La Marina estrecha el cerco en la sierra para cazar al Chapo Guzmán

Cuerpos de élite de la Armada sitian pueblos de Sinaloa y Durango tras la pista del capo

La Tuna, el pueblo del Chapo, entre dos lomas de la sierra.

La Marina es la némesis del Chapo Guzmán. Cuenta con la confianza de la Inteligencia de Estados Unidos, suspicaz con respecto a la integridad de otros cuerpos de seguridad mexicanos, y con su ayuda ya lo logró capturar en 2014. Como Sísifo empujando ladera arriba la roca que se ha vuelto a caer, la Armada ha tenido que reemprender la caza del narco después de su espectacular e inverosímil fuga de prisión en julio por un túnel de kilómetro y medio de largo. Según las últimas noticias, un cuerpo de marinos de élite desplazado desde México DF rastrea desde hace días las sierras de Sinaloa y Durango, feudos inexpugnables del cártel, para encontrar al capo mayor.

La novedad la ha dado el Gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez. "Sabemos que hay un operativo dirigido por fuerzas especiales que vienen directamente de la Ciudad de México. Ustedes ya saben detrás de quién andan", dijo el miércoles en una rueda de prensa. ¿El objetivo es El Chapo?, le preguntaron. "Sí, señor".

Los marinos aprietan la quijada. Han sitiado 13 pueblos y 250 vecinos han sido desplazados de sus casas, según autoridades locales. Los relámpagos de la Armada en busca de narcos son motivo de queja en la sierra. En un recorrido de este diario en julio por el municipio de Badiraguato, donde nació Joaquín Guzmán, los paisanos protestaban por los operativos: hablaban de helicópteros y furgones blindados irrumpiendo en los pueblos en tromba, cercándolos durante horas y hostigándolos para que dijesen algo sobre "los señores". Porque El Chapo no es el único. Otros dos gángsters sinaloenses están en la mirilla de la Marina y de Washington: Rafael Caro Quintero, liberado por la Justicia mexicana en 2013 pero reclamado luego con rabia por Estados Unidos, pues es culpable del asesinato de un agente de la DEA en 1985, y El Mayo Zambada, compadre de Guzmán, supuestamente con tanto poder como él dentro del cártel de Sinaloa y con una característica mítica: en medio siglo moviendo droga nunca ha sido arrestado.

La zona geográfica donde se rastrea al Chapo y compañía es conocida como el Triángulo Dorado por sus óptimas condiciones orográficas y climáticas para el cultivo de marihuana y amapola. Tres Estados del norte de México conforman el área: Sinaloa al oeste, Chihuahua al norte y Durango hacia el sureste. Justo en el vértice del Triángulo está el poblado donde nació Guzmán, La Tuna, que ya en 1975 fue objeto de un contundente operativo del Ejército. En aquel tiempo el actual rey de la droga era un simple meritorio del narcotráfico.

Se supone que en la noche del 11 de julio, cuando se escapó de una prisión de máxima seguridad cercana a México DF, Guzmán fue trasladado por sus hombres en coche al Estado de Querétaro y desde allí lo llevaron en avioneta a algún punto de Sinaloa, más de 1.000 kilómetros al norte. Distintas informaciones lo han situado desde entonces en lugares del territorio sinaloense como Mazatlán, la ciudad costera donde lo detuvieron en 2014, o Los Mochis. Pero ahora los marinos estrechan el cerco en la sierra, la cuna de su imperio, donde mil ojos de sus paisanos velan por el Señor.

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