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Macri, un arranque con muchas hipotecas y algunas ventajas

El próximo presidente argentino hereda un peso caro, déficit fiscal y energía subvencionada

Un vendedor ambulante de comida se detiene frente a una casa de cambio del centro financiero de Buenos Aires.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, decretó la semana pasada que un reciente fallo de la Corte Suprema de su país que obliga al Estado nacional a suministrar más fondos a tres provincias se generalice a todas las 23. Mauricio Macri, que la reemplazará este jueves en el poder, recibió la medida con quejas porque esperaba que las otras 20 provincias fueran a juicio y solo después consiguieran los recursos adicionales. El decreto le restará en 2016 casi 7.000 millones de dólares al Gobierno federal, pero se trata solo de una de las hipotecas económicas que le deja Kirchner a Macri. La líder peronista también le legará algunos alivios: el político liberal será el primer presidente argentino desde el regreso a la democracia, en 1983, que no tendrá que lidiar con una deuda pública abultada, como la que enfrentaron Raúl Alfonsín (1983-1983), Carlos Menem (1989-1999), Fernando de la Rúa (1999-2001) y Eduardo Duhalde (2002-2003), según destaca el economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.

Algunas de las hipotecas que recibirá el futuro jefe de Estado son:

-El peso caro: la moneda argentina está sobrevalorada en un 12% frente al dólar, según Marina Dal Poggetto, economista que asesoró en la última campaña electoral al candidato presidencial kirchnerista, Daniel Scioli. Si se compara el peso con una canasta de dólares, euros y reales brasileños, la sobrevaloración supera el 35%. “No van a poder corregir tanto el valor del peso porque tenemos una inercia inflacionaria muy alta”, advierte Dal Poggetto. La inflación es del 24%. Castiñeira señala de que el peso no estaba tan apreciado desde los tiempos de la convertibilidad, el régimen cambiario que estalló en 2001 y por el que durante diez años un peso equivalió a un dólar.

La inflación ya era del 24% y la devaluación prevista por Macri preocupa a sindicatos

-El déficit fiscal: la consultora ACM pronostica que finalizará el año en un 5,7% del PIB, mientras que Dal Poggeto, del Estudio Bein, calcula un 6,5%, de los cuales un 1% corresponde a intereses que el Tesoro debe pagarle a otros organismos públicos argentinos y que, por tanto, pueden refinanciarse. El agujero fiscal era de 2,7% en 2014, pero el Gobierno de Kirchner lo agrandó como política contracíclica en un año de crisis en Brasil, principal socio comercial de Argentina, y de elecciones. Medio millón de mayores de edad consiguieron en 2015 su pensión, con lo que la cobertura llegó al 97% de las personas en edad de jubilarse, el máximo nivel de Latinoamérica, al tiempo que se actualizaron las pensiones y crecieron el empleo estatal, las transferencias a las provincias y la obra pública. El déficit primario (antes del pago de intereses) equivale al 4,5% del PIB y, a su vez, el 2,5% deriva de las subvenciones para mantener bajas las tarifas de electricidad y gas, sobre todo en Buenos Aires -donde vive un tercio de los argentinos- y otro 1,5% corresponde a los subsidios para el transporte público, en especial de la capital y sus suburbios, Aerolíneas Argentinas, Agua y Saneamientos Argentinos (AYSA) y otras empresas estatales.

-La energía barata: el 93% de los usuarios de electricidad de Buenos Aires recibe subvenciones y paga un quinto que los de la ciudad argentina de Córdoba o un cuarto que los de Sâo Paulo. “Para eliminar los subisdios a la electricidad, la tarifa debería subir 720% de media, pero no se puede subir tanto, sobre todo porque la devaluación que hará Macri encarecerá de por sí la energía”, alerta Dal Poggetto. En la década del 90, cuando se privatizó el servicio, “Argentina tenía tarifas altísimas y ahora casi regala la energía subsidiando a quien no lo necesita”, opina Castiñeira. La pobreza alcanza al 21% de la población argentina, según uno de los sindicatos de trabajadores del Instituto de Estadística.

-Un Banco Central sin liquidez: Dal Poggetto advierte de que la autoridad monetaria tiene pocas reservas “líquidas para tener poder de fuego ante una devaluación”. ACM calcula que las reservas netas son 12.141 millones de dólares. Macri busca créditos en Argentina, EE UU y otros países por 20.000 millones para reforzarlas.

-Inflación: era del 24% hasta octubre pasado, pero la fuerte devaluación que hará Macri ya está elevándola y los sindicatos han comenzado a pedir un aumento salarial de final de año y están disgutados con la decisión del próximo presidente de demorar hasta marzo una prometida rebaja del IRPF.

Castiñeira añade otros problemas económicos: el bajo crecimiento del PIB en los últimos cuatro años, el acotado superávit comercial, la pérdida del autobastecimiento energético desde 2011, la falta de acceso a los mercados internacionales de deuda por el conflicto judicial con los ‘fondos buitre’ en EE UU y un fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que obliga a Argentina a eliminar barreras proteccionistas desde enero próximo.

Pero también Macri recibe herencias positivas. En primer lugar, la deuda pública. Dal Poggetto señala que Argentina debe en dólares al sector privado solo el 7% del PIB. “Son cifras que en Latinoamérica solo se comparan con Chile”, destaca Castiñeira.

Dal Poggetto valora también que la economía ya no está dolarizada como en la crisis de 2001 y que “no crece pero mantiene un nivel de actividad alto”. Aunque está de acuerdo con eliminar los controles cambiarios vigentes desde 2011, considera que tenerlos sirve para regular la devaluación. Castiñeira también destaca que Macri heredará una YPF ‘reestatalizada’ en un país en que “el Estado siempre fue clave en el desarrollo de las cuencas petroleras y en conseguir el autobastecimiento”. Además valora que el próximo presidente heredará un país “con más inclusión social en el que 12 años se crearon seis millones de empleos registrados y se universalizaron las pensiones”.

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