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La agencia europea de fronteras pide centros cerrados para migrantes

Frontex pide retener a los asilados en el primer país al que lleguen como método disuasorio

Refugiados en la frontera entre Austria y Eslovenia, en Spielfeld (Austria), el 23 de octubre de 2015.
Refugiados en la frontera entre Austria y Eslovenia, en Spielfeld (Austria), el 23 de octubre de 2015. EFE

El enfoque europeo de la crisis de refugiados gira entre la necesidad de atender a los ya arribados y la convicción de los líderes de que solo controlando las fronteras se suavizarán los flujos. La agencia europea de fronteras —Frontex, muy implicada en esta crisis— ha lanzado una controvertida recomendación para frenar los flujos de migrantes entre países. Se trata de enviarlos a centros cerrados, una medida extrema que puede vulnerar las normas actuales y que figura en un documento interno al que ha tenido acceso EL PAÍS. La idea no se planteó en la minicumbre de líderes europeos celebrada ayer en Bruselas.

Frontex es una agencia de la UE financiada con presupuesto comunitario, pero independiente de la Comisión Europea en su funcionamiento. El texto que recoge la sugerencia de internar a los refugiados para evitar desplazamientos fue elaborado como parte de los trabajos preparatorios para la cumbre europea, en la que participó su director, Fabrice Leggeri. Fuentes de Frontex aseguran que el documento definitivo presentado a la cumbre de Estados de la ruta de los Balcanes no incluía esa idea. Y la intervención de Leggeri en el encuentro convocado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aludió a la necesidad de aumentar las capacidades de recepción de Grecia, no a la conveniencia de crear centros cerrados, según fuentes comunitarias.

Ante la perspectiva de que los mayores controles que se quieren aplicar en Grecia desencadenen “intentos de cruzar en masa” entre países miembros, Frontex sugiere internar a los demandantes de asilo. El argumento es que “se ha probado que los migrantes abusan en gran medida de los centros abiertos y los utilizan como lugar para organizar el resto del viaje”, recoge el texto, elaborado el 23 de octubre bajo el título Propuesta de una respuesta operativa para hacer frente al movimiento secundario migratorio en la ruta de los Balcanes.

Las reglas de asilo obligan a registrar a los refugiados en el primer país europeo en el que recalan, pero el 80% de quienes acceden a Grecia, Hungría o Bulgaria dejan inconclusas sus solicitudes porque se desplazan a otros países del norte, según datos de la Oficina Europea de Asilo. Aun así, resulta dudoso que ese hecho justifique legalmente los ingresos en centros cerrados.

Recluir a migrantes no está expresamente prohibido por la directiva de procedimientos de acogida, pero sí muy limitado. La normativa impide internar a nadie “por el único motivo de solicitar protección internacional” y exige que el internamiento constituya “el último recurso”. Se permite para verificar la identidad del refugiado, cuando exista riesgo de fuga —aquí pueden los expertos de Frontex anclar su recomendación—, por motivos de seguridad o si la persona va a ser retornada.

Más control en Grecia

Más allá de esa recomendación, la agencia europea defiende la aplicación de controles a la salida de Grecia —no solo a la entrada, la norma hasta ahora— como la medida con mayor potencial disuasorio para los movimientos migratorios. “Los migrantes informarán a otros que estén en países de origen o de tránsito sobre el cierre de la ventana de oportunidad de viajar a la UE (…). Las noticias de que se han reinstaurado los controles fronterizos se extenderán rápidamente entre los migrantes y disuadirán a los que aún no han llegado”, vaticina el documento. Descenderían así las llegadas desde Turquía a Grecia.

La agencia alerta, eso sí, de que los mayores controles a la salida de Grecia con Albania y Macedonia, como se planteó ayer en la reunión, pueden desviar el tráfico hacia otras rutas. Así ha ocurrido cada vez que se ha tratado de taponar una frontera. Los pasos terrestres de Grecia con Albania y Bulgaria o el tráfico desde Turquía a Italia y a Bulgaria se sitúan como principales alternativas.

Conscientes de que la identificación de los refugiados en Grecia es crucial para evitar movimientos secundarios, los líderes de los 13 países reunidos en Bruselas acordaron fomentar una mayor cooperación entre Grecia y sus vecinas Macedonia y Albania. Frontex, además, deberá asistir a Atenas en el registro de migrantes que aún no se hayan sometido a ese proceso.

Solo seis países ofrecen medios a Frontex

B. D. C.

Hasta la fecha seis Estados; Rumania, España, Austria, Croacia, Hungría y Suiza, han contribuido con material técnico a las misiones de Frontex en los límites exteriores comunitarios. España, además, forma parte de los 18 países que también ha ofrecido recursos humanos a las operaciones de la Agencia de control de Fronteras de la UE, según varios documentos a los que ha tenido acceso El PAÍS.

En la cumbre de este domingo en Bruselas, varios líderes de países balcánicos –de la UE o fuera de ella- están llamados a sentarse en la mesa de negociación junto a la Agencia de la ONU para los refugiados y Frontex para llegar a un acuerdo sobre qué hacer y cómo actuar para frenar el flujo de inmigrantes y refugiados que llega a la UE desde hace meses.

Alemania, principal país de destino de los aproximadamente 700.000 refugiados que han entrado en la UE este 2015, es el país que más medios ha ofrecido a las operaciones de control de fronteras con un total de 50 expertos en vigilancia fronteriza. Le siguen Francia con 48 expertos y España –que junto a Rumanía, Austria, Croacia, Hungría y Suiza también aportan material técnico—con 44 expertos en control de fronteras. Irlanda, Letonia, Finlandia, Holanda, Luxemburgo, Grecia, Bulgaria, Polonia, Eslovenia y Malta no han contribuido, por el momento, ni con recursos humanos ni técnicos a las misiones de vigilancia europeas.