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Casi un centenar de personas están graves aún por el incendio de Bucarest

La cifra de muertos asciende a 30. Los dueños del local son detenidos por homicidio involuntario

Un incendio en Bucarest
Un bombero deposita flores en la entrada del club incendiado en Bucarest, el domingo. REUTERS

Alrededor de 90 personas permanecen heridas muy graves tras el incendio en un club de Bucarest el viernes por la noche. El fuego, que se produjo debido al uso de artefactos pirotécnicos durante un concierto de rock, se ha cobrado ya la vida de 30 personas. Y esa cifra puede aumentar en las próximas horas, según ha declarado el Ministerio de Sanidad. Los heridos graves, además de tener quemaduras en gran parte de su cuerpo —también en las vías respiratorias— y lesiones provocadas por la estampida tras el incendio, inhalaron gases muy tóxicos; "incluido cianuro", ha asegurado el secretario de Estado de Interior, Raed Arafat. "Esto hace que el pronóstico sea mucho más grave", ha afirmado.

El Gobierno rumano ha decretado tres días de luto oficial y se ha abierto una investigación penal por lo ocurrido. Los tres dueños del Club Colectiv, creado en una antigua fábrica de zapatos en la época comunista, han sido imputados por homicidio involuntario y a última hora de la noche del lunes fueron detenidos. Los empresarios han asegurado a las autoridades que la discoteca tenía todos los permisos en regla y que la responsabilidad de lo ocurrido es del representante del grupo que tocaba esa noche.

Sin embargo, la sala, que acogía fiestas y conciertos con gran afluencia, no disponía de todos los permisos para celebrar conciertos, y menos aún espectáculos que incluyesen artefactos pirotécnicos, según ha confirmado el Ministerio de Interior. Pese a esto, la noche del viernes la sala acogía a más de 400 personas para la presentación del nuevo disco del grupo rumano Goodbye to Gravity, —entre los asistentes había varios menores—.

Las primeras investigaciones policiales muestran además que el local tampoco cumplía con las normas básicas de seguridad. Sólo había una puerta y no tenía disponible una salida de emergencia. Además, el recubrimiento que se empleaba para aislar e insonorizar el local era inflamable, algo que contribuyó a que se propagasen las llamas cuando uno de los artefactos pirotécnicos empleados durante el espectáculo, ardió. Se produjo una estampida y gran parte de los asistentes se vieron atrapados en el interior del local.

Los ciudadanos están indignados por las irregularidades y negligencias que alimentaron la tragedia. "Queremos respuestas. Debe averiguarse por qué estaba abierto el club en esas circunstancias de inseguridad" reclama Ionut Banu. Este joven de 26 años ha perdido a uno de sus amigos en el incendio. Otro, cuenta, está hospitalizado en estado grave. "No hay derecho pero estoy seguro de que otros locales están en una situación similar y la Administración no hace nada", asegura. Banu se ha acercado con un grupo de amigos para dejar flores y velas alrededor del local, a 15 minutos del centro histórico de Bucarest. El lugar está lleno de personas que reclaman justicia y que tratan de dejar pequeños objetos en memoria de las víctimas.

El presidente rumano, el conservador Klaus Iohannis, uno de los primeros en apuntar a irregularidades y negligencia en el incendio, ha ido más allá y ha atribuido la tragedia a la corrupción, asentada en todos los escalones de la Administración. "No debemos tolerar más la incompetencia de las autoridades ni la ineficacia de las instituciones, y no podemos permitir que la corrupción se desarrolle hasta tal punto que termine por matar", ha reclamado en un mensaje de vídeo colgado en su página de Facebook.

El domingo, más de 10.000 personas, según cifras de la policía, participaron en una marcha desde la Plaza de la Universidad de Bucarest hasta el club incendiado para mostrar su solidaridad con las víctimas y pedir que se esclarezca lo ocurrido. Todos los fallecidos han sido ya identificados, pero 29 heridos permanecen aún sin identificar.

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