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Identificados otros dos suicidas de la matanza yihadista de París

Uno de los atacantes de la sala Bataclan nació en París y estaba en búsqueda y captura por su relación con el terrorismo

El gobierno francés durante el minuto de silencio de hoy AFP ATLAS

Son ya cinco los yihadistas suicidas que actuaron el viernes en París y han sido identificados por la policía. Cuatro de ellos son franceses y aún hay dudas sobre el origen del quinto. Uno de los dos últimos identificados es Samy Amimour, nacido el 25 de octubre de 1987 en Drancy, un barrio parisino con fuerte presencia de musulmanes. El otro es el individuo que portaba un pasaporte sirio. La policía ha comprobado que sus huellas corresponden con la de un hombre que entró en Grecia en octubre siguiendo la ruta empleada por cientos de miles de refugiados.

Amimour se suicidó en la sala de fiestas Bataclan junto con otros dos terroristas. En octubre de 2012, fue imputado en una causa abierta por terrorismo tras descubrirse que intentaba viajar a Yemen, un país al que habían viajado también algunos yihadistas que protagonizaron los ataques de enero pasado en París. Sometido a vigilancia policial, Amimour logró eludir el cerco sobre él y la policía perdió su rastro en otoño de 2013. Desde entonces, informa la fiscalía de París, había una orden de busca y captura internacional contra él. Tres familiares suyos han sido arrestados. Uno de ellos ha declarado a la policía que Amimour estuvo en Siria hace dos años.

El quinto identificado, aunque aún no plenamente, se suicidó junto al Estadio de Francia. Llevaba un pasaporte sirio a nombre de Ahmad Al-Mohamad, nacido en Siria. La policía no ha podido confirmar si es ése su nombre real, pero sí que se trata del mismo individuo que llegó a Grecia el pasado 3 de octubre.

Más de 100.000 policías y militares

El Gobierno francés, de otro lado, ha movilizado a más de 100.000 policías y militares para prevenir nuevos atentados y seguir la pista de presuntos yihadistas, especialmente los que lograron huir tras la matanza del viernes. Se trata de una operación sin precedentes, "una movilización excepcional", como ha dicho el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve.

En busca de sospechosos y de armas, la policía ha realizado en la noche del domingo al lunes 168 registros en 19 departamentos o provincias, ha asignado residencia bajo control a 104 personas, ha detenido a 23 personas y ha incautado 31 armas, entre ellas varios fusiles Kalashnikov y un lanzacohetes. En estas operaciones concretas, han intervenido 1.400 agentes. El primer ministro, Manuel Valls, teme un nuevo zarpazo terrorista “en los próximos días”.

Las actuaciones policiales, amparadas por el estado de emergencia decretado el viernes pasado, se han realizado entre otros lugares en París, Toulouse, Estrasburgo, Marsella, Grenoble o Lyon. Las operaciones continuarán por todo el territorio a lo largo de este lunes. Frente a la matanza de París, habrá una "respuesta implacable", ha dicho Cazeneuve. "Esto es solo el comienzo. Los terroristas no destruirán nunca la República, porque es la República la que los destruirá a ellos".

Las fuerzas de seguridad se han desplegado también para proteger universidades y colegios, que este lunes han abierto sus puertas tras permanecer cerradas desde la matanza del viernes. La ministra de Educación ha anunciado que los viajes y excursiones colegiales han quedado anuladas hasta el 22 de noviembre. Las manifestaciones previstas alrededor de la Cumbre del Clima también han sido suspendidas.

“Hay que prepararse para nuevas réplicas”, ha advertido Valls a la cadena RTL. El jefe del Gobierno ha insistido estos días en que teme nuevos ataques terroristas después de que, desde enero pasado, se hayan abortado al menos media docena de atentados. Sobre este caso, un alto funcionario del Gobierno turco citado por Reuters ha asegurado que Turquía alertó en dos ocasiones -diciembre de 2014 y junio de 2015-  sobre uno de los terroristas identificados, Ismael Omar Mostefai, mientras que Francia solo pidió información sobre él a Turquía tras los atentados del viernes en París.

El excepcional estado de emergencia decretado el viernes autoriza día y noche las actuaciones policiales administrativas, es decir, sin orden judicial previa. De acuerdo con la legislación actual, estará en vigor 12 días. Para prorrogarla como quiere el Gobierno, el Parlamento debe aprobar una ley específica.

La policía francesa tiene fichados como sospechosos de actividades ligadas al radicalismo islamista a 10.500 personas. La cifra es demasiado elevada como para poder vigilar permanentemente a todos sus integrantes. Hasta ahora, la cifra oficiosa que se manejaba era de 4.000 personas en esa lista. En los últimos meses, ha crecido. Valls ha dicho que, a veces, se incluye a sospechosos por un solo dato que llega a la policía.

El expresidente Nicolas Sarkozy ha dicho esta mañana en la cadena TF1 que a esos sospechosos habría que fijarles zonas determinadas de residencia (lo permite el estado de emergencia) y colocarles brazaletes electrónicos de geolocalización. Laurent Wauquiez, secretario general del partido de Sarkozy, Los Republicanos, ha propuesto incluso encerrar a esos sospechosos en campos especiales de internamiento.

Los líderes políticos también se han referido estos días a la conveniencia de actuar frente a los discursos radicales en las mezquitas francesas. La líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, es partidaria de cerrar aquellas donde se registren sermones violentos. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, dijo el domingo que hay que clausurar las que "prediquen el odio". Este lunes, Valls afirmó que "hay que expulsar a los que mantienen discursos insoportables contra la República".

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