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Riad anuncia una coalición militar antiterrorista de 34 países islámicos

En la alianza, que tendrá su base en Arabia Saudí, participarán Turquía, Pakistán, Líbano o Nigeria

Fotograma de un vídeo propagandístico del Estado Islámico en 2014. AFP / Vídeo: REUTERS-LIVE

Arabia Saudí ha formado una coalición militar de 34 países islámicos para combatir el terrorismo, según ha informado en la madrugada de este martes el príncipe Mohamed Bin Salmán, ministro de Defensa, hijo del rey y segundo en la línea de sucesión del trono. Significativamente, Irán, el rival ideológico y regional del reino, no se encuentra en la lista de participantes. El anuncio parece una respuesta saudí ante la creciente presión que supone tanto la amenaza del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) como las críticas de que es objeto por la responsabilidad que muchos países occidentales le atribuyen en la difusión de la ideología que alienta a los yihadistas.

“La coalición no se limitará a combatir al Daesh [acrónimo en árabe del ISIS] sino a cualquier grupo terrorista que nos haga frente”, ha asegurado el príncipe Mohamed, conocido como MBS para distinguirlo de su primo, el príncipe heredero Mohamed Bin Nayef (MBN). En una breve e inusual comparecencia ante los medios saudíes, el joven ministro de Defensa ha precisado también que esa alianza se coordinará con las grandes potencias y organizaciones internacionales en Irak, Siria, Libia, Egipto y Afganistán. No ha dado sin embargo detalles sobre el marco político o el formato de esa fuerza.

Poco antes la agencia la agencia de noticias saudí, SPA, había adelantado la formación de la coalición, al parecer acordada durante las 72 horas precedentes y sobre cuya constitución no se tenía noticia. “Los países participantes han decidido formar una alianza militar encabezada por Arabia Saudí para luchar contra el terrorismo, con un centro de operaciones conjunto en Riad [la capital saudí] para coordinar y dar apoyo logístico a las operaciones”, asegura el comunicado conjunto. Todos son países de mayoría suní, la rama mayoritaria del islam cuyo liderazgo se arroga el reino.

Junto a Arabia Saudí han confirmado su participación Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Bahréin, Bangladesh, Benín, Turquía, Chad, Togo, Túnez, Yibuti, Senegal, Sudán, Sierra Leona, Somalia, Gabón, Guinea, Palestina, la República de Comores, Qatar, Costa de Marfil, Kuwait, Líbano, Libia, Maldivas, Malí, Malasia, Egipto, Marruecos, Mauritania, Níger, Nigeria y Yemen, de acuerdo con una lista difundida en la web de la cadena de televisión Al Arabiya. Otra docena de países, entre los que destaca Indonesia, han expresado su apoyo a la alianza impulsada por Riad y estudian su colaboración con la misma.

El texto menciona “el deber de proteger a la nación islámica de los peligros de todos los grupos terroristas y organizaciones, cualquiera que sea su confesión y nombre, que causan muerte y desgracia con el objetivo de aterrorizar a los inocentes”. En ausencia del chií Irán, esa referencia a “cualquiera que sea su confesión” resulta especialmente ambigua, ya que numerosos comentaristas saudíes equiparan a la República Islámica con el ISIS y consideran terroristas a todos los grupos chiíes sea cual sea su relación con Teherán.

“Los iraníes son agitadores”, había explicado a EL PAÍS con anterioridad al anuncio Saleh al Rajhi, profesor de ciencias políticas en el Instituto de Estudios Diplomáticos. “Irán siempre ha tenido ambiciones de expandirse en la región y constituye una amenaza para los países árabes”, añadía antes de asegurar que “el ISIS fue creado por Irán, [el ex primer ministro iraquí Nuri] Al Maliki y Siria”.

Riad y Teherán, que tradicionalmente han rivalizado por el liderazgo regional, se han embarcado en los últimos años en una guerra por aliados interpuestos desde Líbano a Yemen, pasando por Irak, Siria y Bahréin. Ese enfrentamiento ha alentado el sectarismo abriendo una brecha que trasciende fronteras y que dificulta cualquier intento de solución negociada de los distintos conflictos. La gravedad de la situación, con el ISIS controlando grandes áreas de Irak y Siria, ha llevado a Estados Unidos no sólo a volver a implicar tropas sino a reclamar un mayor compromiso de las monarquías de la península Arábiga en el combate contra ese grupo.

“No tiene ningún valor práctico”, ha declarado a EL PAÍS el Julian Assange saudí, un crítico cuya identidad se desconoce pero que desde la cuenta @Mujtahidd (1,5 millones de seguidores) ha revelado numerosos casos de corrupción en el reino y que ha desestimado el esfuerzo. “Es puro teatro para competir con MBN en complacer a los americanos”, ha añadido enmarcando la medida en la lucha de poder que el hijo del rey mantiene con su primo el heredero del trono. MBS es el príncipe que más poder ha acumulado en la historia del reino, y su creciente influencia suscita críticas en algunos sectores de la familia real.

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