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Merkel hace un llamamiento contra la xenofobia entre gritos de “traidora”

La canciller visita un centro de refugiados objeto de la violencia ultra

Reuters - Live

La canciller Angela Merkel vivio este miércoles en carne propia el odio racista que está echando raíces en el país, cuando visitó el centro de refugiados de Heidenau en el land de Sajonia. Unos 200 manifestantes que se congregaron frente al centro de refugiados la recibieron con insultos y gritos de “traidora” y “nosotros somos la turba” en referencia a unas declaraciones que había hecho el vicecanciller, Sigmar Gabriel, el lunes pasado en el mismo lugar.

Merkel permaneció más de una hora en el interior del centro donde viven actualmente casi 600 refugiados. Durante su visita habló con los refugiados, se dejó informar por los voluntarios del trabajo que están realizando y sostuvo una reunión informal con el alcalde de la ciudad, Jürgen Opitz y con el jefe del gobierno regional de Sajonia, Stanislaw Tillich, ambos militantes de la CDU.

Al término de su visita, Merkel realizó una breve declaración ante la prensa durante la cual prometió que su país ayudará a todos los que necesiten ayuda, en una clara referencia a la situación que viven los demandantes de asilo que han llegado al país, y que han recibido el apoyo y la solidaridad de un vasto sector de la población, pero también el rechazo, a veces violento, de los militantes de la ultraderecha que han recibido el apoyo del ciudadano de la calle.

“No podemos seguir actuando como si viviéramos en una situación normal. Sólo tendremos éxito si encontramos juntos un nuevo camino”, ha dicho Merkel, en un mensaje destinado a buscar el apoyo de sus compatriotas. “El trato humano y digno de los refugiados es importante y no habrá ninguna tolerancia para aquellos que cuestionan la dignidad de otros, no hay tolerancia para aquellos que no están dispuestos a ayudar cuando la ayuda legal y humana se requiere", ha aseverado Merkel tras la visita al centro. "Cuantas más personas dejen eso claro (...) más fuertes seremos".

Manifestantes ultras a las puertas del centro de refugiados visitado por la canciller Merkel.
Manifestantes ultras a las puertas del centro de refugiados visitado por la canciller Merkel. AFP

Pero Merkel, mientras improvisaba su breve declaración frente a la entrada del centro de refugiados, y que fue transmitida en directo por tres cadenas de televisión, una columna de automóviles intentó boicotear su discurso con bocinazos. La protesta había sido convocada por grupos neonazis a través de Facebook.

La visita de la canciller al centro de refugiados de Heidenau había despertado un enorme interés mediático en el país, a causa de los graves disturbios que tuvieron lugar en el centro el fin de semana pasado, cuando varias decenas de manifestantes intentaron impedir la llegada de los refugiados y se enfrentaron a la policía. Desde entonces, Heidenau, una pequeña ciudad de 16 mil habitantes ubicada a unos 20 kilómetros de distancia de Dresde, se ha convertido en el epicentro de una peligrosa ola xenófoba que ha invadido al país.

A causa de los incidentes, la ciudad fue bautizada por el periódico Bild como la “desgracia alemana”. “A pesar de la que la ciudad es una pequeña pieza en el tablero alemán, se ha convertido en un vergüenza para nuestro país. ¿Que tipo de estado es este que se da el lujo de enviar cientos de policía y perros para mantener el orden en los partidos de fútbol, pero que se muestra débil cuando la verdadera identidad alemana es desafiada por turbas violentas?” se preguntó el periódico.

Para acabar con esta imagen, la canciller prometió que en septiembre su gobierno impulsará una serie de reformas a las leyes vigentes para poder ayudar en forma más eficiente a los refugiados y facilitar la intervención de las autoridades. La primera medida fue aprobada este miércoles por el gabinete federal, que autorizó una ayuda extra de 500 millones de euros.

Cuando un peticionario de asilo llega, por ejemplo, a Berlín (15% de los que entran al país) debe registrarse ante las autoridades competentes, que aplican el sistema Easy, un mecanismo de distribución automática de los refugiados que son enviados al resto de los estados federados. El porcentaje de refugiados que recibe cada land depende del ingreso fiscal y de la población.

La crisis de los refugiados también convenció al presidente Alemania, Joachim Gauck a demostrar la solidaridad del país y también para destacar un hecho que , a veces, suele quedar en segundo plano: La labor de los voluntarios y servicios sociales en los centros de refugiados. “La labor de los voluntarios demuestra que existe una Alemania con luz que se presenta aquí luminosa frente a una Alemania oscura”, dijo Gauck, quien visitó un centro de acogida en Berlín.

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