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Un niño palestino muere abrasado en un ataque de colonos israelíes

Netanyahu califica el ataque, ocurrido en Cisjordania, de “acto terrorista”

Un niño palestino de año y medio murió carbonizado en la madrugada de este viernes cuando varios desconocidos, supuestamente colonos, incendiaron su vivienda en la localidad de Duma, al norte de Cisjordania. Sus padres y su hermano de cuatro años resultaron heridos graves al sufrir severas quemaduras en gran parte del cuerpo. El ataque ha provocado una gran consternación entre israelíes y palestinos por su crueldad y ha merecido la condena rápida y tajante del Gobierno de Benjamín Netanyahu, que lo ha calificado de “acto terrorista” y ha prometido encontrar y castigar a los culpables.

Los responsables palestinos señalaron como responsable último de la agresión al Ejecutivo de Netanyahu, por la protección que brinda a los colonos desde hace años. El presidente palestino, Mahmud Abbas, manifestó su intención de presentar el ataque ante la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Palestina es miembro, para que sea investigado. “Debemos luchar juntos contra el terrorismo, venga de donde venga”, pidió Netanyahu a Abbas, con quien habló por teléfono este viernes.

Conscientes del alto riesgo de incidentes y represalias, las fuerzas del orden israelíes aumentaron sus dispositivos de seguridad. La muerte del niño palestino hizo que el movimiento islamista palestino Hamás convocara un Viernes de la ira en toda Cisjordania en protesta por este ataque y por los enfrentamientos registrados en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén el pasado domingo. “Soldados y colonos israelíes son blancos legítimos de la resistencia” palestina, dijeron portavoces de Hamás. Acto seguido, se registraron varios enfrentamientos entre palestinos y la policía israelí en la Ciudad Vieja de Jerusalén y en otros puntos de Cisjordania tras la oración musulmana del mediodía, en los que hubo varios heridos leves.

En los alrededores de Duma, donde viven cerca de 3.000 palestinos, las fuerzas del orden israelíes siguen rastreando la zona para encontrar a los autores de este ataque. Varios testigos afirmaron que vieron huir a al menos dos hombres enmascarados en dirección de Maale Efraim, uno de los asentamientos israelíes, considerados ilegales por la comunidad internacional, que se han establecido desde hace años a poca distancia del pueblo palestino.

El cadáver del pequeño Alí Dawabsha fue enterrado este mediodía ante una multitud indignada y aún conmocionada. “Tenemos a menudo problemas con los colonos pero es la primera vez que entran a Duma con intención de matar”, explicaba Hatem, vecino de Duma de 27 años. La modesta casa de la familia quedó destruida por el fuego. La habitación en la que dormían los padres y sus dos hijos fue la más castigada por las llamas. Los vecinos apuntaban que los agresores lanzaron un cóctel molotov por la ventana y el incendio se propagó rápidamente. Quemados y casi asfixiados, Saeed y Riham Dawabsha consiguieron salir de la casa con Ahmad, su hijo mayor, pero, en la oscuridad y ahogados por el humo, perdieron a Alí.

“Llegué cinco minutos después del ataque. Encontramos a la familia echada en el suelo, fuera de la casa”, explica Hatem. “El padre gemía, angustiado, por su hijo que había quedado dentro. Entramos para intentar salvarlo pero estaba muerto, carbonizado”, agrega, entre sollozos.

Extrema derecha

Otra casa vecina también fue incendiada por los agresores. Estaba vacía. En sus paredes se dibujó una estrella de David y se escribió en hebreo la palabra “venganza”, firma usada en ocasiones por activistas de extrema derecha que atentan contra casas palestinas o lugares de culto musulmanes.

“Siento vergüenza y dolor. Dolor por el asesinato de un bebé, dolor por mi pueblo, por aquellos que han elegido el camino del terrorismo y han perdido su humanidad. Ese camino no es el mío y no es el camino del Estado de Israel”, declaró el presidente de Israel, Reuven Rivlin, que visitará a los heridos durante la jornada.

Esta semana, dos edificios de la colonia de Beit El, en Cisjordania, fueron derribados por orden de la justicia israelí, pero cuando estaban siendo demolidos, el primer ministro anunció la construcción de 300 nuevas viviendas en el mismo asentamiento. Netanyahu está al frente de una frágil coalición gubernamental en la que los ultranacionalistas partidarios del avance de la colonización tienen un peso importante. “El Gobierno israelí allanó el camino hacia este acto brutal”, zanjó Saeb Erekat, responsable de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

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