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El Papa a las víctimas de abusos: “Los culpables rendirán cuentas”

Francisco dice estar avergonzado de que sacerdotes y obispos "violaran y causaran graves daños" a menores

 Reuters-Live

Delante de tres mujeres y dos hombres que sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes cuando eran menores de edad, el papa Francisco pidió perdón y prometió justicia: “Lamento profundamente que algunos obispos no cumplieran con su responsabilidad de proteger a los menores. Es muy inquietante saber que en algunos casos incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores. Tendrán que rendir cuentas”. Unos minutos después, ante los obispos de todo el mundo que habían preparado el encuentro de las familias en Filadelfia, Jorge Mario Bergoglio reconoció: “Me abruma la vergüenza”.

Desde que inició su visita a Estados Unidos, cuya Iglesia sigue marcada por el gran escándalo de la pederastia, se sospechaba que Francisco se reuniría en algún momento con víctimas de abusos, como ya hizo en el Vaticano en julio de 2014. Lo hizo el domingo por la mañana, y unos minutos después lo anunció ante los obispos. Les dijo que “los crímenes, los pecados de abusos sexuales a menores, no pueden ser mantenidos en secreto durante más tiempo”, y añadió: “Llevo grabado en el corazón el sufrimiento de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes”.

Al tratarse de un encuentro privado –alejado a propósito del interés mediático para proteger la identidad de las víctimas--, fue la sala de prensa del Vaticano la que informó de las palabras dichas por el Papa. Y en la transcripción llama la atención que Bergoglio elevara el tono. Donde hasta ahora se ha dicho abusos, utilizó por primera vez el término violación. “Continúa abrumándome”, dijo el Papa, “la vergüenza de que personas que tenían a su cargo el cuidado tierno de estos pequeños les violaran y les causaran graves daños. Dios llora”.

El Papa ya había perdido perdón públicamente por los crímenes de pederastia cometidos por sacerdotes y calificado dicha práctica como “una misa negra”, una perversión absoluta de la verdadera misión de los miembros de la Iglesia. De ahí que no sorprendiera que, al principio de su reunión con los obispos, Francisco anunciase que acababa de reunirse “con un grupo de personas abusadas, de niños que son ayudadas y acompañadas aquí”. La archidiócesis de Filadelfia ha sido una de las más golpeadas durante la última década por el escándalo de los abusos de menores. El Papa advirtió a los obispos reunidos en el seminario San Carlos Borromeo: “Ellos, los supervivientes de los abusos, se han convertido en verdaderos heraldos de esperanza y ministros de misericordia. Humildemente les debemos a cada uno de ellos y a sus familias nuestra gratitud”.

Con una visita a una cárcel y una gran misa ante los miles de asistentes al encuentro de las familias en Filadelfia, el Papa concluye este domingo su viaje de una semana por Cuba y Estados Unidos.

 

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