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El liberal Trudeau pone fin a una década conservadora en Canadá

El quebequés gana en las elecciones generales al actual primer ministro, Stephen Harper

Justin Trudeau, hijo del líder que modeló el Canadá moderno, será el próximo primer ministro del país. Trudeau, de 43 años, derrotó al actual primer ministro, el conservador Stephen Harper, tras remontar los sondeos adversos en la campaña electoral más larga de la historia reciente, de 78 días.

Los canadienses votaron a favor del cambio tras la década de Harper, un político que, con un estilo brusco y polarizador, aceleró la transformación de Canadá hacia un país con mayor peso de la provincias occidentales, una economía basada en el boom del sector petrolero —ahora en duda— y una diplomacia más agresiva.

“Los canadienses han elegido el cambio. El cambio verdadero”, dijo Trudeau, pasada la medianoche, en un salón del hotel Reine Elizabeth, de Montreal (Quebec), su feudo electoral.

Entre el millar de asistentes había sijs y judíos ortodoxos, estudiantes y padres de familia. Un juez recién jubilado se declaraba feliz de poder expresarse políticamente después de décadas de abstenerse de opinar por deber profesional, y un estudiante de Vancouver confesaba que no había votado a Trudeau sino al socialdemócrata Tom Mulcair, pero estaba igual de contento.

“Yo quería ABC”, dijo. Anything but Conservatives, en inglés: “Cualquiera menos los conservadores”.

Con Trudeau regresan al poder los liberales, el partido natural del Gobierno durante buena parte del siglo XX en Canadá. También regresan los quebequeses francófonos, que han ocupado el cargo durante la mayor parte del último medio siglo. Y regresa, en fin, la familia Trudeau.

El apellido

Pierre Elliott Trudeau fue primer ministro, con una breve interrupción, entre 1968 y 1984. Remodeló el Canadá moderno, el del multiculturalismo, el federalismo y el bilingüismo. Era carismático e inteligente, adorado y detestado a partes iguales.

Unos minutos después de conocerse el resultado, Stephen Clarkson, el biógrafo más acreditado de Pierre Trudeau, dijo por teléfono, desde Toronto, que veía pocos parecidos entre padre e hijo.

“Son poco similares,” dijo. “Trudeau padre tenía ideas muy, muy claras. Era muy inflexible. Y la gente admiraba su inflexibilidad, particularmente respecto a Quebec, al nacionalismo. El hijo saca ideas de sus consejeros, no es un intelectual. No es un experto en los detalles de la política, como Harper sí es. Y escucha a los otros. Es bastante diferente de su padre. La conexión entre ambos está en el nombre, pero no creo que tengan demasiado en común respecto a la capacidad de atracción política. Él [Justin Trudeau] ha apelado a la gente que quería a cualquiera menos Harper”.

ABC, como decía el estudiante de Vancouver.

Hasta hace poco, una victoria de Trudeau habría sido una sorpresa. Se le consideraba un peso pluma, un hijo de papá, superficial y sin el nervio político, ya no de su padre, sino de su rival Harper.

Con un mensaje de diálogo y humildad, una campaña puerta a puerta y unas propuestas económicas contrarias a la austeridad fiscal, el candidato liberal dio la vuelta a los sondeos y logró una victoria más amplia de lo que incluso sus seguidores esperaban.

Victoria rotunda

El Partido Liberal, de centroizquierda, alcanzó la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, lo que le permitirá gobernar con comodidad y sin necesidad de pactos con la oposición. Se elegían los 338 escaños. La formación de Trudeau obtiene 184, según el último recuento. El Partido Conservador, 102. Los socialdemócratas del NDP, liderados por el quebequés anglohablante Mulcair, 41. El Bloque Quebequés, 10. Y el Partido Verde, uno.

Los liberales se llevaron un 39,5% de votos, según datos provisionales. Fueron el primer partido en las provincias del Atlántico, en Quebec, en Ontario y en la Columbia Británica, en la Costa Oeste. Los conservadores, un 32,1%.

En las elecciones de 2011, el Partido Liberal fue la tercera fuerza, por detrás del NDP y del Partido Conservador.

Trudeau nació en 1971, cuando su padre era primer ministro. Su madre, Margaret, que siguió con él el recuento, fue una estrella del papel couché, amiga de los Rolling Stones y reina del Studio 54 de Nueva York. El primer ministro in péctore creció en el 24 de Sussex Drive, la residencia del primer ministro canadiense en la capital, Ottawa.

La educación política de Justin fue precoz. De pequeño acompañaba al padre a las cumbres del G-7. Dicen que el primer cadáver que vio en su vida fue el de Leonid Brezhnev en el funeral del líder ruso.

Comenzó su carrera profesional lejos de la política y de su ciudad, Montreal, como profesor de francés en Vancouver. Su discurso en el funeral de la muerte de su padre, en 2000, proyectó su imagen en el país como una figura prometedora. Elegido diputado en 2008 por el distrito de Papineau, en Montreal, se convirtió en el líder del Partido Liberal en 2013 tras el descalabro en las anteriores elecciones del candidato Michael Ignatieff.

El legado Harper

Harper, el primer ministro del G-7 con más tiempo en el cargo después de la canciller Angela Merkel, ha roto con muchos de los tabúes en Canadá. Ha sacado al país del Protocolo de Kioto y ha sido uno de los mejores aliados del israelí Benjamín Netanyahu. También ha recuperado algunos símbolos monárquicos y ha promovido un nuevo nacionalismo canadiense. Durante la campaña, agitó el miedo al radicalismo en la comunidad musulmana y se dejó fotografiar junto a Rob Ford, el exalcalde de Toronto que llegó a la fama mundial al conocerse la existencia de vídeos de él consumiendo crack.

El Partido Conservador anunció en un comunicado que Harper dimitía como líder del partido. “El pueblo nunca se equivoca”, dijo Harper en su feudo de Calgary (Alberta), capital del petróleo.

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