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NICOLAS BERGGRUEN | Filántropo e inversor

“China no será muy agresiva, necesita estabilidad”

El financiero del Instituto Berggruen analiza el desarrollo de la potencia emergente

China es la segunda economía del mundo pero un gran desconocido en Occidente, que ve aún con suspicacia su auge. Es la tesis del financiero (accionista del grupo Prisa, editor de EL PAÍS) y filántropo Nicolas Berggruen. El Instituto Berggruen sobre la Gobernanza ha organizado esta semana, junto a organismos chinos, la II Conferencia Internacional para Entender China, en la que personalidades mundiales han intercambiado puntos de vista sobre el desarrollo de la potencia emergente.

Pregunta. La primera Conferencia para Entender China se celebró hace dos años, cuando el Gobierno actual acababa de llegar el poder. ¿Ha visto diferencias?

Respuesta. El nuevo Gobierno ha tenido dos años para gestionar China y ahora su actitud está muy centrada, es concreta y pragmática. El objetivo se estableció ya hace dos años y fue: ‘Necesitamos cambiar la economía de una posición orientada a la producción y la cantidad, a una posición más cualitativa. No podremos crecer tan rápidamente y necesitamos empezar a cambiar este crecimiento’. Eso incluye una transición de la industria pesada y las exportaciones a una economía orientada al consumo y los servicios. Ahora el liderazgo nos ha dado una fuerte señal —y también el Plenario [la reunión anual de la cúpula del PC clausurada dos días antes del foro]— de que el cambio tiene que ocurrir y será en los próximos años.

P. Ha tenido ocasión de reunirse con el presidente Xi. ¿Hablaron del nuevo Plan Quinquenal?

R. Hablamos sobre eso y muchas otras cosas. Quedó muy claro en nuestras reuniones con Xi y con otros que para que continúe el crecimiento en China durante la transición necesitan que el mundo también crezca. Y quieren promover el crecimiento mediante la cooperación. Creo que centrarán el próximo G20, del que China será anfitrión el año próximo, en el crecimiento mundial. Y hay dos implicaciones políticas importantes. China necesita estabilidad política tanto en el mundo como en su interior. No será muy agresiva políticamente o en lo que respecta a acciones, incluidas las militares, porque eso solo alteraría las cosas. Y en casa quiere estabilidad. El mensaje que he recibido es: ‘Vamos a aplicar importantes cambios en cómo funciona la economía, pero no habrá cambios políticos’.

P. Su Instituto trabaja sobre la gobernanza, que debe incluir una sociedad civil sana. Las ONG y representantes de la sociedad civil en China se lamentan de que la presión se acrecienta. Ha habido arrestos de abogados, blogueros...

R. Como he dicho, la parte política trata del status quo, no sobre el cambio. Eso significará sociedad civil en el lado económico. Hablan mucho sobre innovación. Empresas nuevas, más pequeñas. Centrarse más en el individuo que en el Gobierno. Creo que eso lo permitirán, pero no van a abrirse políticamente. No veo que crean que pueden gestionar una transición económica al tiempo que una política. Su actitud es que necesitan estabilidad política para la transición económica.

P. ¿Cuál es su opinión personal sobre este modelo?

R. Es muy diferente del occidental. Al final, dar más derechos y protecciones a los individuos es algo que, desde mi punto de vista, culturalmente tiene sentido. Completamente en el otro extremo de la cultura china. Creo que hay que respetar el hecho de que hayan sido capaces de hacer tanto con este modelo, pero tienen mucho más por hacer.

P. ¿Le parece que se entiende a China en el exterior?

R. Honestamente, no. Creo que el mundo sabe que China está creciendo, pero eso cambia la situación y genera miedo, porque la cultura es tan diferente y la comprensión y los lazos históricos han sido débiles. Si alguien repentinamente se vuelve muy poderoso y no lo conoces, eso genera miedo. Pero el mundo tendrá que hacer el esfuerzo de entender a China. A largo plazo, para conseguir la paz y la prosperidad en el mundo, es muy importante que Occidente y China encuentren una manera de colaborar.

Apuesta por combinar el “control” con la “libertad” en Internet

M.V.L.

El nuevo modelo de crecimiento de la segunda economía mundial quiere tener como uno de sus pilares la innovación, y dentro de ella Internet desempeñará un papel clave. Un Internet que China planea desarrollar “creando orden y regulando la libertad” en el ciberespacio. Así lo ha prometido el zar de este ámbito, Lu Wei, en el transcurso de la II Conferencia para Entender China, celebrada esta semana a las afueras de Pekín.

En la conferencia, copatrocinada por el Instituto Berggruen sobre la Gobernanza, han participado, entre otros, el expresidente de México Ernesto Zedillo; el ex jefe de Estado chileno Ricardo Lagos, el antiguo consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Stephen Hadley o el ex primer ministro italiano Mario Monti.

El foro tiene como objeto contribuir a difundir el conocimiento en el exterior sobre China, un país con un peso global cada vez mayor como segunda economía del mundo. A este respecto, Zedillo afirmó que la desaceleración china tiene un efecto negativo en América Latina, lo que podría aliviarse con más inversiones desde la potencia asiática. “Nuestros amigos chinos todavía no son conscientes de que a ellos les dio un pequeño catarro y en Latinoamérica, particularmente en el Cono Sur, hay neumonía”, declaró a Efe Zedillo.

La reunión coincidió con el anuncio del borrador del próximo plan quinquenal de China, que contempla, entre otros aspectos, la potenciación de la velocidad de conexión a Internet, pero también el control de su contenido. China ya cuenta con una ley que castiga con tres años de prisión la difusión de “rumores” por Internet y quiere ampliar esas penas a siete años. Según Lu Wei, en Internet “no se puede promover la libertad a costa del orden o viceversa”.