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Los republicanos intensifican su campaña contra el aborto en EE UU

Los conservadores quieren retirar los fondos públicos al grupo Planned Parenthood

La presidenta de Planned Parenthood, Cecile Richards, testifica ante el Congreso.
La presidenta de Planned Parenthood, Cecile Richards, testifica ante el Congreso. REUTERS

Estados Unidos ha estado a punto de vivir otro angustioso cierre del Gobierno federal por la falta de acuerdo acerca del presupuesto. El último escollo a salvar no ha sido ni el techo de la deuda ni el déficit, sino la financiación dedicada cada año a la organización Planned Parenthood, que cubre los gastos médicos de millones de mujeres sin recursos y además practica abortos. El grupo se ha visto atrapado en la última campaña contra los derechos reproductivos de las mujeres tras la publicación de unos vídeos este verano en los que sus empleadas negociaban supuestamente la venta de tejidos fetales. El escándalo ha sido uno de los temas de los últimos debates electorales, a pesar de que varios informes han demostrado que las grabaciones estaban manipuladas. Esta semana, la presidenta de la organización, Cecile Richards, compareció ante un comité del Congreso para defender el trabajo de Planned Parenthood.

¿Qué hace exactamente esta organización?

- Tiene 817 clínicas en todo el país donde ofrece pruebas de embarazo, planificación familiar, detección de enfermedades de transmisión sexual, vacunas, mamografías, métodos anticonceptivos y practica abortos.

- Recibe anualmente más de 500 millones de dólares del presupuesto federal para cubrir los gastos médicos de mujeres sin recursos. El resto de su financiación, más de la mitad, proviene de donaciones privadas.

- 6,7 millones de mujeres dependen de programas públicos para cubrir los gastos de anticonceptivos y el 36% de ellas -2,4 millones- lo hacen a través de Planned Parenthood.

- La ley estadounidense prohíbe el uso de dinero público para practicar abortos. Ninguna investigación ha demostrado que Planned Parenthood los financie con fondos federales.

Planned Parenthood ha sufrido el ataque de una campaña con varios vídeos en los que aparecen varios de sus médicos en conversación con personas que quieren comprar tejidos fetales, pero que en realidad eran actores. Los vídeos fueron orquestados por Center for Medical Progress, una fundación que busca la prohibición del aborto, y contienen clips obtenidos de más de doce horas de grabaciones hechas en los últimos tres años. Planned Parenthood alega que ambas afirmaciones son falsas, como han demostrado varias investigaciones.

Numerosos políticos republicanos se han apoyado en estas grabaciones para denunciar que la organización médica no sólo está utilizando dinero público para practicar abortos sino que además intentaba lucrarse ilegalmente por ellos. Los abortos son sin embargo financiados con donaciones privadas y suponen un 3% de todas las pruebas que practica Planned Parenthood.

Cinco Estados gobernados por republicanos ya han retirado toda su financiación a este grupo y proponen hacerlo ahora a nivel federal. Entre los candidatos a la presidencia en 2016, Jeb Bush ha puesto en duda que la salud de las mujeres merezca esos 500 millones de dólares del presupuesto federal y Scott Walker, gobernador de Wisconsin, ya ha bloqueado la financiación del grupo en su Estado, apoya retirar directamente todos los fondos destinados al grupo que preside Richards.

La campaña para retirar la financiación a Planned Parenthood

“La verdadera pregunta es si esta organización de verdad necesita los subsidios federales”, aseguró este martes el congresista Jason Caffetz. “Cada vez que gastamos un dólar público significa que lo estamos sacando del bolsillo de una persona para dárselo a otra y lo que yo no quiero hacer es malgastarlo”. Su compañera Cynthia Lummis mostró su preocupación porque “se use dinero público para cubrir servicios que muchos contribuyentes consideran aberrantes”.

Frente a Lummis y el resto de miembros del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes estaba sentada Richards. Durante más de seis horas, respondió a acusaciones que considera “escandalosas”, “ofensivas” y “categóricamente falsas”, y aseguró que si la organización pierde estos fondos, millones de mujeres pobres, especialmente las que viven en zonas rurales, perderán el acceso a cuidados de medicina reproductiva. La presidenta explicó también que Planned Parenthood ha facilitado la donación de tejido fetal y que siempre recibió compensación por los gastos de este procedimiento como establece la ley.

“Es una vergüenza pensar que hay personas en este país que están tan dispuestas a terminar con el acceso de las mujeres a la píldora anticonceptiva y a un aborto seguro y legal, que recurrirán a cualquier estrategia para retorcer la verdad hasta conseguir sus objetivos”, denunció Richards este martes. “Yo creo que los hechos están de nuestro lado”, añadió, denunciando que esta última campaña “está basada en los esfuerzos de nuestros oponentes para poner una trampa a nuestros médicos y enfermeras y conseguir que incumplan la ley, pero una vez más han fracasado”.

Vídeo de la campaña de Hillary Clinton en defensa de Planned Parenthood.

Para Jim Jordan, republicano por el Estado de Ohio, los vídeos son “bárbaros y repulsivos” y Planned Parenthood utiliza además el dinero público para apoyar campañas de candidatos demócratas que respaldan sus actividades. Su solución para evitarlo es “quitar el dinero a los que están haciendo cosas malas y dárselo a los buenos”. Chaffetz insistió en que prueba del malgasto de los fondos de esta organización es el sueldo anual de mas de medio millón de dólares de la presidenta. “Esto no tiene nada que ver con proporcionar atención médica a mujeres, es una actividad política”, alegó.

Richards sí escuchó el respaldo de representantes demócratas como Carolyn Maloney, que lamentó la “campaña incesante”de los republicanos “en su guerra contra las mujeres”. Maloney acusó además a Chaffetz de “dar una paliza a una mujer por su salario” con comentarios “inapropiados y discriminatorios”. Planned Parenthood también cuenta con el apoyo de candidatos como la demócrata Hillary Clinton y de la Administración Obama, que se ha comprometido a vetar cualquier presupuesto federal que incluya la retirada de fondos a este grupo.

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