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Condenado por sobornos un exsecretario de Estado kirchnerista

Jaime, que dirigió el área de transporte, suma penas; la oposición también bajo sospecha

El kirchnerismo acumula condenas por corrupción. Ricardo Jaime, que fue secretario de Transporte de Argentina durante seis años en los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, entre 2003 y 2009, fue condenado este martes a un año y dos meses de prisión por aceptar sobornos de empresarios a los que debía controlar. Es la segunda sentencia que recibe en su contra: ya había sido condenado a seis meses de cárcel por un intento de robo de pruebas de un allanamiento que la justicia había hecho en su vivienda. Pero aún no irá tras las rejas pues suma penas menores a tres años y puede, según la legislación argentina, mantenerse en libertad. Quizás sea encarcelado cuando finalice el juicio por la tragedia ferroviaria de la estación porteña de Once, en la que murieron 52 personas en 2012.

La segunda condena contra el exfuncionario kirchnerista ocurre en plena campaña para las eleciones presidenciales del próximo día 25. La corrupción es una de las principales críticas al kirchnerismo y que dañan en cierto punto las aspiraciones del candidato bendecido por la jefa de Estado para su sucesión, el peronista Daniel Scioli. Sin embargo, el principal postulante de la oposición, Mauricio Macri, de la coalición Cambiemos, también está sufriendo por las imputaciones judiciales contra dirigentes de su partido, Propuesta Republicana (PRO).

Al exsecretario Jaime lo sentenciaron ahora porque empresarios del transporte ferroviario y de la terminal de autocares de Buenos Aires le pagaban viajes y alquileres de apartamentos de lujo. Uno de los sobornantes era Claudio Cirigliano, que deberá cumplir con tareas comunitarias y que también está acusado por el choque de Once de 2012. El fiscal del juicio de aquel accidente ha pedido más de diez años de cárcel para Jaime y Cirigliano. Si el tribunal del caso acepta esa petición, el exsecretario de Transporte de los Kirchner acabaría en prisión. De momento solo dos kirchneristas acabaron condenados por corrupción: Jaime y la exministra de Economía Felisa Miceli, sobre la que pesan tres años de prisión, que tampoco son de cumplimiento efectivo.

Pero la novedad de la campaña electoral es la serie de acusaciones por contratos presuntamente irregulares del ayuntamiento de Buenos Aires, en el que gobierna Macri. Por ese motivo, un fiscal imputó en septiembre pasado a quien era primer candidato a diputado de Cambiemos por la provincia de Buenos Aires, Fernando Niembro, que renunció a la postulación al estallar el escándalo. Otra fiscal imputó el pasado viernes al ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, también por blanqueo de activos.

Una encuesta que la consultora Poliarquía publicó el pasado domingo en el periódico ‘La Nación’ situó a Scioli, con el 37,1% de los votos, por debajo del 38,5% que obtuvo en las primarias de voto obligatorio de agosto pasado, mientras que Macri, cuya alianza sumó e 30,1% hace dos meses, retrocede al 26,2%. El único que logra retener los votos que su coalición sumó en agosto, el peronista opositor Sergio Massa, se mantiene en el 20,1%. El 5,6% se muestra indeciso.

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