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La muerte de iraníes en Siria subraya la implicacion de Teherán en la guerra

El anuncio de una quincena de muertos en octubre no tiene precedentes desde el inicio del conflicto en 2011

Dos niños y un hombre caminan entre los escombros en Duma, un distrito rebelde de Damasco (Siria)
Dos niños y un hombre caminan entre los escombros en Duma, un distrito rebelde de Damasco (Siria), el 21 de octubre de 2015 EFE

Al menos una quincena de iraníes ha muerto en Siria este mes de octubre luchando contra los rebeldes. Las noticias al respecto en los medios locales suponen un reconocimiento de la creciente implicación de la República Islámica en defensa del régimen de Bachar el Asad. Oficialmente, Teherán sólo ha enviado asesores militares, pero también admite la presencia de “voluntarios para defender los santuarios chiíes”. Estimaciones estadounidenses cifran entre 2.000 y 4.000 sus efectivos sobre el terreno.

“El Ejército sirio empezó hace unos meses su reconstrucción y nos pidió más asesores”, explicó el número dos de los Guardianes de la Revolución, el general Hosein Salami, en un programa de televisión el lunes por la noche. “Ese aumento [de los consejeros] ha motivado el mayor número de mártires, que no son numerosos, pero sí más que en el pasado”, admitió el alto mando militar.

El pasado día 8 se anunció la muerte del general Hosein Hamedani a las afueras de Aleppo, la segunda ciudad siria. Hamedani, un héroe de la guerra contra Irak y el principal asesor militar iraní en Siria, recibió un funeral de Estado. Cinco días después, dos coroneles morían en enfrentamientos en el sur del país levantino y hace una semana, Fars informaba del fallecimiento de ocho militares en dos días, entre ellos otro general en las proximidades de Hama, en el centro. Los once eran miembros de los Guardianes de la Revolución (Pasdarán), que de acuerdo con la versión oficial están desplegados en calidad de “asesores”.

Sin embargo, todo apunta a que están perdiendo la vida en combate, lo que significa que Irán se está viendo arrastrado por el conflicto. Además, también han muerto varios voluntarios. Nunca antes había anunciado semejante número de víctimas en tan corto espacio de tiempo desde que empezó a prestar ayuda a El Asad a raíz de las protestas que estallaron contra él en  2011. 

Según el general Salami, los asesores “no pueden quedarse encerados en su habitación, deben estar presentes sobre el terreno”. En su intervención televisada, el responsable militar explicó que sus hombres “aconsejan a los jefes de operaciones del Ejército sirio y a nivel técnico, les ayudan a manejar y mantener el armamento”.

El envío de soldados fuera de Irán constituye un asunto delicado para un país que se ha mostrado muy crítico con las intervenciones estadounidenses en Irak y Afganistán. A principios de octubre, la agencia Reuters aseguró citando fuentes libanesas que “cientos de tropas iraníes habían llegado a Siria” para unirse a las fuerzas de El Asad y a sus aliados del Hezbolá libanés en una ofensiva terrestre respaldada por los bombardeos rusos. El envío de fuerzas de combate no ha sido confirmado por Irán.

El jefe del Estado Mayor de EE. UU., el general Joseph Dunford, ha estimado este martes que hay “algo menos de 2.000 soldados iraníes ayudado a las fuerzas de El Asad” (y “algo más de 1.000 en Irak ayudando a Bagdad”). Según el analista militar Brian M. Downing, la República Islámica ha enviado a Siria a “unos cuatro mil combatientes chiíes reclutados entre los hazara de Afganistán y la mayoría árabe de Irak, y un pequeño contingente de sus propias tropas de tierra”. El pasado junio, la agencia estatal de noticias, IRNA, informó de que al menos 400 voluntarios procedentes Irán, incluidos refugiados afganos residentes en el país, habían muerto en Siria hasta entonces.   

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