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El presidente del Supremo brasileño cree revolucionario el caso Petrobras

"Es una revolución porque el poder judicial se está ocupando de los escándalos", dice

Ricardo Lewandowsky, este lunes en Washington
Ricardo Lewandowsky, este lunes en Washington EFE

Alejado del culebrón diario sobre la crisis política brasileña, el presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, trató este lunes en Estados Unidos de contextualizar la situación. “Lo que está pasando ahora yo diría que es una revolución porque el poder judicial se está ocupando de los escándalos, así que no tengo ninguna duda de que todo saldrá a la superficie, saldrá a la luz”, dijo Lewandowski sobre el caso Petrobras en un acto en Washington.

Sus palabras llegan una semana después de que el Tribunal Supremo se adentrara en el terremoto político que sacude al gigante latinoamericano. La Corte frenó la estrategia que el líder de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, había urdido junto a la oposición para sacar adelante el proceso de destitución de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Tres magistrados del Supremo dictaron una medida cautelar que impide que, si el presidente de la Cámara de Diputados rechaza una solicitud del llamado impeachment contra Rousseff, la oposición pueda recurrir ese rechazo para que el impeachment se someta directamente a una votación de mayoría simple entre los diputados.

Reducción drástica de partidos

En el coloquio, el presidente del Tribunal Supremo brasileño, Ricardo Lewandowski, consideró que la reforma política tiene que ser la “madre de todas las reformas” en Brasil. El jurista lamentó que haya 32 partidos políticos en el Congreso brasileño y esgrimió que los países democráticos no suelen tener más de cinco. “Pienso que eso es suficiente”, dijo.

Lewandowski reconoció la dificultad de impulsar una reforma política de calado, pero alegó que la reducción del número de formaciones sería un paso necesario para mejorar el proceso legislativo. El Supremo declaró recientemente inconstitucional la financiación de campañas electorales por parte de empresas privadas.

Los jueces justificaron su decisión en una ley de 1950 que establece que la solicitud de destitución debe impulsarla únicamente el líder de la Cámara y a partir de razones estrictamente jurídicas.

Lewandowski evitó este lunes valorar a fondo el embrollo político, pero dejó algunas pinceladas. En un coloquio en el Diálogo Interamericano, un laboratorio de ideas en la capital estadounidense, el presidente del Supremo defendió que los jueces brasileños son “absolutamente independientes” y que nadie está interfiriendo en la investigación de corrupción en Petrobras.

El caso en la petrolera pública afecta a una veintena de empresas privadas y a una sesentena de políticos, entre ellos Cunha y su homólogo en el Senado, Renán Calheiros. El escándalo también pone en aprietos a Rousseff, que presidió el consejo de administración de Petrobras.

“Lo que está ocurriendo ahora en Brasil es el resultado de la independencia de nuestros jueces”, dijo Lewandowski, que lleva un año en el cargo y se encuentra en Washington para participar en actos en la Organización de Estados Americanos (OEA). El jurista pidió respetar los tiempos judiciales, pero se mostró seguro de que la investigación sobre Petrobras concluirá.