TRIBUNA

Quince días de 2015: Mauricio, Leopoldo y la nueva Sudamérica

“Cambiemos” y “fuerza y fe” son las consignas del cambio en Argentina y Venezuela

Hugo Chávez fue el talento político más grande de Sudamérica. Talento puro y espectacular: inteligencia aguda, energía inagotable, carisma arrollador, personalidad magnética y memoria fotográfica. Comunicacionalmente era una explosiva mezcla de CNN, canal de música, de historia y de comedia, con la potestad de decretar cadenas de TV que duraban horas y jamás aburrían. Como candidato en campaña era insuperable, como gobernante fue un fracaso.

En sus primeros años acumuló poder interno copando el Congreso, dominando la empresa petrolera PDVSA y militarizando su proyecto político. En 2004 llegó la bonanza China a Sudamérica y empezó la década “Chi-Cha” (China y Chavista). El insaciable gigante asiático devoraba materias primas de la región en volúmenes crecientes y a precios ascendientes. La petro-chequera venezolana se llenaba, rebalsaba y su poder externo no tenía límite: financiaba campañas en América Latina y dominaba la OEA; creaba vínculos con Irán, Rusia y la imagen de Chávez flameaba en Beirut en afiches de Hezbollah; financiaba partidos contestatarios en España y su poder global era imparable.

El brazo Chavista era tan poderoso que los líderes hemisféricos se sometían a su influencia: el PT que gobernó Brasil en esta década “Chi-Cha”, abdicó su rol regional y través del verdadero Canciller Chavista de doce años – el brasileño Marco Aurelio García- la diplomacia carioca se convirtió en una herramienta venezolana.

La mágica Argentina, bajo el Kirchnerismo, aplaudió y emuló la receta venezolana: amedrentar la prensa libre, criminalizar la oposición, someter las instituciones y acallar la Iglesia. En su camino se interpusieron los periodistas de Clarín, un Cardenal que terminó de Papa y un líder político como Mauricio Macri.

Volvamos a Venezuela. Chávez no está más. Maduro lo sucedió y no le da la talla, hasta sus sobrinos procesados por narcotráfico saben que el régimen del tío está terminando. El extinto Chávez provocaba risas con sus cuentos, sacaba lágrimas cuando dramatizaba y levantaba aplausos con su retórica. Maduro provoca risas con su retórica, saca lágrimas cuando el pueblo sufre por el desabastecimiento y criminalidad, y será aplaudido cuando se marche.

Ante una situación de ingresos declinantes optó por regalar las escasas divisas a los corruptos a menos un centavo por dólar, convivir con la criminalidad, achacar la escasez a otros y delegar la represión cruenta a quien verdaderamente manda: el feroz militar Diosdado Cabello, el Presidente del Congreso que se juega el cargo en las elecciones parlamentarias del venidero 6 de Diciembre.

El régimen de Venezuela quería cancelar estas elecciones. Un hombre se interpuso en la ruta dictatorial: Leopoldo López, el preso político más famoso del planeta, el luchador que no se rinde, el líder que no claudica, el héroe que resiste todo e hizo una huelga de hambre para que su pueblo vote y cambie.

Cuando parecía que la lucha de Leopoldo era infructuosa entró en escena un amigo del sur que prometió algo que ningún Presidente regional planteaba: Mauricio Macri expulsará la dictadura de Maduro del Mercosur. Contra todo pronóstico Mauricio llegó a la segunda vuelta y parece que va camino al triunfo el 22 de noviembre en Argentina. A los Kirchneristas sólo les queda el miedo: atacan a Mauricio porque “devaluará” el dólar y entregará la “soberanía energética”. Lo dice sin ruborizarse el gobierno que es sub-campeón regional de la devaluación (Venezuela va primero), que pasaron de 3 a 15 pesos por dólar en su gestión, además de erogar quince mil millones de dólares al año para importar gas natural de una potencia energética.

El actual gobierno argentino, si continua, va camino a importar carne, vino y soya. Increíble, en la increíble Argentina. No pasará, el 22 de noviembre del año quince del siglo XXI vota Argentina, llega Mauricio y Argentina cambia, Venezuela se salva y llega la nueva Sudamérica post-Chavista.

Vota Argentina y los venezolanos van a las urnas dos semanas después, el 6 de diciembre. Mauricio acabará con la demencia abusiva en Argentina e inspirados por su ejemplo, los venezolanos derrotarán a la dictadura autoritaria. En quince días, a fines de 2015, Sudamérica cambiará para siempre. Hay esperanza en la región y pánico en el PT brasilero, resignación en los seguidores de Correa en Ecuador y confusión en los acólitos de Morales en Bolivia.

Mauricio abrirá la era post-Chavista, democrática, tolerante y de progreso. Leopoldo derrotará a la dictadura pura, dura y podrida de Maduro en Venezuela. Sudamérica cambiará para siempre.

Mauricio ante los ataques de un régimen que se va responde que “tenemos los ojos abiertos” y no los cerramos más. Clama por un rumbo diferente y convoca: Cambiemos.

Leopoldo en la cárcel de Ramo Verde dice “estamos del lado correcto de la historia”. Pregona fuerza y fe.

Nelson Mandela decía “todo parece imposible hasta que se lo logra”. Parece imposible pero en quince días se va a lograr: cambio en Argentina, libertad en Venezuela y una Sudamérica diferente. ¡Fuerza y fe, cambiemos!

Jorge Tuto Quiroga es expresidente de Bolivia. Twitter @tutoquiroga