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LAURENT FABIUS | Ministro francés de Asuntos Exteriores

Laurent Fabius: “Habrá que actuar en tierra con tropas árabes o kurdas”

Fabius afirma que la cooperación contra el ISIS es su principal objetivo y ello comprende "todas las fuerzas sirias", en el marco de una "transición política creíble"

Laurent Fabius, este viernes en el acto por las víctimas. GETTY IMAGES

Laurent Fabius (París, 1946), el ministro más veterano del Gobierno de François Hollande, ha participado activamente en la ofensiva diplomática de Francia para recabar apoyos en su lucha contra el terrorismo del ISIS (Estado Islámico). Tras una semana de gestiones diplomáticas junto al jefe del Estado, Fabius inicia este sábado otra semana intensa como presidente de la COP21, la cumbre del Clima de París. Antes, responde a las preguntas en esta entrevista concedida a cinco medios europeos, entre ellos EL PAÍS.

Pregunta. ¿El incidente entre Turquía y Rusia, con un avión ruso derribado, pone en riesgo esa gran coalición que busca François Hollande?

Respuesta. El incidente muestra que hace falta una coordinación estrecha entre todos los que intervienen. Aquellos que quieren luchar realmente contra el ISIS deben intercambiar información, y eso vale también para los bombardeos. Queremos que los rusos se concentren en la lucha contra el ISIS y que se preste mucha atención también a los aspectos humanitarios.

P. ¿Qué espera usted de sus socios europeos, de Merkel, de Renzi y otros?

R. El Gobierno británico va a pedir permiso al Parlamento para poder intervenir en Siria y Merkel ofrece al mismo tiempo ayuda en Malí, lo que permitirá aliviar la carga francesa, incluso en Siria.

P. ¿España también ha ofrecido ayuda en Malí?

R. La gestión de ese asunto depende del ministro de Defensa. Jean-Yves Le Drian me ha dicho que hay reuniones al respecto. Espero que el resultado sea positivo. En cuestiones de defensa, España siempre ha respondido.

P. ¿El futuro de Bachar el Asad es el punto más problemático de las negociaciones sobre Siria?

R. Para nosotros, El Asad no puede ser el futuro de Siria. No solo por poderosas razones morales, sino también por cuestiones de eficacia. Si queremos una Siria libre y unida, no se entiende cómo el principal responsable de 300.000 muertos podría encarnar su futuro y su unidad. Moscú y Teherán tienen un punto de vista distinto. Desde nuestro punto de vista, el Gobierno de transición debe contener elementos del régimen y de la oposición. Se celebrará pronto una reunión en Riad entre fuerzas de la oposición y deseamos que el proceso de Viena logre un alto el fuego, un Gobierno de unidad, una Constitución y unas elecciones presidenciales incuestionables. El objetivo es la paz en Siria y eso supone destruir al ISIS y también implica la transición política. Si le decimos a la población que van a seguir viviendo lo mismo que viven hoy, la paz no será posible.

P. ¿Se plantea la intervención en tierra?

R. Será necesaria. Los bombardeos golpean los convoyes y los pozos petroleros y deben golpear Raqa. Francia no tiene intención de intervenir sobre el terreno. Las tropas extranjeras serían vistas como una fuerza de ocupación. Por lo tanto, deben ser tropas sirias, árabes, kurdas... Hay muchas posibilidades.

P. ¿Aceptaría Francia tropas del régimen sobre el terreno?

R. La cooperación contra el ISIS es nuestro principal objetivo y ello comprende todas las fuerzas sirias, incluido el Ejército, lo que no será posible más que en el marco de una transición política creíble.

P. ¿Teme usted que la situación de alarma provocada por los atentados oculte la importancia de la cumbre de París?

R. Vendrán 150 jefes de Estado y de Gobierno. Es la mayor reunión diplomática jamás organizada en Francia. No solo no hemos renunciado a organizar la cumbre, sino que algunos dirigentes han decidido venir después de los atentados. La lucha contra el cambio climático y la lucha contra el terrorismo serán los dos principales desafíos del siglo XXI. El acuerdo sobre el clima que esperamos alcanzar es aún más necesario.

P. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, rechaza un acuerdo vinculante. ¿Lo ha hablado en Washington?

R. Sí. En realidad, el acuerdo será en general vinculante. La cuestión es si debe llamarse “tratado”. De ser así, eso supondría un problema para EE UU, porque lo debería aprobar el Congreso.

P. ¿Las contribuciones nacionales no serán vinculantes?

R. Hoy contamos con 177 contribuciones nacionales que representan más del 93% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es positivo y un gran avance para el futuro. Si hubiésemos exigido que las contribuciones fueran vinculantes, algunos países habrían reducido sus objetivos para asegurarse alcanzarlos. Habrá revisiones al alza y también, en el futuro, avances tecnológicos considerables y contribuciones no gubernamentales, de empresas, ciudades y regiones. Todo esto es ya un éxito de la COP21.

P. Algunos países petroleros han pedido una compensación financiera porque tendrán que cambiar su modelo económico.

R. La compensación financiera habría sido complicada para algunos porque son países ricos.

P. Según un análisis de la OCDE, el mundo rico ya destina a la financiación por el clima 62.000 millones de dólares [58.488 millones de euros]. Al mismo tiempo, esos mismos países destinan 150.000 millones a subvencionar las energías fósiles. ¿Hablan en las negociaciones de un posible trasvase de fondos?

R. Algunos lo mencionan. La OCDE recomienda la eliminación progresiva de subvenciones a las energías fósiles. Si se comparan las cifras, ahí tenemos una posible solución. Pero la realidad es compleja. Los 100.000 millones fijados como objetivo en Copenhague (2009) incluyen fondos públicos, parapúblicos y privados. Y dentro de esa cantidad, un elemento es el Fondo Verde. Por otra parte, hay incoherencias: hoy, contaminar no cuesta nada pero luchar contra la contaminación es caro. Cada vez se habla más de una tarificación del carbono y hay muchos bancos, fondos o empresas que ya no quieren apoyar el carbón. Esa es la posición del Gobierno francés. El camino general que debemos seguir es evidente y ofrece oportunidades. China se ha convertido en el primer país del mundo en energía solar. Si logramos electrificar África, el continente tendrá un desarrollo considerable que beneficiará a su población.

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