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Más de 40 muertos en dos atentados suicidas en un barrio chií de Beirut

Dos hombres detonaron cargas explosivas junto a una mezquita

Personal de emergencias, en el lugar del doble atentado. AFP / REUTERS-LIVE!

Dos atentados suicidas han causado más de 4o muertos y más de 230 heridos en la periferia de Beirut, según ha confirmado en su cuenta oficial de Twitter la Cruz Roja libanesa. Las explosiones ocurrieron hacia las seis de la tarde en el barrio de Burj el Barajne, a las puertas de la huseiníe, o espacio religioso chií, en el que se reúnen los fieles. “Un primer suicida detonó la carga del cinturón de explosivos. A los tres minutos y a una veintena de metros de distancia, un segundo suicida aumentaba el número de víctimas mortales al estallar una segunda carga ante aquellos que habían acudido a ayudar a los heridos”, han asegurado a este diario fuentes cercanas a la seguridad general libanesa.

El Estado Islámico (ISIS, en sus siglas inglesas) ha asumido la autoría del atentado a través de una cuenta afín en Twitter en la que calificaba la operación de "especial" . “Soldados del califato han detonado explosivos plantados en una motocicleta en un área frecuentado por rafida (chiíes)”, leía el comunicado. “Después de que los apostatas se hayan reunido en el área, uno de los caballeros del martirio ha detonado su cinturón de explosivos en medio de ellos matando a más de 40”, añade. “Continuaremos nuestra lucha contra Hezbolá”, añadía el mensaje.

Hezbolá, de la rama chií del islam, es un aliado fiel al régimen sirio de Bachar el Asad y participa en su bando con milicianos que combaten contra fuerzas rebeldes y yihadistas. El grupo Estado Islámico y el Frente Al Nusra (vinculado a Al Qaeda), que en cambio son suníes, mantienen un fuerte pulso en el sur de Siria, en la frontera con Líbano por penetrar precisamente en el país vecino.

Los medios locales han difundido imágenes de una muchedumbre evacuando a los heridos a un hospital cercano. “El Ejército ha acordonado la zona y ha dispersado al gentío con tiros al aire por temor a una tercera explosión”, relata por teléfono Hassan D., vecino del barrio sacudido por los atentados. El canal de televisión libanés LBC asegura que hay otros dos terroristas, uno de los cuales logró escapar y otro fue supuestamente abatido antes de que lograra detonar la carga explosiva adherida a su cuerpo.

El poblado barrio de Burj el Barajne pertenece a Dahie, periferia beirutí y feudo del partido-milicia chií Hezbolá. Durante 2013 y 2014, Dahie ha sido el objetivo de nueve atentados terroristas cuya autoría ha sido asumida por Al Qaeda y el ISIS por sus siglas inglesas como represalia de la participación de Hezbolá en la guerra siria.

El país acoge a más de un millón de refugiados sirios que huyen de la guerra, lo que representa un cuarto de su población. En una entrevista concedida a este diario el pasado mes, el mayor general Abbas Ibrahim, jefe de la Seguridad General libanesa, aseguraba que dentro de los campamentos de refugiados “se esconden células terroristas durmientes”.

Las líneas de teléfono se colapsaron en el país, despertando el temor vivido ante la oleada de coches bomba semanales a principios de 2014. Las fuerzas de seguridad aseguran haber logrado neutralizar decenas de ataque terroristas en los últimos meses gracias a un aumento del personal de seguridad y del apoyo de los servicios de inteligencia extranjeros.

Esta misma mañana, las Fuerza Armadas libanesas desactivaban 10 kilos de explosivos conectados a cinco detonadores en el maletero de un vehículo en la norteña ciudad de Trípoli. Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa el atentado involucraba también a un suicida. “La rama de información de las Fuerzas de Seguridad libanesa arrestaron ayer a un nacional en Qobbeh (Trípoli) cargado con un cinturón explosivo listo para detonar”, informaba este jueves por la mañana la agencia.

El doble atentado estuvo precedido de otros dos ataques perpetrados siete días atrás en localidad de Arsal, fronteriza al este del país con Siria. Un terrorista suicida acabó con la vida de seis personas en una congregación de clérigos, mientras que un segundo explosivo estallaba al paso de un vehículo militar.