocatoria de un referéndum que abrió cicatrices con sus acreedores. Atenas solicitará este miércoles un programa de hasta tres años y unos 50.000 millones, y el jueves debe detallar su propuesta —esto es, los recortes—. Los líderes examinarán ese plan el domingo en una nueva cumbre. El final de la saga griega está encarrilado, pero nadie se fía: el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró que “el escenario de la salida del euro está preparado”. “Es un momento crítico para la eurozona”, apuntó Donald Tusk, del Consejo Europeo.

Grecia incumplió este martes las expectativas y llegó a Bruselas, al Eurogrupo y a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la eurozonasin la esperada petición de rescate. Los acreedores, tan duros otras veces, no pusieron mayores reparos: Europa empieza a recomponer relaciones con Atenas y permitió que esa petición llegue hoy miércoles. Tras esa solicitud, Grecia debe enviar el jueves los detalles de su plan. El veredicto definitivo llegará el domingo, en una nueva cumbre definitiva, la enésima de esta saga interminable. A pesar de la asfixia que acecha al sistema bancario, el BCE se comprometió ante los líderes a mantener con vida a la banca griega hasta entonces.

El último capítulo se acerca, para bien o para mal. Berlín, París y Roma sugirieron que el punto final a la crisis griega está encarrilado, siempre que Atenas no vuelva a sorprender con una nueva salida de tono. Pero nadie en Bruselas termina de fiarse de Tsipras: en un movimiento sorprendente, el Consejo Europeo convocó una cumbre del euro para validar la petición griega, pero también una cumbre de la UE (con los 28 jefes de Estado y de Gobierno) por si no hay fumata blanca en la eurozona. Juncker sugirió que esa es la cumbre de la última oportunidad: si para entonces Tsipras no ha contentado a los acreedores, se activarán los planes para permitir la salida de Grecia del euro. Para eso se dan cita los Veintiocho en Bruselas.

El encuentro de este martes da otra oportunidad a Grecia, pero los líderes comunitarios quisieron trasladar al Gobierno heleno que es la última. Los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, emlearon un tono inusualmente duro -con Juncker golpeando el atril para enfatizar algunas de sus frases- al hablar de Grecia. "Tenemos preparado un escenario de salida de Grecia", ha admitido Juncker. "Este es el momento más crítico de la historia de la eurozona", ha añadido Tusk. El dramatismo de estas palabras esconde también un intento por convencer al Gobierno de Tsipras de que el margen de negociación se agota.

Atenas deberá detallar el jueves su propuesta, es decir, los recortes

Mucho más moderada, la canciller de Alemania, Angela Merkel, aseguró también al final de la cumbre que “aún no se dan las condiciones” para iniciar las negociaciones sobre un tercer programa de ayuda a Grecia. “Solo puedo llevar [la propuesta] al Bundestag y votar este programa una vez que tengamos propuestas detalladas sobre el programa a medio y largo plazo”, señaló la canciller que, a pesar de todo, es optimista y espera que los griegos presenten las reformas necesarias para aprobar la nueva ayuda.

A la luz de las declaraciones de la canciller Angela Merkel, del francés François Hollande, del italiano Matteo Renzi y de Mariano Rajoy, no parece que vaya a llegar la sangre al río. Merkel, que no suele errar en sus pronósticos, no dijo una palabra de Grexit. Pero sí impuso sus condiciones: solicitud de rescate hoy, detalles mañana y, en fin, una propuesta griega “más dura” que la presentada hace unos 10 días, en la que Atenas ya aceptaba buena parte de las condiciones impuestas por Europa. “La situación ha empeorado desde entonces, y eso se tiene que reflejar en la propuesta”, justificó la canciller en un discurso muy medido.

Tsipras ha conseguido con en el controvertido referéndum sobre la propuesta europea del pasado domingo soliviantar a los socios y empeorar la situación de los bancos, pero también evitar una crisis política en casa. Con el aval del consenso entre los grandes partidos griegos , le queda lo más difícil: conseguir que la propuesta final justifique todo este viaje. Y eso no está nada claro: Europa solo dará su brazo a torcer si cuadran los números, si a los socios les convencen los detalles; si las reformas y los recortes van lo suficientemente lejos. En ese caso, habrá tercer rescate del mecanismo europeo (Mede) por un plazo de dos a tres años y “sobre la base de la propuesta presentada el pasado 30 de junio, con las adaptaciones necesarias tras el referéndum y para responder a las necesidades de liquidez de urgencia”, según fuentes del Gobierno griego. Atenas quería que el plazo fuera el mínimo imprescindible, porque el programa de ayudas acarrea condiciones y supone seguir bajo supervisión de la Unión Europea durante todo ese periodo. Finalmente, serán de dos a tres años. El importe no está cerrado, pero el FMI estimó hace unos días que Grecia necesitaría unos 52.000 millones, y eso sin computar el daño que han hecho el corralito y los controles de capital. Los acreedores quieren reducir algo esa cifra, y dejarla en unos 50.000 millones para incentivar a Grecia a que vuelva a financiarse en los mercados lo antes posible.

La reestructuración de deuda, en principio, no está incluida en la petición de Grecia. Pero es un elemento fundamental para Atenas, y los socios están dispuestos a ampliar plazos en otoño. “Ese no es el asunto más urgente”, aseguró el ministro español de Economía, Luis de Guindos.

La propuesta del 30 de junio incluía cesiones en el IVA, en las pensiones y en prácticamente todos los capítulos, aunque persistían diferencias con los acreedores. En pensiones, Tsipras no está dispuesto a llegar más lejos. A cambio, las fuentes consultadas apuntan que el esfuerzo adicional podría llegar en el área de privatizaciones o con otras reformas. El paquete combina un paquete de medio y largo plazo con otro para lidiar con las necesidades financieras de Grecia en el cortísimo plazo —seis meses—, con la ayuda del BCE y tal vez desembolsos rápidos si Atenas consigue aprobar medidas esta misma semana.

Solución de urgencia

Los socios buscan una fórmula para evitar un impago al BCE el próximo 20 de julio, en un vencimiento de 3.300 millones. Grecia debe comprometerse a aprobar medidas prioritarias (recortes o reformas) si quiere evitar una suspensión de pagos. En paralelo, Europa debe garantizar algo de margen para que las entidades financieras, al borde del colapso por la continua salida de depósitos, no entren en bancarrota.

Tsipras sigue con una agenda muy cargada, en busca de todos los apoyos posibles. Mantuvo una conversación telefónica con el presidente de EE UU, Barack Obama. Y hoy comparecerá ante la Eurocámara, en Estrasburgo.

Antes de la eurocumbre, el primer ministro griego se reunió este martes con Merkel, Juncker y el presidente francés, François Hollande, para despejar el camino. Mantuvo también una conversación telefónica con el presidente de EE UU, Barack Obama, que ha seguido la jugada de cerca y que también conversó con Merkel. Y este miércoles comparecerá ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo.

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