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Collor de Mello y el presidente del Congreso, acusados de corrupción

La fiscalía de Brasil señala a Eduardo Cunha por recibir cinco millones de la trama corrupta

Caso Petrobras
Cunha durante un seminario en Brasilia este martes. REUTERS

La Fiscalía General de la República de Brasil ha denunciado este jueves ante el Tribunal Supremo al presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, por corrupción y lavado de dinero. La sospecha es que Cunha, del Partido del Movimento Democrático Brasileño, sigla aliada del Gobierno Dilma Rousseff, recibió sobornos que alcanzan los cinco millones de dólares por facilitar contratos con Petrobras. El escándalo en la petrolera estatal, desde donde se han desviado 6.000 millones de reales desde 2004, ha llevado a los presidentes de las mayores constructoras del país a la cárcel y mantiene bajo sospecha a más de un centenar de personas, empresarios y políticos incluidos.

El fiscal general, Rodrigo Janot, también ha denunciado al senador y expresidente de Brasil Fernando Collor de Mello, del Partido Laborista Brasileño (PTB, en sus siglas en portugués). El megaescándalo avanza así en el núcleo político y aumenta la tensión en Brasilia. Collor y Cunha estaban siendo investigados desde marzo, cuando el Tribunal Supremo autorizó la investigación contra 49 políticos aforados, condición por la que se les juzga en tribunales superiores.

Si el tribunal acepta la denuncia, Cunha será imputado y juzgado por la más alta corte brasileña, el Tribunal Supremo. Además de la condena penal, el fiscal ha pedido la devolución de 80 millones dólares.

La denuncia de la fiscalía detalla en qué ha basado su acusación: "En la trama ilícita investigada en la Operación Lava Jato [que investiga el caso Petrobras], Eduardo Cunha recibió ventajas indebidas para facilitar y viabilizar la contratación del astillero Samsung, responsable por la construcción de los navíos-sondas Petrobras 10000 y Vitoria 10000, sin licitación, gracias a contratos firmados en 2006 y 2007". Los sobornos salieron supuestamente de los bolsillos de Júlio Camargo, lobbista imputado y uno de los delatores del caso.

Las declaraciones de Camargo ante el juez responsable de la Operación Lava Jato han sido, precisamente, las que pusieron a los investigadores tras la pista de Cunha, tras afirmar que pagó sobornos al diputado y a otros políticos para viabilizar los contratos.

Cunha niega hasta hoy su implicación en la trama y, desde que fue acusado por primera vez en junio, anunció su ruptura con la gestión Dilma Rousseff, en teoría aliada, a la que acusó de conspirar contra él.

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